https://www.flickr.com/photos/piers_nye/

Una investigación centrada en el estudio de alumnos de primaria barceloneses sugiere que los niños y niñas que asisten a centros de enseñanza con vegetación y espacios naturales cercanos tienden a desarrollar mejor sus habilidades cognitivas. Los resultados han sido publicados recientemente en PNAS.

El equipo de investigador puso a prueba las habilidades de los alumnos en lo relativo a la capacidad de concentración y la memoria de trabajo, que es la capacidad para mantener algo en mente de manera temporal para llevar a cabo una tarea. El resultado de los análisis de datos muestra cómo los estudiantes que acuden a una escuela rodeada de espacios verdes rinden más en estas dimensiones. Además, las diferencias en el estatus socioeconómico de las familias de los niños y niñas no explican este descubrimiento.

El estudio utilizó como muestra un total de 2.000 estudiantes de segundo, tercero y cuarto de primaria que asistían a 36 escuelas localizadas en Barcelona (España). Para ordenar cada una de las escuelas según la cantidad de vegetación de su alrededor, el equipo tomó fotografías por satélite de cada uno de los centros educativos y midieron la cantidad de color verde que aparecía en sus terrenos y en su perímetro.

Causas diversas, un mismo resultado

Parte de los motivos por los que los alumnos de escuelas envueltas en vegetación podrían estar rindiendo más podría encontrarse en la calidad del aire que respiran, según revelaron los análisis de la concentración de polución. Todas las plantas aportan aire puro al entorno, pero los árboles y los arbustos, además, actúan como barrera ante las corrientes de aire contaminado por el humo de los coches. El mismo efecto de aislamiento físico ocurre con los ruidos que vienen de entornos urbanos, con lo cual los alumnos lo tienen más fácil a la hora de concentrarse en las tareas.

Además, la presencia de áreas con vegetación podría potenciar el uso del entorno para practicar deporte. Siendo que el ejercicio regular ayuda a reducir los niveles de estrés y puede mejorar el rendimiento en ciertas áreas cognitivas, es muy posible que los alumnos que acuden a las escuelas inmersas en un entorno verde se sientan más estimulados para atender en clase y asimilar fácilmente lo que aprenden, al no verse distraídos y tener la mente bien entrenada para atender.

El entorno nos afecta más de lo que pensábamos

Las implicaciones sociales y urbanísticas resultan más o menos evidentes: sustituir patios de hormigón y entornos urbanos por zonas arboladas podría repercutir positivamente en la manera de aprovechar las clases (y, de paso, mejorar la salud de los alumnos y los profesionales del centro). Claro que no todas las escuelas tienen la posibilidad de abrirse hacia espacios naturales al estar ubicadas en el centro de grandes urbes, pero dirigir esfuerzos a colocar aunque sea unas zonas arboladas en los terrenos de las escuelas podría ser una forma rápida y sencilla de ayudar a los jóvenes a entrenar mejor sus capacidades mentales. 

La infancia es una época en la que los mínimos cambios en el contexto pueden influir poderosamente en el desarrollo cognitivo, y mantenerse cerca de zonas no modificadas por la mano de obra de la especie humana no tiene por qué ser mucho pedir.

Referencias bibliográficas:

  • Dadvand, P., Nieuwenhuijsen, M. J., Esnaola, M., Forns, J., Basagaña, X., Alvarez-Pedrerol, M., et al. (2015). Green spaces and cognitive development in primary schoolchildren, PNAS, consulta online. doi:10.1073/pnas.1503402112