El ámbito de la psicoterapia puede dar pie a ambigüedades a la hora de decidir a qué psicólogo acudir. Por ello, el intrusismo laboral en este ámbito es una realidad muy presente que hay que tener en cuenta.

¿Cómo detectar casos de intrusismo y elegir a profesionales plenamente formados para ejercer terapia psicológica? El psicólogo Rubén Tovar nos da las claves sobre esto.

Entrevista a Rubén Tovar: cómo identificar el intrusismo laboral en psicoterapia

Rubén Tovar Bordón es psicólogo especializado en terapia online, y dirige el centro sanitario de asistencia psicológica terapiaencasa.es. En esta entrevista nos habla sobre los criterios a seguir para elegir a un psicólogo desde el punto de vista de la persona que busca ayuda profesional.

¿Crees que el ámbito de la psicología aplicada es especialmente dado al intrusismo laboral?

Terapiaencasa.es

Sí sin duda. Ya en el pasado, antes de que la terapia online se extendiera, existía intrusismo laboral.

Ese intrusismo viene desde dentro y desde fuera de la profesión. Me explico. Antiguamente, hablo de los últimos 10 años, sobre todo, había muchos psicólogos que sin tener la formación específica o la habilitación para ejercer como profesionales de salud mental realizaban terapias de distinto tipo, incluso teniendo centros ‘piratas’ sin licencias, ni ningún tipo de garantías y algunos, ni siquiera, estaban colegiados. Esta es una situación que vengo denunciando desde 2009.

Pero más sangrante era el caso de distintos perfiles de profesionales que sin tener formación psicológica ni psiquiátrica aplicaban o llevaban a cabo terapias psicológicas. En ocasiones, estas terapias eran copiadas de las técnicas u orientaciones más utilizadas en psicología. En otros casos eran, directamente, terapias de dudosa eficacia o, incluso, engañosas.

Además este intrusismo se agrava porque los clientes se basan mucho en la experiencia de lo que les contó otra persona que les fue bien; sin pedir referencias formales o ver si el profesional está acreditado.

En España, si eres psicólogo y quieres ejercer como tal, se te exige ser PIR (Psicólogo clínico) y PGS (Psicólogo sanitario). Además, debes estar colegiado, tener seguro de responsabilidad civil y tener un centro sanitario dado de alta.

En cambio, existe un vacío legal en el ámbito terapéutico que es aprovechado por otros profesionales, que utilizan la palabra ‘terapia’ e incluso usan términos como ‘psicología’, a los cuales no se les exige absolutamente nada.

Y por lo que has ido viendo… ¿hay personas sin formación en psicología que se anuncian como psicoterapeutas online, aprovechando que no necesitan invertir en un local?

Actualmente, en la parte online se está convirtiendo en un problema cada vez más grave. En ocasiones, muchos no tienen la formación adecuada, o tienen formación pero no están habilitados para ejercer (porque se puede tener formación pero NO poder ejercer como psicoterapeuta).

En otras ocasiones, nos encentramos muchísimas webs que anuncian servicios de psicología de calidad, etc., y ni si quiera aparecen los perfiles de los profesionales que dan las terapias. Es decir, no sabemos si es psicólogo, psiquiatra, educador o trabajador social.

En muchas ocasiones nos han llegado pacientes que habían utilizado estos servicios, que se anunciaban como ‘psicólogos online’ o ‘centro de psicología online’, incluso prometiendo ‘terapias breves y eficaces’. Al indagar un poco, vemos que es casi imposible acceder al perfil profesional de los terapeutas, como mucho ponen que tienen un ‘grado en psicología’. Y que son poco transparentes si los clientes les piden credenciales.

Llegados a este punto, no quiero que se me entienda mal: estoy totalmente a favor de intervenciones multidisciplinares y creo que desde la legalidad se pueden realizar intervenciones muy buenas. El intrusismo se nutre, cada vez más, del desconocimiento y la desprotección que tiene el paciente, que muchas veces da por bueno algo que tampoco sabe si lo es.

Las webs que se anuncian con este tipo de servicios, deberían exponer claramente el perfil profesional de sus psicólogos, o en su defecto la formación de sus profesionales, e indicar que son centros sanitarios autorizados. Además, aunque no hagan intervención física, todos sus profesionales deben tener su número de colegiado visible y estar dados de alta en su seguro de responsabilidad civil. Todo lo demás, aparte de que es una informalidad, en realidad lo que oculta es un intrusismo descarado.

Entrevista a Rubén Tovar

Seguramente muchas personas creen que la psicoterapia es básicamente una charla, algo similar a un diálogo que se podría tener con un amigo. ¿Crees que el hecho de que solemos asociar las videollamadas a un contexto más informal que el de una reunión cara a cara con el psicólogo, es uno de los factores que favorece el intrusismo?

Creo que son cosas distintas, pero, sí que pienso que el intrusismo favorece esa opinión negativa de que la terapia es sólo charlar.

En la terapia psicológica no sólo se charla. La terapia es y debe ser un proceso científico reglado y programado, donde se evalúa las dificultades, el contexto y todos los ámbitos del paciente. Siempre se establece un tipo de intervención siguiendo las orientaciones o modelos que actualmente están validados. Además, las sesiones llevan una preparación previa, se buscan objetivos terapéuticos, se establecen metas personales con el paciente, etc.

Por ello, el problema del intrusismo no es solamente una cuestión de mala orientación o uso de vertientes teóricas de dudosa eficacia, sino también de profesionales que realmente carecen de formación básica o especializada y basan su intervención en eso, simplemente charlar y dejar que el paciente se desahogue. Por este motivo, el contexto de las videollamadas o que un centro físico sea más formal o informal, es una cuestión que depende completamente de los profesionales.

Yo he estado en centros que, sin juzgar si son mejores o peores, tienen una estética más o menos cuidada, o una presentación más o menos informal; he estado, incluso, en centros de psicología más parecidos a una consulta del médico de cabecera.

Todos, sea cual sea su presentación o apariencia, me parecen bien; porque estos aspectos realmente son sólo una visión de cómo se quiere llevar el proceso terapéutico, pero mientras sea llevado por profesionales que cumplan con la ética profesional y la legalidad, no hay que percibirlo como un problema.

En el caso de la terapia online pasa igual. Las videollamadas normalmente, sobre todo en mi caso y el de mis compañeros de terapiaencasa.es, establecemos unos protocolos de cómo debería ser el entorno desde el que atendemos a nuestros pacientes, así como de la interacción con éstos. En nuestro caso, queremos dar una imagen de lo que somos: un servicio serio, seguro y profesional.

Nunca debemos olvidarnos de que, aunque estemos en una videollamada, seguimos siendo un centro sanitario.

Desde el punto de vista de los pacientes, ¿cuáles son las principales implicaciones que tiene este intrusismo?

El intrusismo lleva a malos diagnóstico, a llevar a cabo terapias ineficaces y a dar una mala imagen de la profesión.

En el mejor de los casos el paciente únicamente sufrirá una pequeña frustración, pero es muy probable que no vuelva a intentarlo. En el peor de casos precipitará a un paciente grave a que se desestabilice y puede hacerse daño a sí mismo o a su entorno; o incluso que se cronifiquen ciertos problemas que podrían haber sido resueltos por un profesional cualificado.

¿Cuáles son los consejos que darías a alguien que busque servicios de terapia online pero no tenga experiencia seleccionando profesionales?

Me gusta mucho esta pregunta. Lo primero es no se dejen llevar por palabras bonitas: gratis, años de experiencia, máxima calidad, etc. Hay que fijarse en datos concretos.

¿La web tiene alguna referencia a algún colegio profesional o indica número de centro sanitario? Si no lo tiene, que lo pidan por correo electrónico, si no se lo dan sospechar.

¿Aparece el número de colegiado de sus profesionales? Es algo obligatorio para dar terapia psicológica.

¿Es visible o transparente la formación, donde cursaron su carrera o que masters o posgrados tienen?,

¿Son psicólogos clínicos o sanitarios, psiaquiatras, educadores, coach con formación reglada…? porque incluso aunque uno no busque un psicólogo otros profesionales deben darnos unas garantías. Buscar al profesional en el colegio correspondiente.

¿El centro sigue las normas de protección de datos?, parecerá una tontería, pero nadie querría que sus datos aparezcan en ningún sitio junto a su informe terapéutico.

Por último, buscar siempre referencias externas reales que indiquen si realmente son buenos profesionales. No basta con opiniones por internet, porque hay mucho descarado/a que se las inventa.

Por ejemplo, ¿tiene algún libro publicado, ha aparecido en algún medio público, trabaja en otros centros o entidades, tiene referencias positivas en portales serios, etc?

Y en lo que respecta a la regulación de la profesión, ¿qué aspectos crees que son necesarios, teniendo en cuenta que la terapia online es cada vez más popular?

Me parece fundamental que los colegios profesionales se dediquen a perseguir activamente todos estos fraudes intrusivos, que lo único que van a generar es que a larga nuestra profesión sea infravalorada. También creo que desde otras entidades se podría hacer mejor.

Ciertas plataformas sí que piden el número de colegiado (cosa que está genial porque en otras lo ignoran totalmente).

Pero, también hay muchas que, conociendo el entorno y sabiendo las obligaciones, no piden a los profesionales que anuncian ninguna acreditación sobre su habilitación para el ejercicio cómo psicólogos clínicos/sanitarios.

Por último, existen algunas revistas y portales de divulgación que publicitan profesionales sin comprobar si realmente dicen ser lo que son. No cuesta nada solicitar un número de colegiado o un título que le habilite.