Saber superar un problema psicológico empieza con ser conscientes de que existe y, actuando en consecuencia, buscar ayuda psicoterapéutica. Sin embargo, no todo el mundo sabe reconocer cuándo se está ante esa clase de situaciones.

Por eso hemos entrevistado a la psicóloga Encarnación Parra, quien nos hablará acerca de cómo identificar las experiencias que merecen ser abordadas con ayuda profesional.

Entrevista a Encarnación Parra: ¿cuándo ir a psicoterapia?

Encarnación Parra es psicóloga con consulta en Granada, y lleva más de 20 años atendiendo profesionalmente a personas con toda clase de problemas emocionales y comportamentales. En esta entrevista nos habla sobre las situaciones en las que se hace necesario buscar ayuda psicoterapéutica.

¿La gente tiende a infravalorar buena parte de los problemas que requieren tratamiento psicológico en terapia?

Efectivamente. Un porcentaje elevado de personas minimizan o quitan importancia los problemas relacionados con el malestar psicológico, en parte porque creen que ellos mismos, el consejo de un amigo o leer algo en Internet les va a ayudar a solucionar el problema psicológico o el malestar.

Cuando la mente nos hace sufrir, lo más lógico, sensato y rápido es pedir ayuda en a un psicólogo. De esta forma y de manera mucho más rápida terminamos con el problema y con el malestar que conlleva.

¿Cuáles son los tipos de malestar emocional que la gente tiende a asumir que son normales, a pesar de que si no son atendidos se pueden cronificar?

La pregunta es muy interesante, es justo el manejo de las emociones lo que hay debajo y subyace a los problemas y trastornos psicológicos. Las emociones que más malestar provocan en consulta tienen que ver con el futuro, en concreto tenemos el miedo a (que me pase esto o aquello...) la baja tolerancia a la incertidumbre y tiene que ver con el futuro inmediato o cercano. Es entonces cuando la persona tiende a preocuparse y no puede parar de hacerlo.

También las cosas que nos han ocurrido el pasado Son una fuente de malestar emocional, en este sentido, la emoción predominante tanto por el malestar que provoca, como por las consecuencias es la culpa, la impotencia y la rabia. En el pasado también está nuestra propia vida en relación con nuestros padres, hermanos o las personas que formaron parte de nuestra vida a lo largo de la infancia y adolescencia.

Las personas que han vivido en entornos poco seguros, con padres muy angustiados, desconectados de las emociones de sus hijos o muy desbordados por distintos problemas (divorcio, padres muy a ansiosos, preocupados o muy ocupados en el trabajo) son el origen de los problemas de ansiedad y depresión de las personas en la vida adulta. Sobre esto hay mucha investigación que viene a confirmar esta afirmación.

Relacionados con el momento presente, tendrían que ver la toma de decisiones, relacionadas con los cambios en la vida o con un problema actual con hijos, pareja, trabajo. También las situaciones cotidianas nos desbordan a menudo y nos atascan y nos impiden estar en calma.

Desde el punto de vista de alguien sin formación en Psicología, ¿existen indicadores claros que indiquen que necesita buscar ayuda psicoterapéutica ante, por ejemplo, la ansiedad?

Efectivamente. Voy a hacer un listado siguiendo el orden al malestar que pueden generar.

Hay varios indicadores, uno puede ser “darle vueltas y vueltas a las cosas”; hablamos del síntoma de la rumiación.

La rumiación de los problemas ocupa mucho espacio en la mente de las personas, si no se aprende a dejar de hacerlo, será casi imposible estar tranquilo, dormir bien, dejar de sentir malestar. La rumiación incluye la pregunta ¿Por qué? Y lleva un componente de culpa, miedo y preocupación. Por eso provoca tanto malestar. Es el indicador más claro de que algo va mal.

Otro indicador es sentir malestar físico en el abdomen (como un pellizco) este es un síntoma claro de ansiedad. En el abdomen hay muchas neuronas que se activan con el estrés y son un signo claro de ansiedad. Es como un semáforo en color rojo. Nos indica peligro. Otro muy claro sería el miedo a hacer algo y sentirlo en el pecho como una especie de presión.

Otro muy claro sería el miedo a hacer algo y sentirlo en el pecho como una especie de presión.

Un síntoma a tener también en cuenta es dejar de dormir, o dormir mal.

Y finalmente, otro indicador tiene que ver con evitar hacer lo que uno cree que tendría que hacer. Y el miedo o la angustia que nos supone hacerlo nos lleva al alivio inmediato que es posponer, sin embargo lo único que hacemos es trasladar el problema para más adelante o hacerlo más grande. Los problemas si no se afrontan no se diluyen ni se solucionan solos.

¿Y ante un estado de ánimo depresivo?

Ante la depresión la rumiación de nuevo es el indicador más frecuente, está presente también en la depresión y tiene un significado de tristeza, desesperanza y angustia en el futuro.

Tiene mucho que ver y conecta con pérdidas de algo o alguien. Pero el mecanismo que se desencadena es el mismo que se describe es el mismo que el de la ansiedad, lo que cambia es el significado y el contenido de las ideas rumiantes a las que se les da vueltas y vueltas.

¿Qué otros problemas pueden ser tratados en psicoterapia a pesar de que mucha gente no los relacione con el concepto “ir al psicólogo”?

Todo lo que tenga que ver con cambios importantes en la vida (nacimiento de un hijo, divorcio, problemas con la familia...) Al cerebro humano le cuesta asimilar los cambios y suele responder con angustia y malestar.

Otra fuente de mucho malestar está en las relaciones de pareja, yo diría que un porcentaje muy alto (yo me atrevería a decir que el 80% de los casos) de ansiedad está relacionado con problemas de pareja.

¿Qué hace falta para potenciar la cultura de buscar ayuda profesional ante problemas psicológicos dañinos a medio y largo plazo?

Creo que es muy importante desmitificar la idea de que la terapia es solo para problemas muy severos, o que es síntoma de debilidad de cobardía, o de locura; al psicólogo no se va solo cuando uno está muy mal. Al psicólogo se va para aliviar el sufrimiento, para solucionar problemas, para vivir tranquilo, para aprender a relacionarme mejor conmigo, con otras personas, a controlar impulsos...

Ir al psicólogo es un acto de responsabilidad con la propia salud. Nuestro cerebro es el órgano más importante y lo cuidamos poquito.