Perder a un ser querido es una de las experiencias más dolorosas emocionalmente, y uno de los motivos de consulta más habituales entre quienes van a psicoterapia. Sin embargo, las bases de ese sufrimiento, lo que se conoce como duelo psicológico, están presentes en muchas otras situaciones de pérdida. Por ejemplo, la pérdida de un empleo o de un perfil profesional competitivo.

Para conocer más a fondo este fenómeno, hemos entrevistado a la psicóloga Mariana Gutiérrez Flores, quien en su consulta ha ayudado a muchas personas afectadas por esta forma de malestar emocional.

Entrevista a Mariana Gutiérrez: El duelo a partir del desempleo

Mariana Gutiérrez Flores es psicóloga con consulta en Monterrey y amplia experiencia en el abordaje psicoterapéutico del duelo, alteración emocional que nos lleva a sufrir cuando perdemos a alguien o a algo con lo que nos unía un vínculo afectivo. En esta entrevista nos habla acerca del fenómeno del desempleo como una forma de duelo.

¿Se tiende a subestimar el impacto psicológico de llevar tiempo en situación de desempleo?

Definitivamente sí, se toma como algo normal, cuando en realidad se vive y siente como el equivalente a un duelo por muerte. Tanto el afectado como la familia sobrellevan y dan vuelta a la página, pero la realidad es que la experiencia de quedar fuera del mercado laboral implica una serie de situaciones a nivel físico y emocional que representan un proceso no fácil de superar.

¿Cómo se relaciona el desempleo con lo que en Psicología se conoce como duelo?

Aunque si bien es cierto que los primeros aportes de la Tanatología, ciencia que estudia y se enfoca a brindar un sentido al proceso de muerte, iban enfocados al enfermo terminal y su núcleo social más cercano, posteriormente, con el paso del tiempo, se integra a la definición del duelo tanto la muerte como cualquier otra pérdida significativa para el ser humano; es aquí donde se suma el desempleo.

Contestando a tu pregunta, el desempleo es un duelo psicológico en sí mismo, y como tal debe ser manejado.

¿Qué aspectos de la pérdida de empleo son más propensos a dar lugar a un proceso de duelo psicológico?

Desde la óptica de que la pérdida del empleo se vive como un cambio no deseado, en primera instancia este actúa como el detonante de una serie de respuestas emocionales, tales como, ansiedad, tensión, angustia, preocupación.

El no tener, de un día para otro, el soporte económico y emocional que nos da el trabajo, al ser el vehículo por el cual nos integramos a un grupo social, aportamos conocimiento y somos retribuidos por medio de un sueldo, repercute como una variación drástica a lo que vivíamos como un equilibrio, como algo que daba propósito a nuestras vidas y un medio para alcanzar seguridad, reconocimiento y bienes materiales.

¿Qué semejanzas tiene con el duelo por pérdida de seres queridos esta forma de duelo?

Las bases son exactamente las mismas, toda vez que ambas nos hablan de un cambio no deseado y de una pérdida.

Kübler Ross, doctora y psiquiatra, es quien en los 90´s propone una serie de investigaciones con enfermos terminales y propone las 5 Fases del Duelo, Negación, Ira, Pacto, Depresión, Aceptación. Estas mismas fases son las que se transitan tanto por muerte como por pérdidas significativas, las cuales pueden ser desempleo, vejez (pérdida de la juventud, de la independencia), divorcio, amputaciones, entre otras.

¿Cómo se relaciona con los problemas de autoestima este tipo de duelo?

Definitivamente las herramientas con las que cuente el paciente a nivel personal serán determinantes para afrontar la pérdida de una manera más efectiva; sin embargo, y aunque no hay un orden ni tiempo definido para cada etapa, es un hecho que ante una pérdida todos transitamos por cada una de las fases; la diferencia se verá reflejada por forma de crianza, cultura, nivel social, educación, ya que cada uno de estos factores nos dota de habilidades para afrontar con diferentes niveles de madurez y eficiencia la pérdida.

La autoestima, en tales casos, viene a funcionar como un regulador que aporta seguridad, dándonos las bases para sacar adelante lo que se vive como un duelo. A fin de cuentas, contar con alta autoestima funciona como el augurio de vivir un duelo sano y con fecha de término.

Como psicóloga, ¿qué tipo de estrategias y técnicas terapéuticas te parecen más útiles para ayudar a las personas que pasan por una experiencia así?

La mejor intervención en un caso de desempleo es el acompañamiento tanatológico; desde esta disciplina será posible proveer al paciente de herramientas y soporte para procesar de forma satisfactoria cada una de las etapas.

En mi experiencia, todo duelo se debe de vivir de principio a fin. Dar el tiempo para sanar es una parte importante, ya que la negación y el querer seguir adelante “como si nada pasara”, lejos de ayudar, inhiben situaciones y emociones que en el futuro próximo saldrán a la luz por otros medios, transformando lo que pudo ser un proceso de sanación a la vivencia de un duelo patológico, en el que se entrelazan diversos factores, entre ellos el que sea de una duración excesiva (el tiempo normal es de 6 a 12 meses), síntomas desproporcionados y experimentados en otro momento, desbordamiento de las emociones, enfermedades psicosomáticas (enfermedades físicas sin explicación clínica), conductas desadaptativas (mal manejo de la ira, depresión...).

Lo anterior nos remite a una necesidad de ayuda inmediata; los síntomas descritos son la prueba irrefutable de que la persona no puede sostener la recuperación por sí sola y requiere de ayuda especializada.