En un artículo anterior abordamos el papel que ejerce nuestro cerebro, en las diferentes áreas de nuestra dimensión biológica. Mencionamos en dicho artículo, la existencia, de cuatro ejes o circuitos, que revelan las relaciones, o interconexiones, que se dan entre diferentes órganos y glándulas de nuestro organismo, y cómo repercuten en nuestra dimensión psicológica. Estos ejes son: eje hipotálamo-hipofisiario-suprarrenal, eje hipotálamo- pituitario-gonadal, eje hipotálamo- pituitario-tiroideo y sistema hipotalámico-neuro hipofisiario.
Es posible que nos estemos haciendo la pregunta de ¿por qué la psicología tendría que prestar atención a procesos que tienen que ver, de manera directa, con la endocrinología y/o la ginecología? La respuesta radica en que existe una rama de la psicología, llamada psicobiología, que estudia los aspectos biológicos de nuestras conductas. Incluso, hoy en día, se considera que nuestros pensamientos forman parte de nuestro repertorio conductual.
Acerca del hipotálamo, la pituitaria y las glándulas gonadales (o glándulas sexuales)
Es preciso recordar que el hipotálamo es un pequeño órgano que se encuentra en nuestro encéfalo y rige una serie de nuestras conductas, de diferente orden como: la función sexual, el ciclo del sueño, el hambre, la sed y respuestas emocionales como: la ira, el miedo y la motivación, entre otras.
Este órgano que mide alrededor de 4 centímetros cúbicos en el adulto fue identificado por el médico, fisiólogo, suizo Wilhem His, en el año 1893. Asimismo, el Dr. His es reconocido por sus contribuciones en el campo de la embriología humana.
El hipotálamo produce un tipo de hormonas conocido como gonadotropina o GnRH, y esta hormona estimula la producción de otros dos tipos de gonadotropinas, conocidas como FSH y LH, ambas son liberadas por la glándula pituitaria.
Por su parte, la glándula pituitaria, también llamada hipófisis, es conocida como la glándula maestra, debido a que interviene en la regulación de otras glándulas. Al igual que el hipotálamo, se encuentra en nuestro encéfalo y está conectada a él.
Finalmente, acerca de las glándulas gonadales, son aquellas glándulas que producen las hormonas que intervienen en la función reproductiva. En el caso de las mujeres, los ovarios, son las glándulas encargadas de la producción de los estrógenos y la progesterona, hormonas que juegan un rol central en la función reproductiva. En el caso de los hombres, son los testículos, los productores de la hormona testosterona, la cual ejerce un rol en fundamental en la función reproductiva.
Por lo tanto, las glándulas gonadales, se encuentran conectadas al hipotálamo, a través de la glándula pituitaria, o “glándula maestra”. Tanto en lo que respecta a las mujeres, como a los hombres.
¿Qué es el eje cerebro-ovarios?
El Dr. Hugo E. Scaglia (1939-2021) fue un científico argentino, muy reconocido por sus múltiples estudios en bioquímica y endocrinología. En uno de estos estudios, se enfoca en la problemática de las mujeres, llamando al eje hipotálamo-pituitario-gonadal como eje cerebro-ovarios.
El Dr. Scaglia sostiene que la integración que se da en dicho eje, en el caso de las mujeres, las impacta desde el origen de la vida, a lo largo de sus diferentes ciclos vitales, desde la niñez, la menarca (o primer periodo menstrual), la adolescencia, la madurez sexual, el climaterio (o menopausia), y la senescencia (o envejecimiento biológico, que empieza a los 20 años). Todo ello debido a que progresivamente se producen, en la mujer, cambios fisiológicos como producto de la liberación de diversas hormonas.
Asimismo, el Dr. Scaglia señala que este fenómeno de carácter evolutivo y que se desarrolla a raíz del ciclo menstrual, es influenciado por el medio ambiente y por el estrés, dando lugar a un impacto o retroalimentación positiva o negativa, en las mujeres. Hablamos de un fenómeno bastante complejo, sin embargo, podríamos resumirlo de la siguiente manera. Las gonadotropinas son hormonas segregadas por el hipotálamo, tienen funciones de carácter sexual y reproductivo.
A su vez, actúan sobre otras dos hormonas conocidas como LH (u, hormona leutinizante) y FSH (u hormona folículoestimulante) ambas, son segregadas por la glándula pituitaria. Tanto la LH como la FSH actúan sobre los ovarios, regulando los procesos reproductivos en las mujeres. Y, en todo este proceso, la variable estrés, podría intervenir.
Por lo tanto, el embarazo, no es una función que compete de manera exclusiva a los órganos que componen el aparato reproductivo. Se trata de un aspecto transdisciplinario. El Dr. Scaglia refiere que, a través del estudio de estos procesos bioquímicos, la ginecología, la endocrinología y la medicina reproductiva, han ido logrando avances notables y sorprendentes, tanto en el diagnóstico, como en el tratamiento terapéutico de los diversos desbalances hormonales que afectan a las mujeres, a lo largo de su ciclo vital.


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