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Cómo ayudar a una persona con fobia social: 6 consejos de apoyo

Consejos a la hora de ayudar a alguien con fobia social: para amigos, familiares, colegas...

Andrés Carrillo

Andrés Carrillo

Cómo ayudar a una persona con fobia social
Consejos para ayudar a alguien con fobia social.Unsplash.

La fobia social es un trastorno de ansiedad más común de lo que podemos llegar a imaginar, aunque la intensidad en la que esta se presenta suele ser variada.

Hay casos en los que las personas que presentan esta alteración psicológica consiguen disimular el malestar que les produce, mientras que en los casos más intensos se hace muy evidente la limitación.

En este artículo vamos a revisar algunos consejos y estrategias efectivas para saber cómo ayudar a una persona con fobia social en apoyo a la asistencia a psicoterapia, de modo que poco a poco vaya superando el miedo irracional (fobia) hacia las demás personas, sobre todo cuando se trata de grupos numerosos.

¿Qué es la fobia social?

Para saber cómo ayudar a una persona con fobia social, antes debemos entender qué es este trastorno. La fobia social es el miedo irracional e intenso que sienten las personas ante cualquier situación relacionada con el contacto social; la sensación de malestar se hace más intensa en relación directa con el número de personas con las cuales se deba interactuar y el grado de desconocimiento de estas personas.

Como vimoss anteriormentem algunas personas son capaces de disimular este temor, pero eso no hace que deje de afectar de manera significativa la calidad de vida del sujeto. Esto únicamente indica que la intensidad de la fobia social es menor que en otros casos, donde no es posible disimular la angustia que representa el hecho de tener que interactuar con otros.

Es importante aclarar la diferencia que existe entre el trastorno de fobia social y la timidez, porque de manera superficial pueden parecer que son lo mismo. Básicamente, la diferencia radica en la intensidad de la angustia y en el estilo de pensamiento de las personas. La timidez no es más que una característica de personalidad que se manifiesta ocasionalmente. Es decir, los detonantes de la timidez se expresa circunstancias puntuales en las que hay que interactuar con los demás en persona y en tiempo real.

La fobia social, en cambio, es muy intensa y profundamente irracional, es decir, no hay ningún detonante lógico que genere el temor que siente el sujeto hacia la interacción con las demás personas; se trata de un cuadro de ansiedad enfocada en las interacciones interpersonales, que se manifiesta de manera constante e intensa en el día a día del sujeto, dañando su calidad de vida incluso cuando no hay nadie cerca (por ejemplo, evitando salir a comprar para no tener que hablar con el propietario de la tienda).

¿Cómo ayudar a quienes presentan fobia social?

Ahora vamos a ver un listado de consejos enfocados en brindar acompañamiento y ayuda a quienes sufren la fobia social.

1. Acompañar a terapia

Para el tratamiento adecuado de las fobias lo mejor es acompañar a la persona a terapia con los psicólogos. El profesional de la conducta podrá evaluar adecuadamente al sujeto y determinar cuáles son las posibles causas de la fobia social.

Es importante tener en cuenta que cada paciente es único, y no se puede pretender basarnos exactamente en la realidad de algunos casos para ayudar a otros. Es por eso que lo más recomendable es asistir a terapia, para tener de alguna manera más claro el panorama. Los consejos que veremos son de ayuda y soporte a las personas que están yendo a terapia por sus problemas de fobia social, pero este primer paso es imprescindible, y ningún acompañamiento no profesional puede sustituirlo.

2. Ayudarle a replantear sus pensamientos

El segundo paso para que la persona deje de sentir mucha angustia en situaciones sociales complejas consiste en favorecer que esta adopte otros pensamientos asociados a la interacción con los demás. La fobia social está intrínsecamente asociada a un estilo de pensamiento catastrófico (ansioso), en el que se imagina que todo saldrá muy mal si se comunica con los otros.

Es necesario hacerle ver al sujeto que el contacto con otras personas no tiene por qué terminar mal, sino que puede tratarse incluso de una experiencia gratificante para todas las partes involucradas, siempre y cuando sea una interacción dentro de las normas sociales de respeto.

Por otro lado, también es recomendable prestarle ayuda a la hora de relativizar la importancia del rechazo (o la aprobación) por parte de los demás. De este modo irá aceptando la idea de no causar siempre una muy buena impresión, para que tenga en cuenta que esto último es imposible para cualquier persona.

3. Facilitarle la adopción de herramientas sociales

Las habilidades sociales se pueden aprender, y en los casos de fobia social es necesario implementar un método de enseñanza didáctico a través del cual los sujetos puedan entender claramente cómo funciona la socialización no solamente desde la teoría, sino también desde la práctica. Para ello, se puede acompañar a quien presenta fobia social y crear situaciones en las que pueda relacionarse con personas más o menos conocidas, para que esta tarea no se le haga muy cuesta arriba. Eso sí, siempre con el consentimiento de quien sufre de este trastorno de ansiedad.

4. Ayudarle a establecer metas

La superación de la fobia social pasa por un proceso escalonado, donde la persona irá superando poco a poco algunas metas. Esto no solamente servirá para ayudarle a ganar en confianza y seguridad, sino que también le dotará de práctica y conocimiento implícito acerca de cómo se desarrolla una conversación normal.

Por supuesto, estas metas deberán estar orientadas hacia la sociabilidad con otras personas, y deben ser concretas y a corto plazo, para que tengan la capacidad de motivar. Por ejemplo, una buena idea es establecer una meta inicial de iniciar una conversación diaria durante una semana, de manera que con el pasar de los días esta conducta se vaya normalizando. En todo caso, esto siempre debe hacerse coordinándose con el psicólogo o psicóloga que realice las sesiones de psicoterapia, para que ambos procesos (dentro y fuera de la consulta) vayan al mismo ritmo.

5. Exposición a entornos concurridos

Una forma efectiva de combatir cualquier tipo de fobia es hacer exposiciones controladas hacia aquello que genera el malestar. En el caso de la fobia social, el procedimiento es acompañar a la persona a eventos sociales donde tenga que experimentar cómo las demás personas hablan en público e interactúan entre sí. Una vez más, esto hay que hablarlo antes con la persona que conduzca las sesiones de psicoterapia.

6. No fomentar que se impaciente en cuanto a los resultados

Cada persona tiene su ritmo de evolución, y no resulta positivo pretender acelerar la progresión de las personas en la consecución de una meta, sobre todo en los casos de ansiedad o fobia social.

Si la persona nota que existe una presión por parte de nosotros de cara a ver resultados inmediatos, comenzará a sentirse más ansiosa al respecto y tendrá ganas de dejar de comprometerse con la terapia y con nuestro planteamiento de apoyo psicológico para ayudarla. En todo caso, es importante que tenga claro que este es un trayecto cuyos resultados más espectaculares se notarán a medio y largo plazo, es decir, en una escala temporal de meses.

Eso sí, es mejor poner énfasis en los objetivos sencillos a corto plazo, como por ejemplo el hecho de cumplir un reto acordado en terapia para ese fin de semana; en la primera etapa, cuando apenas se empieza a combatir la fobia social, la satisfacción de superarse puede ser la fuente de motivación que sustituya el hecho de notar que se es una persona totalmente utónoma en cuanto a las interacciones sociales (una experiencia que se dará más tarde, en las últimas fases de la terapia).

Referencias bibliográficas:

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  • Hermans, D. Vantseenwegen, D. y Craske, M. G. (2008). Miedos y fobias: Debates, investigaciones futuras e implicaciones clínicas. En M. G. Craske, D. Hermans y Vansteenwegen (Eds.), Miedos y fobias: de los procesos básicos a las implicaciones clínicas (pp. 257-264). México: Manual Moderno.
  • Morissette, S.B., Tull, M.T., Gulliver, S.B., Kamholz, B.W., Zimering R.T. (2007). Anxiety, anxiety disorders, tobacco use, and nicotine: a critical review of interrelationships. Psychological Bulletin. 133 (2): pp. 245 - 272.
  • Rapee, R.M., Heimberg R.G. (1997). A cognitive-behavioral model of anxiety in social phobia. Behaviour Research and Therapy, 35(8): pp. 741 - 756.

Graduado en Psicología por la Universidad Bicentenaria de Aragua, Venezuela. Diplomado en Psicología Criminal por la Universidad de Carabobo, Venezuela. Redactor en temas de psicología.

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