Mi debilidad puede ser mi mayor fortaleza

Una reflexión sobre las imperfecciones.

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Reconocer que no soy perfecto/a me ayuda a tener relaciones interpersonales sanas, a colocar límites, comunicarme de manera adecuada, a soltar todo aquello con lo que realmente no puedo y a saber pedir ayuda.

En la vida las instituciones educativas, empresariales y culturales nos miden por nuestras debilidades y fortalezas; incluso en una entrevista laboral o un proyecto de vida, se nos enfatiza en observar estos dos aspectos con la finalidad de saber si se encaja o no en lo deseado.

Lo anterior ha inducido al ser humano a desarrollar más las capacidades y fortalezas obtenidas y no darles la importancia a las debilidades, haciéndolas ver en muchas ocasiones como un fenómeno que opaca nuestro ser y nuestro desarrollo.

Sin embargo, los momentos difíciles siempre aparecerán en nuestras vidas. Todos pasaremos por dificultades que preferiríamos evitar, quisiéramos eliminarlas o mucho mejor aún encontrar soluciones inmediatas, ya que todas esas problemáticas nos aturden y hacen que perdamos el control. Siendo honesta, no siempre llegan esas respuestas tal cual como las deseamos escuchar, ni en el tiempo que queremos solucionarlas. 

Todo esto nos obliga a pasarnos la vida intentando ser fuertes para las personas que están a nuestro alrededor: padres, esposos, hijos, amigos, familia, jefes, vecinos, entre muchos más, la lista de las razones por las cuales es necesario ser fuerte podría ser innumerable.

Afrontanto nuestras debilidades

El miedo nos paraliza, la fortaleza debe de sobresalir, llorar solo se es permitido en la ducha mientras el agua corre por nuestro rostro, al salir del baño debemos de buscar la mejor máscara, adoptar una postura erguida, una sonrisa muchas veces fingida pero que atribuye al hecho de que somos capaces con todo ya que la vida solo se hizo para los valientes. 

El impacto de las dificultades del día a día te acecha, pero debes de ser resiliente, si eres mujer te medirán por tu fragilidad, y si eres hombre te juzgarán mucho más fuertemente; no estoy incitando a que hagas parte de la generación de cristal, pero si es momento de dejar de correr, hacer una pausa y entender que habrá miles de ocasiones en las que no podemos hacerlo todo, incluso en nuestros mejores días. Es necesario descubrir nuestras limitaciones, al conocerlas nos permitirá hablar claro y colocar los límites necesarios para tener relaciones sanas.

También es importante reconocer cuán débiles somos. Nos sorprenderíamos al ver que en nuestro entorno encontramos personas que tienen las mismas dificultades incluso peores que la nuestras, de las cuales han podido salir no fácil, pero si conscientemente con la ayuda de un psicoterapeuta quién está para ayudar, guiar y no para juzgar; apoyarnos en esta persona que ha sido enviada para traer apoyo, sanidad refugio, consuelo y autoconocimiento será de gran beneficio en todo momento.

El pedir ayuda, el reconocer nuestra debilidad no nos hace más débiles; por el contrario, al agarrar el toro por los cuernos nos volvemos vulnerablemente fuertes.

Cada imperfección es una oportunidad

Ser sabio no es gloriarnos en nuestro poder, sino manifestar nuestra debilidad. Al reconocerla avanzamos libremente sin temor, con la cabeza en alto comprendiendo que no somos perfectos, que somos seres humanos que luchamos cada día, que no somos la única persona que se siente agotada física, emocional, psicológica e incluso espiritualmente. Pasamos por altibajos que frustran nuestros sueños, pero no nos aparta de ellos. Quizás en este momento, al leer este artículo, te encuentras bien, pero tenlo por seguro que en algún momento de tu existencia flaquearán todas tus fuerzas, y no será ni la primera ni la última vez que pasará. Como individuos en un mundo imperfecto siempre existirá la piedra que nos hará tropezar y nuestras emociones se alterarán.

Esas alteraciones se llevarán a tranquilizarte por otros medios, como por ejemplo: tus posesiones, tu intelecto, tu energía, tu fuerza, tus logros pasados y presentes; pero quedarás aún con el sinsabor de que falta algo. Y ese algo es la humildad, la única que te obliga a pedir ayuda, a renovar tus fuerzas, a tener una transformación de sí mismo/a que te haga crecer como persona y que impacte en tu bienestar.

Caren Palacio Londoño

Caren Palacio Londoño

Psicóloga Clínica

Profesional verificado
Medellín
Terapia online

No te midas por los logros de los demás, ni te enfoques en lo que esperen de ti, cada uno tiene su propio camino que recorrer, disfrútalo y en lugar de tratar de seguir adelante con tus propias fuerzas permite la ayuda de personas que se han capacitado con una escucha activa y asertiva; que no te juzgarán, por el contrario, cooperarán en el crecimiento de tu Ser, te espero en terapia.

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Caren Palacio. (2026, enero 28). Mi debilidad puede ser mi mayor fortaleza. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/coach/mi-debilidad-puede-ser-mi-mayor-fortaleza

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