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¿Cómo sentirnos realizados sin estar preocupados por nuestras finanzas?

Consejos para impulsar el desarrollo personal sin preocuparnos constantemente por las finanzas.

Cómo sentirnos realizados sin estar preocupados por nuestras finanzas

Gestionar correctamente las finanzas personales del día a día va mucho más allá de ser una labor técnica; es, además, un aspecto fundamental del desarrollo personal íntimamente ligado a nuestra capacidad para gestionar el tiempo y las emociones. Eso sí, puede ser un proceso complicado para muchas personas que a menudo se ven abrumadas por la cantidad de gastos que tienen o por las dificultades para llegar a un equilibrio entre lo que gastan y lo que ingresan sin sufrir grandes cantidades de estrés.

Hay quienes acaban agotados debido al desgaste psicológico al que se someten con tal de controlar la llegada y salida de dinero; lo viven como si fuese imposible combinar la buena gestión del dinero y la buena salud mental. Y si además no solo queremos limitarnos a llegar a final de mes, sino que también nos hemos propuesto autorrealizarnos a través del desarrollo personal, todo se hace aún más cuesta arriba. Pero lo cierto es que hay mucho que podemos hacer para sentirnos realizados sin estar siempre preocupados por nuestras finanzas. Veamos algunas ideas y consejos que van en esa dirección.

Cómo sentirnos realizados sin estar preocupados constantemente por nuestro dinero

Estas pautas, consejos y estrategias nos ayudan a compatibilizar el desarrollo personal y una buena gestión de las finanzas.

1. Fijar metas de ahorro simples y claras

Fijar metas mensuales de ahorro es uno de los primeros consejos que podemos seguir para dejar de preocuparnos por las propias finanzas y empezar a vivir con una preocupación menos.

Estas metas u objetivos de ahorro mensuales nos servirán como referencia para saber cuál es nuestro nivel de gasto hasta el momento durante cada mes y por consiguiente modular nuestros gastos.

Finanzas personales

Las metas de ahorro pueden combinarse o no con otras metas mensuales de inversión, con el objetivo de no concebir el ahorro como un agujero que se traga el dinero sin más.

Ejemplos: fijarnos metas mensuales de ahorro (pueden ser combinadas o no con otras metas mensuales de inversión) para no ver el ahorro como un agujero que se traga el dinero.

2. Invertir solo lo que no necesitamos tener a corto plazo

Poner en práctica estrategias de inversión a largo plazo es una buena forma de rentabilizar nuestros ahorros siempre que sepamos lo que estamos haciendo y seamos conscientes de los riesgos que eso conlleva.

Hay algunos consejos que deberíamos saber para llevar a cabo con éxito cualquier tipo de inversión cuidando nuestra salud mental, como por ejemplo no invertir en activos muy volátiles y no invertir nunca una cantidad de dinero que necesitamos a corto o medio plazo.

Además de eso, resulta de gran importancia no embarcarse en mercados y activos que no conozcamos o a las que no estemos acostumbrados, aunque una persona en la que confiemos lo haya hecho.

3. Tener siempre un colchón de dinero ahorrado

Contar siempre con un colchón de dinero ahorrado resulta de gran importancia para nuestra tranquilidad, ya que sabemos que siempre que algo vaya mal podemos contar con esa cantidad de dinero ahorrada. Lo recomendable es ahorrar lo suficiente como para cubrir los gastos de vida durante el periodo que estimamos que necesitamos para volver a encontrar vías de ingresos consistentes y que nos permitan mantenernos, ya sea un sueldo, ingresos pasivos, etc.

Es importante guardar ese dinero para emergencias o para cualquier eventualidad que pueda suceder en nuestra vida, y evitar gastarlo en cualquier otra cosa en la que podamos estar tentados.

4. No embarcarse en planes de inversión en los que no nos vamos a implicar

Para gestionar correctamente nuestras finanzas también es recomendable no trazar planes de inversión sobre temas que realmente no nos interesan en lo personal o que pueden resultar demasiado complicados de entender para compensarnos el esfuerzo de aprender sobre ellos.

Cuando ponemos en marcha un plan de inversión novedoso que no nos parece complicado de seguir porque aprendemos acerca de eso de manera espontánea tendremos una predisposición mucho mayor a informarnos sobre las novedades por las que atraviesa el sector, las tendencias de ese mercado, etc. Pero si ese ámbito de inversión no nos interesa, es más probable que tan solo nos lleguen noticias polarizantes: o las que son muy optimistas, o las que son muy negativas y alarmantes. Dicha inercia nos puede terminar desgastando y agotando excesivamente.

5. Relativizar con los gastos

Algunas personas ven los gastos por autocuidados u ocio como un dinero desperdiciado o gastado de manera irracional; sin embargo, también es necesario gastar de vez en cuando dinero para nosotros mismos y darnos algún capricho. La autorrealización no puede ser un proceso de trabajo constante sin obtener momentos de bienestar, ocio y relajación a corto plazo. Y si no aceptamos ese hecho, seremos presa de un sentimiento de culpa injustificado.

No es necesario buscar rentabilidad monetaria a cada dinero ganado o invertido, somos seres humanos y tenemos necesidades de bienestar que podemos sufragar de vez en cuando sin ningún problema.

6. Tener siempre un tiempo reservado para nosotros mismos

Si no ponemos límites a nuestra implicación en el mundo financiero, este se comerá todo nuestro tiempo libre. Debemos tener un horario claro que incluya momentos para desconectar pase lo que pase. Y estos momentos deben estar bien delimitados a priori, no deben estar basados en la improvisación (en todo caso, podemos decidir añadirles minutos u horas de manera improvisada, pero no moverlos en el horario para priorizar otras cosas).

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Mi nombre es Alex Gonzalez Herrero y soy coach especializo en la Educación Financiera e Inversión; ofrezco mis servicios de manera presencial y online.

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