En las relaciones de pareja se da un doble juego. Por un lado, el bienestar producido por la convivencia y el vínculo amoroso tiene que ver con la interacción entre las dos personas, y por el otro, no se puede negar que muchas de las cosas que afectan a la relación tienen que ver con características de cada una de las personas por separado.

Así, lo individual y lo común se solapa, y a veces esto hace que los problemas que aparecen en ese noviazgo o matrimonio sean difíciles de definir y delimitar.

Un ejemplo de esto es el modo en el que la autoestima y la vida en pareja interactúan entre sí, afectándose mutuamente. Las malas dinámicas de convivencia y comunicación pueden dar paso a una baja autoestima, y viceversa.

Por suerte, si bien esto es complicado, la Psicología lleva investigando sobre este tipo de interacciones desde hace décadas. Por eso existen profesionales como la psicóloga María Huertas Vieco, capaces de explicar cómo se da esa unión entre nuestra manera de valorarnos a nosotros mismos y lo que ocurre en las relaciones amorosas de pareja. En esta ocasión entrevistamos a María y le preguntamos por este tema.

Entrevista a María Huertas (Psinergia): autoestima y bienestar en pareja

María Huertas Vieco es psicóloga sanitaria y forma parte del equipo directivo de Psinergia, centro de terapia ubicado en Madrid. Trabaja ayudando a pacientes de todas las edades, familias y parejas que sienten la necesidad de mejorar su relación. En esta entrevista, María nos habla acerca de la relación entre la autoestima y el bienestar de la vida en pareja, y el modo en el que ambos factores se afectan mutuamente.

¿Hasta qué punto pueden dañar una relación de pareja los problemas de autoestima?

Psinergia

Enormemente. La autoestima es fruto de la conexión que tenemos con nosotros mismos, la capacidad que tenemos para detectar nuestras propias necesidades y atenderlas, y el valor que damos a nuestras competencias y habilidades.

Si la conexión con uno mismo está dañada, la conexión con el otro se dificulta. Una baja autoestima podrá suponer problemas en las relaciones de pareja como, por ejemplo, celos, inseguridades, miedo al abandono, posesividad, etc.

Desde tu perspectiva como profesional de la psicología, entre quienes acuden a psicoterapia para recibir ayuda ante estos problemas, ¿qué perfil de paciente suele ser más habitual?

Un perfil muy habitual en consulta son mujeres de mediana edad que repiten patrones de relación insatisfactorios, en las que no ven cubiertas sus necesidades afectivas y que, a veces, las mantienen en relaciones tóxicas basadas en la dependencia emocional.

En estos casos su autoestima y si estilo de apego, hacen que se vinculen desde la necesidad y no tanto desde el deseo, manteniendo relaciones de pareja que no les hacen bien.

¿Alguien que no se ama a sí mismo puede llegar a disfrutar con normalidad de una vida sexual y afectiva con alguien a quien quiere?

En términos generales, no quererse a sí mismo dificulta en cierta medida la relación con otras personas, pero la satisfacción en pareja también estará influida por la autoestima del otro, los estilos de apego de ambos, nuestros estilos de comunicación, nuestras experiencias pasadas, nuestras aspiraciones futuras...

Sin embargo, eso no quiere decir que una persona con baja autoestima no pueda disfrutar de una vida sexual y afectiva satisfactorias. Se trata de un aspecto muy importante pero no suficiente como para generar insatisfacción en todos los casos.

Y, mientas persistan los problemas de autoestima, ¿es frecuente que durante los primeros meses de una relación amorosa se mienta o se oculten muchas cosas sobre uno mismo?

Todos, en mayor o menos medida, tendemos a ocultar ciertos aspectos de nosotros mismos que nos avergüenzan o de los que no nos sentimos orgullosos y, solo cuando la relación se afianza y existe un vínculo seguro con la otra persona, nos sentimos capaces de compartirlos.

Las personas con una autoestima dañada, y dependiendo del grado de afectación de la misma, pueden tender a ocultar más información o mentir en algunos casos.

Esto se convertirá en un problema si se mantienen durante mucho tiempo, ya que el hecho de no compartir ciertos aspectos de uno mismo hará que no se pueda construir una intimidad y un compromiso a futuro en la relación y, por tanto, que no haya seguridad en la misma.

¿Cómo se ayuda a alguien cuya baja autoestima está dañando a su matrimonio o a su noviazgo? ¿Se suele combinar la terapia individual con la terapia de pareja?

Para ayudar a una persona con autoestima baja hay que revisar su historia personal y detectar qué factores han podido influir en ese bajo concepto de sí misma.

Normalmente suele estar relacionado con experiencias, aprendizajes y relaciones pasadas, por lo que hay que trabajar para superar el pasado y construir un nuevo autoconcepto más ajustado a la realidad presente.

En numerosas ocasiones aconsejamos a las personas que solicitan terapia de pareja que deberían atravesar antes un proceso de terapia personal. Sin trabajar la parte personal es prácticamente imposible que la relación sea satisfactoria, por mucho que se trabaje el vínculo de la pareja.

¿Cuáles son los problemas o aspectos complejos que suele tener un proceso terapéutico de este tipo?

Las mayores dificultades que nos solemos encontrar a la hora de realizar un proceso terapéutico de este tipo son las resistencias del propio paciente para indagar en la historia pasada. En numerosas ocasiones se trata de personas con historia pasada de trauma y causa mucho dolor volver a recordar algunas de esas vivencias.

Hay pacientes que, por este preciso motivo, vienen buscando estrategias y herramientas rápidas para mejorar la autoestima y, aunque podemos facilitárselas, se trata de parches temporales y cambios superficiales.

La autoestima y el concepto de uno mismo solo cambiará a nivel profundo cuando se lleve a cabo un proceso terapéutico de introspección, y eso requiere tiempo y grandes dosis de valentía.

Y una vez transcurridas varias sesiones, ¿de qué maneras empiezan a notarse los resultados, el progreso de mejora?

Como ya he dicho, puede trabajarse de dos formas: a nivel profundo o a nivel superficial. Cuando se trabaja a nivel superficial los cambios y resultados se notan rápido, pero suelen durar poco. Por el contrario, cuando se trabaja a nivel profundo los cambios tardan mucho más en llegar, pero es posible que sean para toda la vida.