El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es una alteración psicológica muy sensible a los cambios del contexto en el que vive la persona que la desarrolla.

Por eso, en la actual situación de crisis por pandemia, hay muchas personas que sufren especialmente debido al TOC y que necesitan contar con ayuda profesional.

Con la finalidad de comprender cuáles son los aspectos clave del Trastorno Obsesivo-Compulsivo durante la pandemia de coronavirus, en esta ocasión entrevistamos a Silvia García Graullera, psicóloga con mucha experiencia ofreciendo tratamiento para personas on TOC.

El TOC en tiempos del coronavirus: entrevista a Silvia García Graullera

Silvia García Graullera forma parte del equipo directivo del centro de psicoterapia PSICIA, ubicado en Madrid. En esta ocasión nos habla sobre las características principales del TOC, y sobre cómo nos puede afectar durante la pandemia.

Tal y como lo ves tú, ¿qué es el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, más allá de las definiciones que aparecen en los manuales diagnósticos?

El TOC es un trastorno de ansiedad, en general bastante incapacitante, caracterizado por la presencia de pensamientos intrusivos y compulsiones. Las obsesiones son ideas o pensamientos persistentes e involuntarios que “invaden” la mente de la persona y que provocan una gran ansiedad. Para reducir este malestar, la persona busca suprimir o aliviar esos pensamientos a través de otras conductas, llamadas compulsiones.

Un ejemplo típico en el caso de las comprobaciones puede ser el siguiente pensamiento obsesivo: “si no compruebo que he apagado y desenchufado todo antes de salir de casa, puedo provocar un incendio, que se queme el edificio y que muera mucha gente por mi culpa…”. Las compulsiones consistirán en revisar varias veces la vitrocerámica, desenchufar todos los aparatos eléctricos, tocar la plancha para notar si está fría, incluso hacer fotos para poder seguir cerciorándose al salir de casa…así un largo etcétera…

Por mucho que compruebe, notará un alivio momentáneo pero en seguida le volverá a asaltar la duda de: -“y si no lo he comprobado bien… y si al final no desenchufé la tostadora…? Por mucho que compruebe, nunca queda conforme, y cada vez siente la necesidad de ir ampliando todos los rituales.

La persona con TOC, aunque reconoce que sus pensamientos y sus compulsiones son irracionales y exagerados, no puede evitarlos, generando mucho sufrimiento e interferencia en sus vidas.

¿Cuáles son los tipos de TOC que más ves en consulta? ¿Cuáles se ven más a causa de la crisis del COVID-19?

Los tipos de TOC son muy variados y pueden ir cambiando en una misma persona a lo largo de los años. Son muy comunes los relacionadas con las comprobaciones y los contagios. Actualmente, con la crisis del COVID-19, se han disparado los casos de TOC relacionados con este tema y no tienen por qué ser casos nuevos, sino que a veces son de personas que en su día pudieron tener una obsesión relacionada con el contagio del SIDA y posteriormente con el de las vacas locas y luego con el ébola.

Otros casos típicos son la necesidad imperiosa de tener todo ordenado y simétrico, las obsesiones relacionadas con la posibilidad de poder agredir a alguien (ej. no poder acercarse a un cuchillo porque le viene el pensamiento de poder agredir a un familiar), las obsesiones religiosas y los escrúpulos de conciencia, la obsesión con la posibilidad de que sucedan catástrofes naturales, guerras, atentados etc.

¿Cómo empieza a desarrollarse el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, en las etapas en las que aún no constituye un problema?. En tu experiencia, ¿las personas con TOC tardan en darse cuenta de que algo va mal?

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo suele manifestarse en la adolescencia o al inicio de la edad adulta. Al inicio, las personas saben que algo no va bien, y suelen vivirlo con mucho miedo, ya que tanto por el contenido de los pensamientos (generalmente muy absurdos) como por la necesidad imperiosa de neutralizarlos, manifiestan tener la sensación de estar “volviéndose locos”.

Al principio lo suelen ocultar por miedo y por vergüenza, pero una vez que se establece el diagnóstico y consiguen hablar del tema con un profesional, sienten un gran alivio al saber que su trastorno tiene un nombre y que se puede solucionar.

¿Es frecuente que la familia culpe a la persona con TOC por, en teoría, no querer dejar de realizar esos rituales? En estos casos, qué se hace desde la intervención psicológica?

Las familias suelen estar bastante desconcertadas ante este trastorno, y se sienten bastante impotentes. Al principio suelen reaccionar mal y suelen darse conflictos por el manejo de los rituales. Al cabo del tiempo y ante la imposibilidad de manejar la situación, suelen acabar cediendo y vemos como muchas familias acaban viviendo bajo las reglas del TOC.

Es fundamental que en la intervención psicológica se implique a la familia o a la pareja, de cara a darles unas pautas y que puedan ayudar en el tratamiento del paciente.

¿Hay algún caso concreto de paciente con TOC que, como profesional, recuerdes con mucha satisfacción por los resultados alcanzados en terapia?

En realidad, vemos muchísimos casos y a personas que están totalmente limitadas en su vida diaria. Siempre que se le da el alta a un paciente y se pasa a la fase de seguimiento, es una gran satisfacción. De hecho, cuando hacemos terapias de grupo con personas con TOC, antiguos pacientes que ya han solucionado su problema, suelen ofrecerse para ayudar y colaborar en dichas terapias con otros pacientes con TOC. Este factor suele ser de gran ayuda, ya que motiva mucho el hecho de ver como otros han pasado por lo mismo y han conseguido superarlo.