El virus del papiloma humano (VPH) es un término que engloba grupos diversos de virus ADN pertenecientes a la familia Papillomaviridae. Según diversas fuentes profesionales, existen más de 200 tipos de VPH, de los cuales alrededor de 40 están correlacionados con infecciones en el área genital y contacto sexual.

Estamos ante una familia vírica que puede llegar a causar desde una ligera verruga autorresolutiva en el tiempo a cáncer de cuello uterino en mujeres. Desde luego, resulta impresionante conocer que dentro de una misma familia, distintos integrantes puedan generar problemas tan diversos en el ser humano. Además, de los 16 géneros existentes solo 5 afectan a nuestra especie, siendo el resto agentes patógenos para otros animales.

Para poner las cosas más interesantes, diremos que se calcula que más del 90 % de las personas sexualmente activas presentan el VPH en algún momento de su vida, es decir, que prácticamente todo adulto se contagia. Increíble, ¿verdad? A continuación, te mostramos todo lo que debes saber acerca de esta polifacética familia vírica.

¿Qué es el virus del papiloma humano? De la verruga al cáncer

Las infecciones por el virus del papiloma humano ocurren a nivel mundial, es decir, no existe país, etnia, edad o sexo inmune ante este agente infeccioso. Antes de lanzarnos a la apasionante epidemiología de la enfermedad, describamos de forma somera al agente causal.

Pequeño pero matón

Como hemos dicho con anterioridad, el término VPH no responde a una especie vírica concreta, sino a una familia entera. Aún así, todos los patógenos englobados en esta agrupación comparten una serie de características. Por ejemplo, todos ellos son virus ADN (es decir, su genoma está compuesto por ADN) de doble cadena con unas 8.000 pares de bases. El genoma de estos agentes patógenos puede dividirse en una región temprana (E), una región tardía (L) y una región control.

En lo que a estructura morfológica se refiere, cabe destacar que carecen de envoltura y tienen un diámetro de unos 50 nanómetros. Se trata de un virus extremadamente simple, pues una única proteína (L1) es suficiente para la formación completa de la cápside que protege a la información genética del patógeno. Existe otra proteína de cubierta (L2) mucho menos abundante, la cual aún presenta funciones no descritas en su totalidad.

Debido a que las proteínas formadoras de la cápside de todos los papilomavirus son antigénicamente similares, estos virus no pueden catalogarse en distintos serotipos (es decir, según los antígenos en la superficie celular). Por ello, los subtipos descritos se basan en las diferencias en la doble hélice de ADN (por ejemplo, VPH 16 o VPH 1). Cabe destacar que para que un virus concreto sea considerado un subtipo, la diferencia genética con respecto a sus compañeros debe ser de un 2 a un 5 %.

Una patogenia diversa

Una vez nos hemos hecho una imagen mental concreta de este problemático patógeno, es esencial que dividamos a los virus del papiloma humano según su peligrosidad, es decir, si son oncógenos o no. Vamos a ello.

1. VPH cutáneos

Si cualquiera de los lectores, al observar una verruga en su cuerpo, cree que está ante una lesión cutánea por traumatismo está equivocado. Resulta sorprendente saber que las verrugas se forman por la infección por VPH, eso sí, de subtipos completamente diferentes a los causantes de cáncer de cuello uterino (en la mayoría de los casos).

Así pues, podemos ver verrugas comunes, planas, palmoplantares, etc. Estas responden a papilomavirus diversos: VPH 1, VPH 2, VPH 3, VPH 4, VPH 26, VPH 41 y una larguísima lista de concatenaciones numéricas. En la gran mayoría de los casos se tratan de infecciones ubicuas y asintomáticas, es decir, ampliamente distribuidas y que no causan perjuicio alguno, pues se resuelven por sí mismas a lo largo del tiempo.

Este tipo de infección puede afectar hasta al 10 % de los niños y adolescentes, y el virus penetra en la epidermis y se extiende por autoinoculación, causando esta formación característica que puede durar hasta 18 meses tras la infección primaria. Desde luego, en el mundo de las verrugas no hay de qué preocuparse.

2. VPH genitales

Aquí la cosa se complica. Es necesario acotar que la inmensa mayoría de las infecciones por VPH genital en mujeres jóvenes son temporales y tienen poca importancia a largo plazo. Para el alivio de cualquier lectora, el 70 % de las infecciones desaparecen por sí solas en un año, y el 90 % a los dos años. Aún así, es necesario reportar lo atípico, y es que en este grupo se encuentran los VPH potencialmente oncógenos.

Por desgracia, los subtipos VPH 16 y VPH 18 son los causantes del 70 % de cánceres de cuello uterino y de las lesiones precancerosas en esta misma zona. Aunque en la mayoría de los casos este tipo de infecciones sean autorresolutivas, en un pequeño porcentaje de la población se convierten en afecciones permanentes, las cuales pueden convertir a las células normales en lesiones precancerosas o en cáncer.

De los más de 150 tipos de virus del papiloma humano existentes, alrededor de 14 se consideran oncógenos, pero por desgracia la infección por VPH es la ITS más común en todo el mundo. Por ello, se calcula que en el año 2018 murieron unas 311.000 mujeres a causa directa de la infección. Más del 85 % de las defunciones se produjeron en países de ingresos bajos y medios. No solo nos movemos en el género femenino desde un punto de vista binario, pues los VPH oncógenos también se han correlacionado con cáncer de pene, ano, cabeza y cuello.

Cabe destacar que no todos los VPH formadores de infecciones genitales son de alto riesgo. Por ejemplo, los VPH 6 y 11 están correlacionados con la mayoría de apariciones de verrugas en los órganos sexuales, pero son considerados de bajo riesgo oncológico, ya que sus probabilidades de generar cáncer en humanos es baja.

Una distribución cosmopolita

Abarcar la sintomatología y tratamiento del virus del papiloma humano es virtualmente imposible, pues los subtipos existentes se manifiestan de distinta forma y los métodos de transmisión son diversos (aunque se aúnan en la producción de verrugas, por ejemplo).

Vemos mucho más interesante, en este caso, realizar un mapa global de esta familia vírica y contextualizarla desde un punto de vista poblacional. Vamos a ello:

  • El VPH 16 (por desgracia, de alto riesgo) es el subtipo más común en todo el mundo, exceptuando Indonesia y Argelia, donde reina el VPH 18.
  • La mayor prevalencia de VPH de alto riesgo oncogénico tipos 16, 18, 31, 33, 35, 45, 51, 52, 58, 59, se encuentra en África y América Latina
  • VPH 45 presenta alta incidencia en África Occidental.
  • Los subtipos 33, 39 y 59 se concentran en Centroamérica y Sudamérica.
  • Cerca de 6,2 millones de estadounidenses adultos o adolescentes entre 15 y 44 años de edad se infectaron con VPH genital en el año 2000.
  • En cualquier momento y región, cerca del 30 % de las mujeres entre 14 y 59 años están infectadas con al menos un tipo de VPH.

Desde un punto de vista meramente epidemiológico estamos ante una familia vírica de naturaleza fascinante, pues su distribución es cosmopolita y no entiende de etnia, edad o género. Menos mal que la mayoría de las infecciones son inofensivas, pues si no nos encontraríamos ante un grave problema global de difícil erradicación.

Cabe destacar que, debido a su exagerada prevalencia, se han desarrollado vacunas altamente eficaces contra los subtipos VPH 16 y 18. Se recomienda a las mujeres vacunarse antes de comenzar su actividad sexual, pues poco beneficio reporta este tratamiento preventivo a una persona que ya se encuentra infectada.

Resumen

Como hemos podido ver, estamos ante una fascinante (pero relativamente peligrosa) familia vírica, con tanta información y dinámicas infectivas que se podría escribir un libro sobre ella sin ninguna dificultad. Si algo queremos que quede claro es que existen muchísimos subtipos de virus del papiloma humano, la mayoría inofensivos, pero unos cuantos (al menos 14) de alto riesgo, debido a su potencialidad de generar cáncer en el individuo.

Cuando cualquier lector se analice una verruga a partir de ahora, sabrá la verdad que se esconde tras ella: una infección inofensiva. Los papilomavirus son una familia de agentes patógenos polifacética y problemática, pero no dejan de ser unos virus fascinantes desde un punto de vista epidemiológico.

Referencias bibliográficas:

  • ¿Qué es el VPH? Plannedparenthood.org. Recogido a 16 de septiembre en https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/enfermedades-de-transmision-sexual-ets/vph
  • El virus del papiloma humano y el cáncer, Cancer.net. Recogido a 16 de septiembre en https://www.cancer.net/es/desplazarse-por-atenci%C3%B3n-del-c%C3%A1ncer/prevenci%C3%B3n-y-vida-saludable/el-virus-del-papiloma-humano-vph-y-el-c%C3%A1ncer
  • Infección por papilomavirus, Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Recogido a 16 de septiembre en https://www.cdc.gov/std/spanish/vph/stdfact-hpv-s.htm
  • Papilomavirus humanos (VPH) y cáncer de cuello uterino, Organización Mundial de la Salud (OMS). Recogido a 16 de septiembre en https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/human-papillomavirus-(hpv)-and-cervical-cancer
  • Rivera, R., Aguilera, J., & Larraín, A. (2002). Epidemiología del virus papiloma humano (HPV). Revista chilena de obstetricia y ginecología, 67(6), 501-506.