Este tipo de padecimiento está tan extendido que hay muchas ideas falsas sobre él. Pixabay.

La ansiedad es seguramente uno de los motivos de malestar psicológico más conocidos. En las sociedades modernas, debido al ritmo de trabajo y alta carga de obligaciones que suelen tener los habitantes que, sobre todo, habitan en las ciudades, se diagnostican cada vez más trastornos relacionados con la mala gestión del estrés y la angustia. Tráfico, muchedumbre, contaminación, presión en el trabajo o los problemas familiares son algunos de los causantes.

Sin embargo, alertan algunos expertos de las creencias erróneas que existen acerca de la ansiedad, los mitos sobre esta. Durante mucho tiempo, se han dado por sentadas algunas ideas que, a día de hoy, han quedado tajantemente refutadas por los diversos estudios al respecto.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es un estado o situación mental que nos provoca un estrés intenso, una inseguridad por encima de lo habitual y que puede volverse crónico si no tomamos las medidas necesarias para combatirlo. Se trata de una reacción totalmente involuntaria que el cuerpo genera frente a estímulos, tanto externos como internos, que son percibidos por las personas como una amenaza.

Generalmente, este estado nos pone en estado de alerta hasta resolver el problema, activa los mecanismos de defensa mentales y ello conlleva a situaciones de un sentimiento muy preocupante, negativo. Los pensamientos obsesivos, la incomodidad en la vida profesional, personal, son las causantes de la ansiedad. Y el insomnio es uno de los síntomas más comunes entre los individuos que padecen aflicción, hecho que condiciona por igual nuestra integridad física (ir cansado al trabajo, bajas defensas).

Otro elemento a tener en cuenta es que la ansiedad, en un número muy elevado de casos, se genera por un sentimiento basado en una preocupación sin base real, imaginada. Esto es, que a veces las personas nos imaginamos o proyectamos una situación negativa que no tiene por qué ocurrir, así como dar excesiva importancia a un problema de consideración menor.

5 mitos de la ansiedad

En la actualidad disponemos de herramientas de fácil acceso para poder determinar lo que nos sucede si nos encontramos en una situación anómala que nos causa ansiedad. Sin embargo, este progreso no se ha plasmado en el grado de conocimiento que a nivel popular se tiene sobre este fenómeno psicológico. En las siguientes líneas veremos los puntos más recurrentes a la hora de pensar del modo incorrecto en la ansiedad.

1. La ansiedad no es tan normal

Siempre le restamos importancia a los momentos de estrés y preocupación. “Ya se te pasará, lee un rato, sal a hacer deporte”. Son los consejos más frecuentes que recíprocamente nos damos los unos a los otros. Grave error, no hay que caer en la normalización de este problema. Solo en Estados Unidos, casi un 20% de la población sufre ansiedad, y esto tiene una repercusión clara sobre el sistema de salud.

2. No representa un grave problema

En la Universidad de Columbia, EEUU, los profesores psiquiatras y especialistas en el comportamiento humano, aconsejan no restarle importancia al fenómeno, ya que puede derivar en trastornos. La ansiedad no viaja sola, y es que esta misma puede transformarse en alteraciones de salud como la adicción a sustancias nocivas como a un estado de depresión de larga duración.

3. Los individuos con ansiedad son débiles y miedosas

Generalmente se correlaciona el trastorno de ansiedad con el sentimiento del miedo. Es un grave error, según los especialistas.

Cierto es que muchos de los cuadros psíquicos revelan cierto grado de temor que provoca ansiedad, pero no es una condición que debe darse de forma imprescindible ni ligada únicamente a la baja autoestima. También los seres humanos de fuerte mentalidad y personalidad sufren ansiedad.

4. El tiempo lo cura todo

Los investigadores de la Universidad de Columbia explican consejos a seguir cuando se nos presente una situación de un amigo o familiar que presente síntomas de ansiedad; por curioso que parezca, las personas recurren mucho a la temporalidad para curar este tipo de trastornos, pero eso no funciona. Lo que hay que hacer en estos casos es mostrar empatía, comprensión. Tranquiliza mucho a los pacientes de la consulta.

5. Un trauma como causante de la ansiedad

Ciertamente se cae en la incorrecta diagnosis de las personas con ansiedad al aseverar que esta proviene de un trauma o piedo pasado, así como una mala experiencia prematura. Existen casos evidentes de ello, como los niños que crecen en un ambiente hostil y de adultos manifiestan lo que no pudieron combatir. Pero la realidad es que muy a menudo, este problema se basa en predisposiciones genéticas y en ambientes ansiógenos en los que lo que funciona mal lo hace durante largos periodos, no en hechos puntuales.