Varias pautas para lograr este estado mental. Unsplash.

Obviamente, la aceptación y plenitud emocional no surgen de la nada; requieren trabajo, esfuerzo, buenas intenciones y la voluntad de mirarnos a nosotros mismos. La plenitud emocional implica tener nuestros pensamientos en orden, así como nuestras emociones.

Claves para llegar a la plenitud emocional

A continuación veremos siete factores que las personas emocionalmente plenas tienen en común:

1. Saben cómo despedirse

Las personas solemos tener miedo a los cambios, a empezar una nueva etapa. Es natural que tengamos una sensación de inseguridad y miedo e incluso dolor ante las pérdidas, pero el estar preparado para atravesar todas las etapas y desde esta actitud, facilitará llegar a la meta de la aceptación.

El primer paso es querer el cambio, y el segundo, estar dispuestos a dar el primer paso. Los cambios son necesarios, y todo empieza por observar nuestros pensamientos y emociones para seleccionar aquellos que interesa reivindicar.

El mapa mental posee muchas dimensiones, y solemos elegir solo una. Pero si la mantenemos nuestra mente abierta, eso posibilitará que tengamos acceso a un gran abanico de posibilidades. Desde alli podremos elegir y nutrir el que más nos beneficie y nos permita evolucionar.

Pensar siempre en el pasado en lugar del presente nos daña. Nos impide liberarnos, desapegarnos y crecer. Y nos sumerge en el temor, en un abismo del que desosiego que nos impeidrá mejorar.

Las personas emocionalmente plenas saben que la vida es mucho mejor si se vive libremente, reparando nuestras heridas emocionales y avanzando desde el presente.

2. Pueden mirar sin sufrimiento hacia su pasado emocional.

El dolor es inevitable y necesario para evolucionar en nuestro trayecto emocional pero el sufrimiento es una elección. Martín Lutero dijo una vez: "no puedo evitar que la aves vuelen sobre mi cabeza, pero sí puedo evitar que hagan nido en mi cabeza".

Las personas emocionalmente plenas conocen lo importante que es el vivir en el presente, continuar y aceptar lo que ocurrió. Cuando aprendemos de nuestro dolor, avanzamos y crecemos.

3. Son conscientes de sus pensamientos y sentimientos

Las personas emocionalmente plenas son conscientes de los pensamientos y sentimientos tanto personales como externos, se centran desde el presente en soluciones realistas, desde el cuidado, respeto, amor y la paz interior.

Esta mentalidad les permite resolver los problemas de la vida diaria de forma efectiva. Son más resilientees, saben que se pueden y van a caer, pero sson conscientes de que se van a levantar y a convertirse en personas icluso más fuertes y resolutivos desde el aprendizaje. Saben que saldrán de la tormenta, pero cambiados. Ellos determinan que cambios constructivos que no destructivos seguirán formando parte de ellos mismos.

4. Dejan de quejarse

Desplazan esa energía de la queja a la búsqueda de la mejor manera de empezar el cambio o aceptación.

La queja puede arrojarnos a cuartos oscuros sin salida. Somos en gran parte lo que pensamos, y las personas emocionalmente plenas lo tienen en cuenta. Saben que si toman un camino y no da los resultados esperados puede que no sea el acertado en ese momento, con lo cual tomarán la decisión de salir de esa zona de confort y, desde la humildad, rectificar y tomar ese otro camino que le proporcionará resultados diferentes y probablemente más satisfactorios.

5. Pueden empatizar sin permitir que les afecten las emociones de los demás

Ellos tienen la confianza de saber dirigir sus emociones. Son fieles a sus actos y esto les permite mantener un entendimiento más activo con sus propias emociones y de las ajenas. Desde el autoconocimiento y aceptación son más tolerantes y optimizarán la relación consigo mismos adí como con los demás.

Las relaciones son la clave para el equilibiro emocional, la calidad de tus relaciones es lo que hace posible que la vida sea más plena, empiezando con uno mismo.

6. No se culpan por fallar

Los errores son la mejor forma de aprender. Fallar nos permite ser tolerantes y saber corregir o reconocer qué otro camino necesitamos continuar. Las personas maduras aceptan los errores, es una forma de innovar.

Además, las personas emocionalmente plenas no se culpan por sus límites, más bien, los aceptan y trabajan para mejorar. No insisten en que las cosas siempre vayan bien, cada revés puede ser una buena oportunidad para crecer. Reconocer las emociones negativas que sentimos constituye un descanso reparador para la mente.

7. Apertura emocionalmente

Mantener la barrera emocional sólo dificulta las cosas. Por ese motivo, es muy importante abandonar el miedo al compromiso y a través del amor y la confianza en nosotros mismos indentificaremos y gestionaremos mejor las dificultades y viviermos de forma más plena los grandes resultados.

Conclusión

El miedo es natural, es un mecanismo que tiene el cerebro para enfrentarse a situaciones amenazantes, pero lo importante es no permitir que nos paralice. Es como la decisión de tirarse en paracaidas; el primer paso es crucial, y una vez que estás ya en el avión a punto de dar el salto, la primera vez casi siempre se implora al instructor que es mejor tirar la toalla, pero el instructor no suele "escuchar" y da ese empujón para que salte.

La plenitud emocional permite tomar las riendas de la vida desde las decisiones más constructivas, desarrollar la propia visión del mundo y esforzarse por alcanzar los objetivos más satisfactorios.

La clave es estar abiertos a soluciones y no a expectativas cerradas. La vida es muy paradójica y tras la tormenta siempre aparece el sol, sólo hay que estar abierto a esta nueva luz que está por llegar, puede que siendo diferente a las expectativas. Y recuerda, ¡Tú eres el creador de tu mente!