Aptitudes a desarrollar para dedicarse al coaching. Unsplash.

Mucho se habla en la actualidad del coaching, una disciplina que se aplica tanto en el terreno personal como en el mundo de las empresas y el deporte. Esta metodología, que facilita el aprendizaje y promueve cambios cognitivos, emocionales y en la conducta, ayuda a los individuos y a los grupos de individuos a potenciar su desarrollo y a transformarse, generando cambios de perspectiva, generando compromiso y responsabilidad y aumentando la motivación.

Habilidades necesarias para ser un buen coach

Si bien hay muchas personas que se dedican al coaching, existen diferencias en cuanto a la calidad del servicio que ofrecen. La diferencia entre ser un buen coach y un mal coach se encuentra en una serie de competencias que puedes encontrar resumidas en las siguientes líneas. Estas competencias pueden ser conocimientos, rasgos de personalidad, motivos, actitudes o destrezas.

¿Qué habilidades debe poseer un buen coach?

1. Empatía

El coach es un profesional que para poder realizar bien su trabajo debe comprender las necesidades del cliente. Por este motivo, es necesario que sea empático con él y entienda su situación para poder dirigir las sesiones de trabajo. El coachee (cliente del coach) es quien reflexiona sobre su situación para empoderarse frente al cambio. El coach es un facilitador y un gentil incomodador que acompaña al cliente en una relación coach-coachee de generando comprensión y confianza.

2. Formación constante

Es imprescindible que los profesionales del coaching cuenten con una formación exhaustiva, que arranca con un autoconocimiento, y que no tiene fin, no solo para saber cómo tratar al coachee, también para conocer las metodologías a su alcance para hacer bien su trabajo. En España existen titulaciones excelentes relacionadas con esta disciplina que aportan conocimiento tanto teórico como práctico.

EEC

Una de las formaciones más destacadas es el Programa de Certificación en Coaching Ejecutivo de la Escuela Europea de Coaching, que permite obtener el título Executive Coach de la misma institución académica y la acreditación como Accredited Coach Training Program por la International Coach Federation.

Los participantes adquieren habilidades y herramientas fundamentales para el trabajo del coach profesional, y este programa pone énfasis en todo aquello relacionado con el acompañamiento individual, el entrenamiento de líderes y la gestión de equipos. Está indicado para todo tipo de líderes y responsables de equipos, así como personas en general que deseen adquirir las habilidades y capacidades necesarias para ejercer como coaches profesionales.

Para obtener más información, puedes ponerte en contacto con la EEC a través de los datos disponibles en este enlace.

3. Escucha activa

Existe una diferencia entre oir y escuchar, porque escuchar hace referencia a estar atentos a lo que el interlocutor nos transmite. El coach debe no solamente escuchar el lenguaje verbal del coachee, sino que debe ser capaz de interpretar su lenguaje no verbal para no solo quedarse con las palabras sino para saber qué emociones transmite su cliente. Escuchar es estar abierto para que las palabras del otro te cambien, escuchar es generar ese espacio de transformación.

4. Capacidad de comunicación

La confianza entre el coach y el coachee y los buenos resultados se consiguen gracias a una comunicación eficiente entre ambos. Las preguntas poderosas, el parafraseo, resumir las palabras del coachee, cotejar y asegurar que lo que se entiende es lo que se quiere decir es una labor esencial del coach.

5. Motivación para la reflexión del cliente

Cuando un coach hacer reflexionar al cliente, cuando indaga acerca de su motivación, el cliente puede ampliar su mirada sobre sí mismo, sobre sus acciones, sus creencias y sobre sus posibilidades de acción. Distinguir entre compromiso y obligación es crucial para saber dónde está la motivación.

5. Responsabilidad ética

Un coach debe comprender la ética y los estándares profesionales del coaching, así como poner en práctica el código deontológico de la profesión. En este sentido, no es solo válido conocer estas normas, sino que deben aplicarse en el día a día de su práctica profesional.

6. Coherencia

Para generar confianza, el coach debe de ser coherente en todo lo que dice y comunica al cliente. En Escuela Europea de Coaching (EEC), hablan de vivir las distinciones de coaching, por ejemplo, de cómo el coach no sólo debe saber cuáles son (responsabilidad, amor o aprendizaje) sino de hecho “ser” dichas distinciones y vivirlas.

7. Paciencia

Una de las claves a la hora de realizar sesiones de coaching es la paciencia, pues pueden haber cuestionamientos profundos por parte del coachee y éste puede llegar a contactar con sus emociones más profundas que requieran tiempo. La paciencia del coach está en respetar los silencios y también la profundidad del trabajo que el cliente quiera realizar y hasta dónde quiere llevar eso que está viendo. El proceso de coaching está vivo y se co crea entre coach-coachee pero el protagonista absoluto es el cliente.

8. Derivar cuando es necesario

Los coaches son profesionales del desarrollo personal y no psicólogos que ofrecen terapia psicológica (a excepción de algunos que son también psicólogos clínicos). Por tanto, su objetivo no es tratar a sus clientes cuando estos sufren algún problemas emocionales o relacionales o trastorno, y su responsabilidad es derivarlos a otros expertos en caso necesario.

9. Establecer confianza e intimidad con el cliente

Generar confianza con el coachee es primer paso necesario para que el proceso de coaching sea exitoso, y en realidad es casi un arte, que parte con la vulnerabilidad y con el equilibrio en la relación. “El coach no es un mentor, no está por encima de ninguna manera, el coach es un igual que no puede saber cuáles son las decisiones correctas para cada personas. El coach solo acompaña a descubrir nuevas miradas, nuevas opciones y nuevas acciones para lograr el reto declarado por el cliente”, dicen en EEC.