La carne es, desde siempre, uno de los principales ingredientes utilizados en las dietas de buena parte de las culturas y sociedades humanas. Su consumo es tan antiguo como los orígenes de nuestra especie, y sus características nutricionales, así como los métodos por los que ha sido obtenida, han tenido una clara influencia sobre el desarrollo de la historia.

Pero este alimento no es algo totalmente homogéneo y sin variantes, sino que existen diferentes tipos de carne que es bueno conocer. A fin de cuentas, lo único que tienen en común estas piezas de comida es que forman parte de la masa muscular de un amplio abanico de especies animales, y muchas de ellas no se parecen en nada.

Pero saber reconocer los tipos de carne no es cuestión de puro interés en la teoría; tiene también utilidades muy prácticas. Por ejemplo, debes saber que abusar de algunas de ellas puede conducirnos hacia importantes problemas de salud, así que para mantener una dieta equilibrada es necesario tener claras las características que las definen.

Carnes rojas y blancas: una distinción básica

Para empezar esta clasificación, es bueno conocer las dos grandes categorías de tipos de carne. Se trata de las carnes rojas, por un lado, y las carnes blancas por el otro.

Carnes rojas

Las carnes rojas, en general, son menos sanas que las blancas, y por eso es necesario moderar más su consumo. Una de las razones de esto es que contiene una mayor cantidad de purinas, sustancias que una vez han pasado al organismo pasan a transformarse en ácido úrico, el cual es dañino si su cantidad alcanza un cierto nivel.

Carnes blancas

Las carnes blancas no cumplen con la característica que hemos visto que describe a las carnes rojas, y además suelen ser más ligeras. Pero eso no significa que resulten sanas en cualquier contexto. Por ejemplo, es frecuente que contengan una gran cantidad de grasas malas, aunque esto no siempre es así y depende, en parte, de la zona de la que provenga el corte: muslo, lomo, etc.

Los tipos de carne

Ya hemos visto cómo son las principales categorías que describen a los tipos de carne, pero aún podemos llegar a un nivel de detalle mayor. Para ello es necesario atender al tipo de especie o familia de especie de la que proviene este alimento.

A continuación encontrarás un resumen acerca de los tipos de carne que suelen ser más consumidos en los países occidentales.

1. Carne de vacuno

Este tipo de carne es uno de los más consumidos. Sin embargo, al ser carne roja es preferible incluirla en el menú máximo una vez cada dos o tres semanas, y no más, a causa de su concentración de purinas y de grasas malas. O, mejor aún, no consumirla en absoluto y optar por otras fuentes de proteínas. Sin embargo, es también coniocida por ser muy popular por su sabor.

2. De aves

Este es un tipo de carne blanca que también es altamente consumido, normalmente recurriendo al pollo. Además, en la mayoría de los casos la concentración de grasa en esta clase de animales es baja; esto hace que este alimento sea aprovechada por personas que están interesadas en desarrollar sus músculos sin ganar grasa. Una excepción es el caso de la carne de pato, cuyo consumo es preferible moderar.

3. De conejo

Es otro tipo de carne blanca, y una de las que contienen menos grasa (siendo esta, además, mayoritariamente sana, al ser insaturada). Por otro lado, también se caracteriza por ser un alimento rico en vitamina B.

3. De cerdo

Por mucho que la carne roja suela ser asociada a los mamíferos grandes, lo cierto es que la mayor parte del cerdo está formado por carne blanca. Además, la grasa que contiene acostumbra a ser relativamente baja.

A pesar de lo que hemos visto acerca de este alimento, hay que andarse con cuidado a la hora de cocinarla, ya que muchas veces estos procesos de elaboración pasan por freír mucho, con lo cual su contenido en grasas y calorías sube bastante.

4. De cabra y de oveja

A diferencia de la carne de conejo, por ejemplo, la grasa que contiene es saturada, por lo que es poco saludable. Sin embargo, la carne de cabra es más bien baja en grasa, de modo que puede consumirse ocasionalmente en dietas destinadas a adelgazar o a no cubrir músculo.

5. Pescado

El pescado suele ser alto en Omega 3, un tipo de grasa muy saludable que también encontramos en frutos secos como las nueces. Además, en general es baja en grasas, así que es una buena fuente de proteínas.

Una dieta equilibrada

Para vivir una vida sana hay que tener en cuenta que nuestros estilos de vida nos llevan a consumir, por norma general, más carne de la que necesitamos. Es cierto que la proteína es indispensable, pero hay muchas más fuentes de las que extraer estos macronutrientes: por ejemplo, el tofu o el seitán. En concreto, la carne roja ha llegado a convertirse en el segundo plato por antonomasia. Sustituirlo por opciones más saludables, en vez de ceder a la simple costumbre, puede contribuir mucho a nuestro bienestar.