El modo en que aprendemos a vincularnos con los demás no nace en la adultez, sino mucho antes, en los primeros años de vida. Las experiencias tempranas con nuestras figuras de cuidado moldean la forma en que regulamos las emociones, percibimos la seguridad y construimos relaciones íntimas.
Cuando esos vínculos estuvieron marcados por la incertidumbre, la ausencia emocional o el miedo, pueden dejar huellas profundas que se extienden durante décadas, muchas veces sin que sepamos reconocer su origen.
Charlando con Bernarda Pérez Conde
Comprender cómo el trauma complejo influye en el apego es clave para entender muchos malestares actuales. De esto hablaremos hoy con Bernarda Pérez Conde, psicóloga especializada en trauma y terapia EMDR.
¿Siempre que ocurre un problema en la primera infancia tiene lugar un trauma?
No necesariamente. Todas las personas crecemos con cuidadores imperfectos. Las fallas puntuales o las limitaciones emocionales no implican automáticamente trauma. El trauma no es el evento en sí, sino cómo nuestro sistema nervioso respondió ante algo que fue demasiado intenso, demasiado frecuente o demasiado solitario para poder procesarlo.
En consulta suelo explicar que no es la equivocación ocasional la que deja huella profunda, sino la ausencia persistente de seguridad, contención o reparación. La presencia de al menos un cuidador disponible, puede ser mamá, papá, un abuelo, una tía, que sea sensible, protector y constante, puede funcionar como un potente factor de resiliencia. Por otro lado, cuando un niño o una niña no cuenta con al menos una figura así, su cuerpo puede aprender a vivir en alerta.
¿Qué es el trauma complejo y en qué se distingue de otras formas de trauma?
El trauma complejo se refiere a experiencias dolorosas que no ocurrieron una sola vez, sino que se repitieron de manera crónica durante etapas sensibles del desarrollo, especialmente en contextos relacionales.
A diferencia de un evento único, como un accidente o un asalto, el trauma complejo impacta la identidad, la regulación emocional y la forma en que nos vinculamos. En la práctica clínica, estas personas no solo recuerdan algo que pasó; muchas veces viven con una sensación persistente de inseguridad, insuficiencia, vergüenza o culpa, incluso sin entender claramente de dónde viene. El cuerpo puede quedarse en hipervigilancia constante o, en el extremo opuesto, desconectado.
¿Cómo influye un vínculo de apego inseguro o desorganizado en la vida adulta?
Cuando la figura que debía brindar protección también era fuente de miedo o imprevisibilidad, el niño experimenta una profunda confusión interna. No solo hay miedo: hay imposibilidad de acudir al otro para calmarse.
En la adultez, esto puede manifestarse como relaciones intensas e inestables, miedo al abandono, dificultad para confiar o tendencia a desconectarse emocionalmente. Muchas veces, los vínculos íntimos activan memorias emocionales antiguas que no siempre son conscientes. No es que la persona “exagere”; su sistema nervioso aprendió a sobrevivir así.
¿Qué tipo de síntomas suelen presentar las personas con traumas relacionales oncarenicas en el vínculo en etapas tempranas del desarrollo?
Los síntomas son diversos y pueden atravesar distintas áreas de la vida. Es frecuente encontrar ansiedad, episodios depresivos, ataques de pánico, disociación, dificultades para regular emociones, autocrítica intensa o sensación persistente de no ser suficiente.
También pueden aparecer problemas de sueño, conductas adictivas o dificultades para sostener relaciones estables y seguras. Algo importante que trabajo en consulta es resignificar estos síntomas: muchas veces no son fallas personales, sino estrategias de supervivencia que en algún momento ayudaron y fueron útiles, pero que hoy ya no resultan funcionales.
Como experta en EMDR, ¿de qué manera crees que este recurso se adapta al tratamiento de trauma complejo?
EMDR es un abordaje terapéutico especialmente valioso porque permite trabajar no solo los recuerdos traumáticos explícitos, sino también experiencias que quedaron registradas en el cuerpo.
En trauma complejo, muchas vivencias no tienen una narrativa precisa; se recuerdan como sensaciones, emociones o reacciones automáticas. En trauma recordamos con el cuerpo, esas experiencias quedan en nuestra memoria implícita a través de emociones y sensaciones físicas.
El proceso es gradual. Antes de acceder a memorias más profundas, priorizamos la estabilización, la sensación de seguridad y el fortalecimiento de recursos internos. EMDR respeta el ritmo del sistema nervioso y ayuda a que experiencias que quedaron “congeladas” puedan integrarse de forma más adaptativa.
¿Qué rol juega el cuerpo, la memoria somática y la experiencia emocional en el proceso de reprocesamiento con EMDR?
El cuerpo ocupa un lugar central en el trabajo con EMDR. El trauma no vive solo en la mente., sino también en el sistema nervioso y en la memoria somática.
Durante el reprocesamiento no solo se activan recuerdos, también se activan sensaciones físicas y emociones que quedaron ligadas a la experiencia traumática. A través de la estimulación bilateral, el cerebro logra reorganizar esa información y actualizarla. Esto permite que el cuerpo deje de reaccionar como si el peligro siguiera presente. La experiencia deja de sentirse actual y se convierte en pasado integrado.
¿Cómo ayuda EMDR a transformar no solo el trauma sino también la autoimagen dañada que muchas veces lo acompapña?
El trauma complejo suele ir acompañado de creencias profundamente arraigadas como “hay algo malo en mí”, “no soy suficiente” o “no merezco amor”.
Estas no son simples pensamientos racionales, sino conclusiones emocionales formadas en contextos de supervivencia. Al reprocesar las experiencias que dieron origen a esas creencias, la persona puede empezar a verse con mayor compasión y realismo. Más allá de reducir síntomas, el objetivo es recuperar una sensación interna de dignidad, seguridad y coherencia personal.
Sanar el trauma complejo no significa borrar el pasado, sino transformar la forma en que este vive en el presente. Cuando el sistema nervioso se regula, la persona puede vincularse desde un lugar más seguro, elegir con mayor conciencia y sentirse más en paz consigo misma. Y ese proceso, aunque requiere tiempo y cuidado, es posible.


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