Casos en los que un pequeño cambio podría haber significado mucho. Unsplash.

A estas alturas, todos reconocemos la incidencia de las variables psicológicas tanto en el rendimiento como la experiencia en el deporte. Concretamente en el fútbol, solemos enmascararlas con expresiones del tipo “ser una piña” (cohesión grupal), “salir enchufados” (concentración), “llenarse de balón” (marco atencional estrecho) o “llenarse de fantasmas” (ansiedad cognitiva), entre tantas otras.

Sin embargo, todavía tiene camino por recorrer la idea de que estas variables son susceptibles de ser entrenadas y, con ella, la figura profesional del psicólogo deportivo.

Momentos de la historia del fútbol que podrían haber sido diferentes

En este artículo vamos a repasar 3 momentos de la historia del fútbol que, quizás, hubieran sido diferentes con un adecuado entrenamiento mental que maximizara las probabilidades de éxito.

1. El penalti de Riquelme

La edición de la Champions League de 2006 será recordada por ser la segunda copa del FC Barcelona, pero algunos la recordamos como la primera toma de contacto del Villarreal con la máxima competición europea… y, ¡menudo contacto!

El submarino amarillo se plantó en semifinales después de eliminar a Glasgow Rangers y al Inter de Milán, nada menos, y el último escalón antes del sueño de la final era el Arsenal.

Tras perder 1-0 en Londres, llegábamos el minuto 90 en el Madrigal con empate a cero, cuando los amarillos se encontraron con un penalti a favor para forzar la prórroga. El encargado de lanzarlo sería el internacional argentino Juan Román Riquelme, uno de los mejores jugadores de su época y experto lanzador. Sin embargo, su misma expresión facial y corporal delataba la inminente tragedia… Riquelme fallaría y sería el Arsenal quien llegaría a la final que, a la postre, se llevaría el equipo culé.

Cuando percibimos una alta exigencia de la situación respecto a nuestras capacidades, se produce la presión. Una adecuada gestión cognitiva, acompañada de técnicas de respiración y concentración, pueden ayudarnos a minimizar el factor psicológico en pruebas tan “sencillas” a nivel técnico como lanzar un penalti.

El ‘Alcorconazo’ contra el Real Madrid

En 2009 volvía al Real Madrid el presidente Florentino Pérez. Fiel a su filosofía de “el equipo con los mejores jugadores del mundo, será el mejor equipo del mundo”, repitió su estrategia all star y el Madrid asaltó la banca fichando a los dos balones de oro Kaká y Cristiano Ronaldo, la joven promesa Karim Benzema y estrellas nacionales como Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa.

Semejante portaviones atracaba en Santo Domingo, el campo del modesto 2ªB, AD Alcorcón en dieciseisavos de la Copa del Rey. A día de hoy, sigue siendo tema de discusión el cómo fue posible que David le metiera un 4-0 a Goliath, ya que, si el Madrid tenía mejores jugadores, mejor entrenador, más experiencia, más dinero… ¿Dónde estuvo la clave?

La motivación es el motor de todas nuestras acciones, y contar con ella puede llevarnos a conseguir los más locos sueños, así como la falta de ella a los más inesperados fracasos. Tener objetivos atractivos y desafiantes es una forma de entrenarla.

El cabezazo de Zidane a Materazzi

Zinedine Zidane fue probablemente el mejor jugador de su tiempo. Estrella en la Juventus y en el Real Madrid, campeón de la Champions, Eurocopa, Mundial y Balón de Oro, ponía fin a esta exitosa carrera con el Mundial de Alemania de 2006. Tras un gran torneo siendo decisivo marcando ante España y asistiendo ante Brasil, se plantaba en la final contra los siempre temibles italianos. La cosa no podía empezar mejor para Francia: Penalti a favor y Zizou, lejos de ponerse nervioso, convertía el 1-0 a lo panenka por la escuadra. Sin embargo ya se sabe lo que pasa con Italia… Materazzi empató de cabeza y forzó la prórroga, pero esa no sería su última contribución a la causa.

En el tiempo añadido, el defensa dejó caer a Zidane alguna impertinencia que sacó de sus casillas al galáctico, quien le propinó un tosco cabezazo en el pecho consiguiendo su expulsión del partido, de la final, del mundial y, en definitiva, del fútbol. Sin Zidane en el campo y con uno menos, Italia consiguió aguantar hasta la tanda de penaltis que les acabaría dando su cuarto título mundial.

La inteligencia emocional consiste en utilizar las emociones en nuestro propio interés. La ira, la activación excesiva, puede ser orientada hacia el esfuerzo y la resiliencia, en lugar de hacia la agresividad. Entendemos que el aspecto psicológico es importante, pero es que es tan importante que, si hubiera salido cara, quizás hoy el Vilarreal tendría una Champions y Zidane hubiera tenido un final de película… y quizás con un entrenamiento mental adecuado… no dependeríamos de la moneda.