Jaime Marcos Redondo es un psicólogo madrileño con una larga trayectoria a la hora de lograr el máximo rendimiento de sus pacientes y clientes.

Máster en Psicología de la Actividad Física y del Deporte por la UAM, Jaime ejerce como coordinador de proyectos deportivos en UPAD Psicología y Coaching, por lo que se ha especializado en que sus clientes logren objetivos al más alto nivel del deporte de élite.

Jaime Marcos Redondo: descubriendo el papel del psicólogo en las oposiciones

Justamente esta vocación por ayudar a otras personas a alcanzar grandes objetivos ha hecho de Jaime Marcos Redondo un psicólogo que, en los últimos años, ha dedicado parte de su tiempo al ámbito del entrenamiento mental en personas que afrontan unas oposiciones.

Para conocer en qué consiste este trabajo y descubrir también una parte de su forma de asistir en estos procesos, hemos querido hablar distendidamente con Jaime.

Bertrand Regader: ¿En qué se parecen prepararse unas oposiciones y prepararse para una competición deportiva basada en el esfuerzo físico?

Jaime Marcos Redondo: Precisamente, en el entrenamiento mental. A pesar de ser actividades que implican ejecuciones conductuales muy diferentes, los mecanismos psicológicos subyacentes implicados no dejan de ser los mismos. Motivación, activación, concentración… son variables que afectan a cualquier desempeño que implique desplegar un alto rendimiento.

Normalmente, cuando pensamos en lo que supone presentarse a unas oposiciones, nos viene a la mente el concepto de “fuerza de voluntad”. ¿No resulta este concepto demasiado simplificador? ¿Qué hay detrás de la fuerza de voluntad?

Toda conducta, todo esfuerzo que llevamos a cabo, se puede explicar a través de un mecanismo muy general: la administración de refuerzos. La fuerza de voluntad no tiene una traducción literal en términos técnicos, pero su concepción popular suele referirse a la capacidad de aplazar el refuerzo inmediato en virtud de trabajar en conseguir uno mayor, pero diferido, algo muy contraintuitivo para estos mecanismos.

Además, es importante trabajar la satisfacción y el bienestar que nos produce cumplir esas pequeñas metas que fortalezcan la rutina. Los buenos hábitos y el generar nuevas creencias y sensaciones son fundamentales para trabajar la fuerza de voluntad.

Jaime Marcos Redondo psicólogo

¿Cómo podemos evitar que los nervios y la ansiedad se conviertan en un problema añadido, en vez de ser una ayuda para atenderá los errores que cometemos?

La activación en general es necesaria para el rendimiento. A más activación, más rendimiento… hasta cierto punto, donde si nos pasamos de activación, el rendimiento comienza a disminuir, y entonces aparecen las etiquetas de nervios, ansiedad…

Se trata de encontrar, para cada persona, ese estado óptimo de activación en el que aparece el máximo rendimiento y, después, aprender estrategias de relajación o activación para llegar a él cuando sea necesario.

¿Y qué hay de las técnicas de lectura rápida? ¿Ayudan a rendir mejor en los exámenes teóricos?

La lectura rápida, como todas las técnicas, es aplicable a según qué tipo de opositores. Existen rasgos de personalidad que hacen que, una lectura tan activa puede saturar al lector, y existen otros para los que una lectura lenta capta menos la atención.

Al final, los músculos que se pueden entrenar son la atención y la motivación y, a partir de ahí, aplicar las técnicas de estudio más afines para la persona que tenemos delante.

¿Cuánto tiempo crees que se necesita para aprender a concentrarse totalmente en la tarea que realmente importa, sin ceder a las distracciones, tanto al estudiar como al realizar exámenes? ¿Cuándo se notan los primeros resultados?

Hay tantas variables implicadas en ello que es difícil establecer un período de tiempo determinado que pueda generalizarse a la población. Normalmente, los opositores llevan toda su vida estudiando y ya tienen unas buenas estrategias de concentración cuando acuden a nosotros.

La optimización, por otro lado, es eternamente progresiva. En UPAD trabajamos con herramientas que aceleran el proceso para que el aprendizaje sea, de alguna manera más veloz, sin perder calidad alguna en el camino.

Como psicólogo, ¿cuáles crees que son los hábitos que potencian más el rendimiento mental ante el reto de los exámenes?

El tener una rutina marcada que se adapte a las necesidades personales de cada opositor. Por usar un tópico, es una carrera de fondo, y es más sostenible si encontramos hueco para los descansos efectivos y las actividades motivantes para cada cual.

Es un proceso duro, pero no por ello tortuoso. Establecer unos horarios de estudio, mantener una dieta equilibrada (pues en parte somos lo que comemos) y realizar actividad física será fundamental para obtener mayores garantías de éxito ante unas oposiciones.

¿Y cómo se puede potenciar esos hábitos gracias a la ayuda de los psicólogos?

Poco a poco, a través de pequeños objetivos a corto plazo que funcionen a modo de pequeños escalones que nos lleven a nuestra meta general. Esto nos permite concentrarnos siempre en el siguiente escalón, sabiendo que, si siempre subimos el siguiente el escalón, acabamos llegando arriba.

Además, el desarrollo de rutinas para trabajar la atención, el generar buenas sensaciones y creencias que apoyen dichos objetivos será fundamental para alcanzar el último escalón. Trabajar con un psicólogo permitirá al opositor aprender todas estas herramientas que pueden marcar la diferencia el día del examen o de las pruebas.

En lo relativo a las oposiciones, ¿crees que se sobrevalora la importancia de las estrategias mnemotécnicas, que solo se basan en el almacenamiento de información al memorizar?

Todos los recursos que ayuden son bienvenidos. Para convertirnos en expertos en un tema, el estudio comprensivo y la relación de variables siempre van a ayudar más que la memorización sin sentido. Para superar una oposición, a veces hablamos de otra cosa. De ahí que sea fundamental nuestro trabajo.

Muchas veces nos llegan opositores que utilizan estrategias de estudio que no se adecuan a su perfil como estudiante. Es importante primero conocer las necesidades del opositor evaluando sus habilidades para después diseñar un plan de acción adaptado a sus capacidades que le permita afrontar la oposición con las mayores garantías de éxito posible.

Vuelvo a incidir en la idea de que el factor mental puede marcar la diferencia a la hora de lograr el objetivo marcado, de ahí la importancia de trabajarlo.