Las emociones creadoras del destino

Una reflexión sobre cómo nuestra especie, aparentemente débil, ha podido abrirse paso en el mundo.

Las emociones creadoras del destino

Los seres humanos llevamos caminando por la tierra alrededor de 300.000 y 200.000 años. Y ya es un largo camino desde que vulnerables, como lo éramos en el paleolítico, caminábamos por las sabanas africanas con nuestros 150 centímetros de estatura y apenas 49 a 50 kilogramos, apenas para un bocadillo de los grandes depredadores de la época como felinos de gran tamaño, hienas y leopardos.

Y a pesar de la clara desventaja física, una fuerza “misteriosa” nos ayudó a ganar la supremacía territorial y evolucionar hasta el hombre moderno de hoy, como tú y yo que leemos este artículo.

Revelando el misterio de la fuerza misteriosa

Más allá de la mística natural del ser humano, al imaginar que una fuerza sobre natural ha intervenido para moldear nuestro destino, sin darnos cuenta de que mirábamos hacia el lugar errado, no es hacia afuera de nosotros, sino hacia dentro donde podemos encontrar la identidad de esa fuerza moldeadora de destinos; y no me refiero al poder de la fuerza de Star Wars sino al poder de las emociones, porque debemos entender que cada emoción es un químico real que impacta sobre nuestro sistema nervioso y lo modifica.

La razón es que cada emoción surge como un faro guía para prepararnos ante un desafío externo o interno, aumentando nuestra fuerza, agudizando nuestros sentidos o distribuyendo la energía para poder sobrevivir a situaciones de gran estrés; en este caso hablo de la adrenalina y cortisol. Fenómenos que, manifestados por medio de las emociones de ira o miedo, nos preparan para la lucha o la huida.

¿Cómo ocurre esto?

El responsable es el eje HPA, o eje hipotalámico pituitario adrenal; este involucra un grupo de glándulas que forman parte de los sistemas nervioso y endocrino que forman parte en el proceso de lucha o la huida. No entraré en detalles, pero es por esta vía por la que obtenemos el cortisol o la hormona del estrés; que es el "turbo" que nos moverá para no morir en el intento de vivir.

Como pueden ver, las emociones tienen poder, poder real. Determinan la vida o la muerte de un individuo, porque sin ellas no existiría nuestra amada civilización. Y muchos pensarán: "¡Esta es fruto de nuestra inteligencia (mejor dicho, neocórtex)!". Pero no es así. Por ejemplo, la única razón por la que logramos sobrevivir al nacer, ya que nacemos “Prematuros” en comparación a otros mamíferos, es por el cuidado de nuestras madres, y ese apego y amor no es más que una dosis recargada de oxitocina desde el momento de gestación.

Emociones y apego

Y no solo es el apego, esta hormona ayuda a mejorar las contracciones durante el parto y a reducir el sangrado después del mismo, así que esta hormona nos salva la vida en mucha formas, y después se trasmuta en un proceso alquímico emocional (como lo llamo yo). Lo nombramos afecto o amor. Y es que un abrazo, una caricia o un beso nos hace sentir ese bienestar de la oxitocina y el sistema de recompensas de nuestro cerebro se pone en acción para repetir la experiencia y; así es como se genera un vínculo con ese indefenso ser vivo, al cual podremos un nombre y dedicaremos parte de nuestra vida y recursos para ayudarlo a crecer y ser autónomo.

Y así podríamos continuar enumerando infinidad de dinámicas emocionales que tienen un impacto trascendental en nuestra existencia.

Conclusiones

Las emociones son esa fuerza que guiaron nuestro destino desde hace más de 200.000 años, que nos ayudaron a evitar peligros, que nos dieron la fuerza para luchar por nuestra vida y de nuestra tribu, nos ayudaron a cuidar y proteger a nuestras vulnerables crías; y sin dudas son y serán las formadoras de destinos, vidas, civilizaciones y su compresión y gestión sin lugar a dudas se encuentra la clave de la resolución de los principales conflictos sociales y medioambientales que azotan a nuestra humanidad.

Estoy seguro de que la crisis mundial no es de recursos, ni de ideologías… Es una crisis de competencias emocionales, para vivir la empatía, que nos alejaría de toda violencia y comportamiento egocéntrico autodestructivo. Y así como formaron nuestro destino en el lejano paleolítico, en el neolítico tengo la esperanza que sabrán trazar el camino que nos aleje de la sombra de la extinción que la era moderna nos ha dejado como herencia. Las emociones son la fuerza que crean el destino de todos los seres humanos sobre la tierra.

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