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Cuando pensamos en tener un estilo de vida saludable lo primero que se nos viene a la cabeza es la práctica de ejercicio físico y, evidentemente, la correcta alimentación. Es frecuente que asociemos la pérdida de peso con el bienestar físico y mental. Sin embargo, eso no siempre es así. Existen dietas que sacrifican nuestra salud por el objetivo de perder peso. Algo que no es para nada recomendable.

La clave para perder peso es que consumamos menos calorías de las que quemamos. Si no queremos que nuestra salud se vea afectada, debemos cubrir nuestras necesidades alimentarias básicas. En el artículo de hoy, vas a encontrar una lista de dietas saludables para que tu cuerpo lo agradezca.

La importancia de los hábitos alimenticios: la educación temprana

A la hora de alimentarnos y nutrirnos de forma saludable, no vale hacer dietas durante un tiempo determinado, especialmente si lo que queremos son resultados a largo plazo. Lo importante aquí es que adquiramos unos hábitos alimenticios sanos.

Si tenemos hijos, las edades tempranas son ideales para inculcar un estilo de vida saludable. Los hábitos alimentarios se forman y desarrollan en la infancia, principalmente en el ámbito familiar. Los conocimientos de los progenitores y las creencias de éstos sobre lo que alimenta o no, se transmiten desde los primeros años de vida y configuran, en mayor o menor medida, el comportamiento alimentario futuro de un hijo. Igual que es necesario educar en valores, también lo es educar en hábitos saludables.

La alimentación en el modelo de sociedad actual

Si la familia tiene buenas costumbres alimentarias sus hábitos tendrán una repercusión positiva en los hijos, que se beneficiarán a la hora de mantener la salud a largo plazo. No obstante, en ocasiones, los hábitos alimentarios se ven afectados por diferentes aspectos:

  • Influencia social y sobrevaloración del prestigio de algunos alimentos frente a otros
  • Factores económicos
  • Modas
  • Creencias
  • Presiones publicitarias

Vivimos en una era en la que muchos de los alimentos que consumimos pasan por distintos procesos químicos y se venden en grandes cantidades para maximizar su rentabilidad. Por lo que es de vital importancia educar a los hijos (y también al resto de la ciudadanía) en los aspectos nutritivos. 

Así es posible detectar lo que es sano de lo que no lo es. Las consecuencias del capitalismo a nivel nutricional están comprometiendo nuestra salud a través de la alimentación. Esto es una realidad cada vez más preocupante y, por eso, en los últimas décadas se han incrementado los casos de obesidad. La alimentación, junto con el estilo de vida de las sociedades occidentales, está contribuyendo notablemente a esta epidemia de los países desarrollados.

Y… ¿qué dice la psicología sobre la nutrición?

La sociedad influye en nuestra alimentación, pero también lo hace nuestra mente y nuestro estado emocional y psicológico. El psicólogo Jonathan García-Allen, también experto en nutrición, explica en nuestro artículo “Psicología y Nutrición: la importancia de la alimentación emocional” que: “Lo que comemos no solo afecta a cómo nos sentimos, sino que cómo nos sentimos tiene un efecto en nuestra manera de alimentarnos”. Esto sugiere que nuestro estado emocional es determinante a la hora de alimentarnos bien, y alimentarse bien también tiene un efecto en nuestra salud emocional.

Para García-Allen, los factores psicológicos y el aumento de peso están íntimamente relacionados. “La psicología puede ser una estrategia importante para mejorar la adherencia a una dieta cuando queremos controlar la ingesta excesiva de comida en casos de sobrepeso. La figura del profesional de la psicología puede ser imprescindible en la lucha contra la obesidad, porque los factores emocionales son muy importantes a la hora de lograr un cambio permanente en las costumbres que afectan a la alimentación”. Los psicólogos clínicos, de hecho, intervienen en el tratamiento de trastornos de alimentación.

Tipos de dietas sanas

Si quieres alimentarte bien para estar sano tanto física como mentalmente, en este artículo podrás encontrar una lista con las mejores dietas saludables.

1. Dieta de la zona

La dieta de la zona es un tipo de dieta que se está haciendo popular porque pretende cubrir las necesidades nutricionales de los macronutrientes. Para llevarla a cabo, simplemente hay que aplicar un principio básico: consumir carbohidratos, proteínas y grasas en cada comida.

Se recomiendan 5 comidas diarias y el consumo se realiza de la siguiente manera: 40% carbohidratos, 30% proteínas y 30% grasas. Las grasas deben ser principalmente saludables, es decir, monoinsaturadas y poliinsaturadas; y los carbohidratos mayoritariamente complejos, es decir, de absorción lenta.

2. Dieta mediterránea

La dieta mediterránea es una de las dietas más conocidas puesto que es muy saludable, especialmente para la salud de nuestro corazón. Se conoce como dieta mediterránea, porque tiene su orígen en los hábitos nutricionales del sur de Europa, que incluye países como Grecia, España o Italia.

Es una dieta equilibrada que enfatiza el consumo variado de alimentos, con frutas, hortalizas, cereales, pescado, carne. Uno de los elementos importantes es el aceite de oliva, una gran fuente de grasas insaturadas. No se debe consumir gran cantidada de comida, y es preferible ingerir productos de temporada. Esta dieta sugiere cocinar a la plancha, hervido o consumir los alimentos crudos y frescos.

3. Dieta vegana

El veganismo, más bien es una filosofía o un estilo de vida, en el que la persona no come nada que provenga de los animales, incluyendo huevos y lácteos. Los veganos, generalmente, no adoptan el veganismo por razones de salud, sino también por razones ambientales y éticas.

A pesar de que la dieta vegana ha recibido críticas, distintos estudios han confirmado que resulta ser una dieta saludable. Sin embargo, es necesario que se incluya variedad en la dieta para beneficiarse el alto valor nutritivo, y es necesario ingerir una cantidad razonable en proteína vegetal y en hierro. Si quieres llevar a cabo este tipo de dieta, es recomendables que acudas a un profesional para informarte.

4. Dieta orgánica

La dieta orgánica surge casi como una necesidad en la actualidad, pues muchas personas no son conscientes de lo que están ingiriendo. Los productos procesados, con altos niveles de sal, azúcar y grasas transaturadas están en todos los rincones.

El eje principal de este tipo de dieta es que los alimentos deben ser orgánicos. Éstos se caracterizan porque su proceso de cultivo es totalmente natural, sin químicos, sin aditivos, sin pesticidas, sin fertilizantes, sin hormonas, sin transgénicos, es decir, sin compuestos tóxicos y agresivos que contaminan la tierra, su fruto y, en consecuencia, no son saludables para las personas.