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Las dos experiencias vitales fundamentales

Una reflexión sobre las dos maneras de experimentar la vida.

Las dos experiencias vitales fundamentales

La vida es una sucesión de circunstancias, personas y eventos. Cuando no tenemos atención y claridad suficiente, nos resulta complicado saber qué es lo que verdaderamente está sucediendo más allá de lo que parece. Esto hace que nos sintamos confusos.

Recuerda algo vital: Confusión = Dolor Claridad = Paz/Felicidad/Dicha.

Una clave totalmente liberadora que ya ha ayudado a innumerables personas es definir tu situación actual de forma real y útil.

Desde mi enfoque, ocurra lo que ocurra, en apariencia, siempre estamos haciendo, única y exclusivamente, solo dos cosas: paseando por el prado o subiendo la montaña.

Pasear por el prado

Imagínate que estás caminando tranquilamente por un valle y vas por un carril muy uniforme con bonitos árboles y flores a tu alrededor mientras el sol brilla. Calienta, pero no te quema. Es agradable, y te sientes muy bien. Esta escena representa esos momentos de tu vida en los que estás cómodo.

Son esos momentos en los cuales no avanzas hacia ninguna dirección en concreto. Todo sucede de forma relativamente fácil. Estás relajado. Tu día a día es sencillo, y no te exige mucho esfuerzo sobrellevarlo.

Subir la montaña

Como ya sabes, esto trata de algo muy duro y exigente: te duelen los músculos, sientes cansancio y agotamiento. Durante el ascenso, tu mente te dice que dejes de subir, que ya no puedes más y que ya no quieres seguir y se cuestiona:

"¿Por qué estoy aquí?". "¿Por qué me ha tocado esto?".

Esto representa esos instantes en cualquier vida que son muy incómodos y dolorosos, en los que seguramente ha ocurrido algo muy severo, como un fallecimiento o algún tipo de enfermedad de un familiar, o tal vez te has quedado sin trabajo o te has divorciado. Todas estas ocasiones requieren un gran esfuerzo por tu parte.

Cuando estás en medio de estas circunstancias, parece que lo que estás experimentando es muy malo, terrible incluso. Sin embargo, lo que ocurre es que cuando estás paseando por el prado sueles estar cómodo (aún incluso estando en una realidad incómoda), en una situación sin retos, agradable o no, en la que, por descontado, el aprendizaje y el avance suele ser igual a cero.

La zona de confort

Hay un estancamiento en lo que se suele llamar: "Zona de confort", en la cual no estás evolucionando. Por el contrario, cuando asciendes hacia la cumbre, estás luchando, aprendiendo, y cada segundo es un reto que te exige sacar y poner a prueba tus fuerzas, aprender nuevas destrezas…

La montaña, o el obstáculo, por muy grande que sea, siempre se termina, y una vez que subes y la coronas, has alcanzado el objetivo.

¿Y sabes qué? Mientras más dura y extensa es la subida, más bonitas son las vistas una vez llegas a la cima.

Imagina que ya has recorrido el camino y estás en lo más alto

El sol se pone frente a ti a lo lejos. Puedes ver un precioso paisaje que se despliega ante tus pies y un verde bosque atravesado por un precioso río dibujado en la lejanía, bajo las nubes. Una bandada de pájaros cruza ese maravilloso valle.

Mientras más alta es la montaña, más bonitas son las vistas que verás al llegar arriba.

Abrirte a vivir el proceso con atención te aportará el aprendizaje y el desarrollo necesario de tus habilidades o destrezas como la fuerza interior, el coraje, la perseverancia... Esto tendrá un valor incalculable para ti y te permitirá vivir la vida, desde el mismo momento en que llegas a la cumbre, de una forma más plena y próspera.

Más grande el reto, más grande el beneficio

Hay algo que también debes saber, y es que existen dos tipos de montañas:

Las que nos pone la vida

Son inherentes a existir, y todos pasaremos por ellas antes o después: la enfermedad, la vejez, la muerte, accidentes, separaciones amorosas...

Las que tú eliges

Comenzar una relación, emprender un negocio, objetivos económicos, físicos…

Concluyendo...

Así pues, de ahora en adelante, ten claro que nada de lo que has vivido y de lo que está ocurriéndote es bueno o malo... O estás subiendo la montaña (con todo lo que ello conlleva, agradable y doloroso) o simplemente estás paseando por el prado. Pero recuerda: Solo los que suben los picos más retadores podrán contemplar su mejor vida.

¡Así que ánimo, y adelante!

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