Varias trampas psicológicas a evitar. Unsplash.

A nadie le gusta experimentar disgustos, sufrimientos y dificultades; menos aún cuando dicho malestar proviene exclusivamente de la interpretación que extraemos de los acontecimientos a los que nos enfrentamos en el día a día. Hay pequeños hábitos en los que caemos sin darnos cuenta y que, a la práctica, afctan negativamente a nuestros niveles de bienestar.

Errores a la hora de interpretar la vida

¿Qué errores solemos cometer en la interpretación de éste tipo de situaciones que nos generan malestar?

1. Atribuciones externas: Responsabilidad vs Victimismo. Echarle la culpa a otra persona o cosa de mis desgracias

Uno de los aspectos más controvertidos en el desarrollo del bienestar de las personas y probablemente el primer paso que se necesita dar para alcanzarlo consiste en tomar consciencia del papel que cada uno juega en su sufrimiento. Si no me considero culpable de ello, suelo experimentar el alivio de dicha culpa, que se traduce en una peligrosa inocencia. Peligrosa porque, si no soy capaz de entender mis responsabilidad en las interpretaciones que realizamos sobre nuestros sufrimientos, seguiré experimentándolos, aunque yo atribuya la responsabilidad (que no culpa) a otros.

Cuando asumimos una responsabilidad, entendemos que puede existir un factor ajeno a nuestro control que contribuye efectivamente en nuestra experiencia de malestar; pero entendemos también que parte de esa experiencia pasa por cómo yo me enfrento a esa situación, no sólo a la situación en sí. Es en ese momento en el que me concentro en lo que depende de mí para cambiar cuando empiezo realmente a conseguirlo. Lo que no depende de mí no merece mi atención, pues por más tiempo que pase pensando en ello, probablemente jamás podré cambiarlo.

2. Gestión de la atención: Conciencia “on time” vs Conciencia “off time”.

Según los angloparlantes, existe una manera de llamar a los pensamientos clasificándolos en dos categorías.

Cuando estos hacen referencia a cosas que no están sucediendo en ese preciso instante (recuerdos dolorosos, imaginaciones, angustias o preocupaciones)se relacionan con una gestión “Off time de nuestra atención”. Todo lo que ya pasó o está por pasar, que nos genera estados de sufrimiento y no aporta nada más, son manifestaciones de un estilo de pensamiento disfuncional, en contraste con la gestión "on time", basada en el presente.

En estos tiempos existe una gran curiosidad popular por prácticas como la meditación o el moderno mindfulness, que fundamentalmente promueven el uso intencionado de la atención, dirigida hacia el momento presente, o estilo de atención “On time”, que hace referencia a destinar todos nuestros recursos hacia la situación presente.

Cuando nos sumergimos en una tarea, nos entretenemos o divertimos haciendo algo, no existe espacio para volver atrás o viajar hacia algún futuro negativo incierto.

3. Objetivos basados en la autoexigencia: Tengo vs Quiero

A veces, las personas que experimentan mayores malestares, son personas que se consideran altamente ambiciosas y que se marcan objetivos basados en la necesidad de alcanzar los más altos niveles de desempeño, convirtiendo cualquier tipo de error, por pequeño que sea, en una especie de catástrofe universal. Dichas personas son consideradas altamente exigentes, pues consideran que ese es el único camino posible para alcanzar las más altas metas y frecuentemente se frustran y pierden su confianza personal, debido a su intolerancia al error.

El gran paso en esté camino, consiste en comprender que existen otras formas de caminar. Que no todo se puede conseguir, y mucho menos se está en la obligación de conseguir nada.

Cuando basamos un objetivo en la obligación de lograrlo, perdemos la capacidad de disfrutar del proceso e incluso de su producto o resultado, pues estábamos en la obligación de lograrlo y sentíamos la presión de fracasar (“es lo que tenía que hacer”). Sin embargo, si nos fijamos en los entornos de alta excelencia, como lo es por ejemplo el campo de la ingeniería, se marcan objetivos de mejora continua o eficiencia, que consisten en adoptar otro tipo de enfoques.

Aquí de lo que se trata es de mejorar, sabiendo que lo que hagamos hoy, bueno o malo, se podrá mejorar mañana. Que Un error no es un fracaso, sino un aprendizaje, y que una buena gestión de la motivación nos empuja a perseguir objetivos que de verdad se desean (basados en lo que se quiere), en lugar de a lo que estamos obligados (lo que “tenemos” que hacer).

4. Creencias autorreferenciales negativas: Soy lo que creo vs Creo lo que soy

Uno de los mayores errores que podemos cometer en la gestión de nuestros estados emocionales de bienestar, es pensar que somos de una determinada manera, pues cuando afirmamos ser de esa determinada manera, normalmente negativa, asumimos esto como algo personal y permanente (“yo soy así”).

Si soy lo que creo ser, y creo ser algo negativo, estaré limitándome, al menos durante el tiempo que mantenga dicha creencia autorreferencial negativa. Me gusta más pensar que nuestra forma de ser, tiene que ver con nuestra manera de hacer las cosas y por tanto, si creo que puedo hacer las cosas de forma diferente, estaré en disposición de ser y sentirme diferente.

Esa manera de hacer las cosas de otra forma, es una forma de crear el sentido del propio ser, que obviamente nos devuelve la capacidad de superarnos, de aprender y de mejorar. Si soy lo que creo, dejo poco espacio para crear lo que puedo ser.

5. Mala gestión actitudinal: Pesimismo y miedo vs Optimismo y motivación

Las emociones son a veces como las olas del mar. Si el mar está calmado, mi bienestar se dispara, y viceversa. Si el mar viene bravo, mi bienestar se difumina. Es verdad, no podemos decidir como vendrán dichas olas, pero lo que sí podemos es aprender a navegar frente a ellas.

Ese aprender a navegar, consiste básicamente en sacar según qué tipo de interpretaciones de las diversas situaciones a las que nos tendremos que enfrentar en un determinado momento en nuestra vida.

El pesimista quiere ver todo negro donde solo existe un lunar, mientras que el optimista sabe ampliar su perspectiva, encontrando lecturas que asuman la dificultad y centrándose en aquellas interpretaciones de las situaciones que contribuyan en mayor medida a su experiencia de bienestar. No significa necesariamente que todo pueda ser positivo, sino de centrarse en lo importante. De esta experiencia negativa.... ¿qué podría obtener o cómo lo podría asimilar para mi propio desarrollo?

Y tú, ¿también cometes errores?