Estimulación temprana

Hace un tiempo se publicó una investigación iniciada en 1972 por la Universidad de Carolina del Norte, que rastreó y evaluó la situación de jóvenes de 21 años de edad desde que  eran niños de 6 a 24 semanas, éstos  fueron llevados a los centros de estimulación temprana denominados “Abecedarian”. Se encontró que a los 21 años de edad, los participantes del proyecto “Abecedarian” rendían mejor en pruebas de inteligencia, tenían mejor capacidad de lectura y habilidad matemática, accedían más a la educación superior, conseguían más empleos que requerían alta capacitación laboral y postergaban más la edad de inicio de la paternidad, comparados con sus padres de similar extracción socioeconómica y cultural pero que no asistieron a estos marcos de estimulación inicial.

Hoy en día está muy de moda la estimulación temprana tras observar los resultados de algunos estudios de este tipo. El objetivo primordial de la estimulación temprana o  atención temprana infantil es ayudar en el proceso de formación de la estructura cerebral humana, proporcionando estimulos adecuada y oportunamente, para permitirle al individuo alcanzar un desarrollo con gran variedad de posibilidades.

Al inicio las actividades se enfocan en reforzar el vínculo emocional, masajes y estímulos sensoriales, respetando el desarrollo natural del bebé, y el instinto natural de sus padres. Luego se inician actividades de motricidad gruesa, motricidad fina, concentración y lenguaje.

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