El concepto de terapia psicológica suele evocar la imagen de una persona sola frente a su terapeuta, pero más allá de la psicoterapia individual, la terapia de pareja es una forma de intervención muy utilizada en los gabinetes y centros de psicología.

Ahora bien, son pocas las personas que, sin haber ido, comprenden su funcionamiento, y por ello hay matrimonios y noviazgos que incluso necesitando la ayuda de profesionales, no se plantean la posibilidad de recurrir a estos servicios.

Entrevista a Carolina Marín: así es la terapia de pareja

Carolina Marín es una psicóloga afincada en Sevilla y especializada en psicoterapia para adultos, así como en terapia de pareja. En esta entrevista nos habla acerca de las claves para comprender el proceso de terapia por el que pasan las parejas que atraviesan malos momentos, están en crisis o buscar mejorar aspectos específicos de su relación.

Como profesional, ¿cuáles son los principales problemas por los que, según has observado, las parejas acuden a tu consulta?

Normalmente son problemas relacionados con los conflictos que surgen a diario en la convivencia. Cada día tenemos menos tolerancia al estrés, y las parejas que no tienen unos cimientos basados en la comprensión, el respeto y la comunicación efectiva, comienzan a hacer aguas cuando se enfrentan a conflictos.

También acuden por problemas de infidelidad, mentiras, problemas de relación con los hijos e incluso conflictos relacionados con la familia de uno de los miembros.

¿Es frecuente necesitar sesiones individualizadas, además de las que se realizan en pareja?

Depende de como lo afronte el profesional. En mi caso después de casi 20 años de ejercicio, creo que es condición indispensable. Uno porque el vínculo psicólogo paciente es un factor determinante para el cambio, y dos porque tener sesiones individuales acelera el proceso en las relaciones de pareja.

Siempre hay un miembro de la pareja que quiere tener una sesión individual, aunque no se atreven a pedirlo por miedo. Es cuando el profesional, y según su experiencia, debe de estar atento para poder valorar la necesidad, y dar la oportunidad si lo cree conveniente.

¿En qué situaciones queda claro ya desde el principio que no tiene sentido hacer terapia de pareja? ¿Y en cuáles hay más señales de que la relación se va a volver a fortalecer ayudada por el proceso terapéutico?

No hay un manual como tal para saber si una pareja saldrá adelante o no. Me he encontrado de todo, la experiencia es un grado, y en las entrevistas que se mantienen pueden facilitan el que te hagas una idea de la salud de la pareja.

En cualquier caso depende mucho de la actitud de cada uno, de la experiencia del profesional y de la capacidad de trabajo que tengan.

He podido ayudar a solventar infidelidades muy complejas y sin embargo, en situaciones de malentendidos, me he encontrado uno de ellos no quería seguir con la relación, con lo que la casuística es muy diversa, y depende mucho de como la pareja se presente y si realmente quieren seguir adelante con su proyecto.

No hay factores determinantes que indiquen que saldrán adelante, esto no son matemáticas, es muy complejo definir la evolución.

Pareja

Teniendo en cuenta el rol de los terapeutas de pareja, ¿es complicado mantener la neutralidad y no dar muestras de estar de parte de uno de los miembros de la pareja?

Se supone que somos profesionales y estamos entrenados para ello. La neutralidad es esencial en nuestra profesión, y jamás de debe de tomar partido. Al fin y al cabo nosotros somos quien les facilitamos las herramientas para poder tomar las decisiones y que así mejoren la relación.

Pero nunca damos consejos, más allá de una intervención psicoeducativa. Los profesionales no podemos hacer juicio de valor, pues entonces no seremos profesionales y hay que dejarlo claro desde el principio, por eso es muy importante la primera sesión de encuadre, no podemos caer en ciertas trampas ni colocarnos en según que parte, pues ya no sería psicología, sería otra cosa.

Siempre comentamos entre compañeros que nos encontramos mucho intrusismo en nuestra profesión. Y desgraciadamente sigue habiendo una legislación laxa ante estos casos y desconocimiento por parte de los pacientes a la hora de elegir un profesional.

A nadie se le ocurriría tratarse una rotura de tibia con un profesional que no sea un doctor en traumatología, pues exactamente ocurre en nuestra profesión. Si necesitas ir a psicoterapia de parejas, elige bien al profesional, que tenga experiencia, contrastada y una formación acorde al ejercicio de la profesión.

¿Cuál suele ser el proceso por el que el problema inicial se va solucionando a través de las sesiones de terapia? ¿Cuáles son las primeras señales de mejora?

Pueden darse varios indicadores. Por ejemplo, la mejora de la comunicación, el acercamiento de la pareja, el grado de empatía y de comprensión con el que se tratan.

Cuando la pareja evoluciona, comienzan a reencontrarse de nuevo, y comprenden que trabajar en equipo, con respeto, empatía y comunicación hace que la vida sea mucho más fácil. Cuando las parejas a través de diferentes técnicas lo aprenden, suele haber una mejoría palpable.

Finalmente… ¿crees que la sociedad en general debe perderle el miedo a la idea de ir a terapia de pareja, o esto ya está superado?

No hay pareja que haya venido a mi consulta que siempre termine comentando, deberíamos de haber venido antes, o incluso, debería de ser obligatorio cuando pareja decida unirse. En psicoterapia no solo se tratan los problemas o los conflictos, sino es un proceso de aprendizaje continuo, donde cada uno va introyectando una nueva forma de afrontar la vida, buscando el equilibrio entre las necesidades de uno mismo, y las necesidades de la propia pareja.

De esta forma, el compartir es una decisión consciente donde se nutre a la relación de pareja, dentro del respeto. Nos unimos a una persona, en un proyecto de vida para nutrirnos y crecer como personas, si eso no ocurre, es que algo no va bien.

Las parejas deben de comprender que el camino juntos debe ser facilitador, como un equipo, si no hay sentimiento de equipo, de unidad, de apoyo es complicado que la pareja siga adelante o al menos que sea placentera. Vivir en conflicto no es sano, no aporta y destruye.