La memoria es caprichosa.

Todos sabemos qué es la memoria y para qué sirve, sin embargo no todo el mundo conoce cómo funciona y cuales son sus peculiaridades, más allá de almacenar la información que nos rodea.

En este artículo explicaremos brevemente cómo se guarda dicha información, para así poder comprender las curiosidades que la caracterizan y hace de esta función un misterio que todavía no se ha resuelto del todo.

Curiosidades sobre la memoria: ¿cómo funciona?

Para poder entender las singularidades que entraña la memoria humana, primero es necesario saber cómo esta funciona, o qué elementos o pasos sigue desde que percibimos una cosa hasta que se forma un recuerdo sobre ella.

La memoria es aquella función del cerebro que se encarga de codificar, guardar y rescatar toda la información adquirida en momentos pasados. Según lo lejano que sea ese pasado la memoria de divide en memoria a corto plazo o memoria a largo plazo.

Esta memoria es posible gracias a los enlaces sinápticos que existen entre las neuronas, las cuales se conectan repetitivamente para así crear redes neuronales. Asimismo, el hipocampo es la principal estructura cerebral relacionada con la memoria, por lo que su deterioro o lesión causará numerosos problemas en ella.

No obstante, existen otros muchos sistemas relacionados con la memoria y cada unos de ellos tiene unas funciones especiales dependiendo de sus características. Estos sistemas incluyen ciertas regiones del córtex temporal, la zona central del hemisferio derecho, el córtex parieto-temporal, los lóbulos frontales y el cerebelo.

Sabiendo ya que existen distintos pasos a la hora de crear recuerdos, nos será más fácil comprender qué curiosidades entraña nuestra memoria. Dado que estas pueden darse tanto a la hora de codificar la información exterior, como en los momentos en los que nuestro cerebro la almacena o cuando intentamos recuperar o evocar algún recuerdo.

6 datos curiosos sobre la memoria

Debido a la complejidad de los sistemas que envuelven la creación y recuperación de recuerdos, la memoria entierra numerosas curiosidades tanto en relación a su propio funcionamiento como en relación a enfermedades o síndromes, los cuales la alteran de muchas maneras inesperadas.

1. Nuestro cerebro crea recuerdos falsos

No todo lo que recordamos es cierto o ha ocurrido en la vida real. Los falsos recuerdos consisten en la recuperación en la memoria de un suceso o situación que realmente nunca existió.

Si volvemos a los pasos que sigue la memoria para crear un recuerdo, el primero de todos es percibir y codificar la información externa. Cuando estos estímulos externos son demasiados o demasiado intensos nuestro cerebro puede sufrir una sobrecarga, y los procesos de asociación se alteran creando recuerdos falsos.

Esto mismo ocurre cuando hablamos de situaciones o vivencias traumáticas, la creación de falsos recuerdos son una estrategia de defensa de nuestra mente para protegernos de los recuerdos que nos pueden afectar de manera dañina.

Por lo tanto un falso recuerdo no puede ser considerado como una mentira, puesto que la persona que está relatando dicha experiencia cree ciegamente en que esta ocurrió así.

2. El efecto Mandela

Muy unido al punto anterior se encuentra esta curiosidad de la memoria conocida como Efecto Mandela. En el caso del Efecto Mandela estos falsos recuerdos de los que hablábamos anteriormente son compartidos por gran parte de la población.

El mejor ejemplo para explicarlo es aquel que le da nombre. En el año 1990, cuando Nelson Mandela fue liberado finalmente de prisión, se ocasionó un gran revuelo en una gran parte de la población. El motivo era que estas personas estaban seguras de que Nelson Mandela había fallecido en prisión, incluso aseguraban que presenciaron el momento en el se comunicaba su muerte por televisión, así como su entierro. Sin embargo, Mandela fallecía 23 años más tarde por una infección respiratoria.

Por lo tanto, este efecto describe el fenómeno en el un gran número de personas recuerda, casi de manera exacta, un suceso o acontecimientos que nunca ocurrió como tal o que no coincide con lo que dicta la realidad.

3. Criptomnesia

El fenómeno de la criptomnesia es aquel por el cual la persona recupera un recuerdo de la memoria pero sin embargo no lo vive como un recuerdo, sino como una idea o experiencia original.

En este caso la persona cree haber tenido una idea por primera vez, resultado de su creatividad e imaginación, pero no es consciente de que en realidad es un recuerdo oculto en la memoria que posiblemente ya haya pensado anteriormente o que ha visto o leído en algún otro sitio.

4. Hipermnesia

La capacidad para la hipermnesia. o hipertimesia, es la de recordar o recuperar de la memoria una cantidad de recuerdos muy superiores a los que la mayoría de la gente puede acceder.

Las personas con hipermnesia presentan una gran rapidez a la hora de codificar, guardar y recuperar aquello que les rodea; por lo que son capaces de recordar cualquier situación o vivencia con una cantidad de detalles e información asombrosa.

No obstante, es necesario señalar que esta hipermnesia o capacidad para almacenar una gran cantidad de información se restringe a la memoria autobiográfica. Es decir, a la memoria que almacena todos los aspectos o situaciones que vivimos a lo largo de nuestra vida.

5. El cerebro solo guarda lo importante y la mente crea los detalles

Un estudio realizado en la Universidad de Harvard, a cargo del profesor y psicólogo Daniel L. Schacter, reveló que todas y cada una de las veces en las que nuestro cerebro recupera un recuerdo, este se modifica.

Esto quiere decir que nuestro cerebro solamente guarda la información importante o con contenido emocional pero el resto de los detalles de aquello vivido no llegan a almacenarse, siendo añadidos e inventados posteriormente por nuestra mente.

El objetivo de este fenómeno es el de evitar sobrecargar la memoria con detalles innecesarios para así albergar la mayor cantidad de información relevante posible.

6. Los recuerdos dependen del contexto y las emociones

El aprendizaje y el almacenamiento de los recuerdos dependen en gran parte del cómo y del dónde, al igual que dependen de cómo nos sentimos.

Esto significa que según el lugar en el que nos encontremos nos será mucho más fácil recuperar de la memoria recuerdos de situaciones vividas en ese mismo lugar.

Con las emociones funciona de la misma manera, según nuestro estado de ánimo la memoria tenderá a rescatar recuerdos en los que experimentábamos esas emociones. Es decir, cuando estamos contentos o alegres es más fácil que recordemos situaciones en las que también lo estábamos.