Algo tan simple como apartar a un alumno de clase puede llegar a ser imposible.

Los tambores de la violencia contra los profesores llevan tiempo sonando, pero ahora retumban más fuerte que nunca. Según los últimos sondeos de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), un abrumador porcentaje del 90% de los profesores encuestados asegura haber vivido algún caso de violencia en las aulas, y otro 75% afirma que ha perdido respeto y nivel de autoridad.

Además, una cuarta parte de los entrevistados asegura o piensa que la vida laboral en el centro educativo no es ni muy placentera, ni agradable. No es un problema ajeno a nadie; asociaciones de padres y madres son conscientes de la situación y reclaman más medios para poder combatir la violencia en las aulas. El problema podría estar en las nuevas formas de socialización y en un mal uso de Internet.

La violencia según el Central Sindical Independiente de Funcionarios

Con una muestra de 3000 profesoras y profesores entrevistados, el resultado de este estudio ha hecho que salten las alarmas tanto en alerta medios de comunicación como en propio Ministerio de Educación. A pesar de que las escuelas son creadas con el objetivo de educar, parece que la no violencia, uno de los principios fundamentales para socializar y participar en cualquier cultura, pierde presencia en las aulas. La violencia física o verbal parece estar presente en el trabajo de la mayor parte del profesorado.

Por si fuera poco, otros indicadores del estudio muestran más signos de los efectos de la violencia en las aulas. Los números son los siguientes: el 55% de los docentes aseguran que hay mucha violencia en las aulas, el 28% opina que la relación con los progenitores es mala o muy mala, y otro 20% de los encuestados reconoce tener una deficiente relación con su alumnado. Ciertamente, es para preocuparse si no se invierte la tendencia.

Causas principales

El CSIF presentó el estudio hace poco más de una semana, y su presentador, Mario Gutiérrez, abrió la sesión reconociendo abiertamente la gravedad de la situación: “es tremendamente preocupante”. El estudio es tajante: si no se corrige esta violencia de niños, se convertirá en una violencia de adultos. Ya no es una cuestión de respetar al profesor, sino a uno mismo y a los demás.

Los autores del estudio apuntan a posibles causas de este fenómeno: la falta de autoridad del docente (sin duda la más relevante), el acceso que tienen los alumnos a cualquier tipo de contenido violento a través de Internet y el poco reconocimiento que tienen los docentes por parte de la sociedad.

Hace no tanto tiempo, el profesor era la segunda figura más importante para los jóvenes, después de los padres y madres. La educación que recibían los hijos era complementada por la escuela. Esa cadena de transmisión de valores socializadores, asegura Gutiérrez, se ha interrumpido.

Los sindicatos alertan de esta falta de autoridad latente, ya que en muchos casos los profesores aseguran no tener el control de la situación y se sienten humillados por el propio alumno incluso cuando este es de muy corta edad. Llama especial atención que algunos docentes aseguran verse incapaces de echar al estudiante de clase cuando este se comporta inadecuadamente. El profesorado reivindica la falta de apoyo por parte de sus superiores, las autoridades competentes pero, sobre todo, de los padres cuando se reúnen con ellos. “La mayoría no acepta las críticas a sus hijos”, explicó un profesor en la presentación de los resultados de lestudio.

No podía faltar a la cita otro clásico de nuestros tiempos: las redes sociales. Los creadores del estudio afirman que alumnos de muy temprana edad, entre los 12 y los 16 años, provocan situaciones de acoso escolar y bullying a niveles extremos. El sindicato apunta a la mala práctica por parte de los padres y madres de regalar dispositivos móviles en las comuniones. “No saben manejar los egos y pierden el respeto a sus compañeros las 24 horas del día”. Desde esta perspectiva, las redes sociales como Instagram propician una competición constante por la influencia sobre los demás, siendo la violencia una forma más de ganarse ese preciado respeto.

Algunas medidas

Aparte del reciente estudio del CSIF, existen otros informes de actuación y prevención de la violencia en las aulas que recomiendan algunas medidas para frenar esta oleada de abusos al profesorado. Y es que la situación lo requiere, según los puntos de vista más pesimistas. La asociación de El Defensor del Profesor aseguraba que las amenazas y agresiones contra los educadores por parte de los alumnos se ha multiplicado por cinco en los últimos años.

Por esta razón, el CSIF ha propuesto una serie de medidas que reclaman de urgente implementación, como hacer un pacto de Estado para que los centros educativos públicos cuenten con un departamento de apoyo psicológico para este tipo de incidencias, o implementar un plan de convivencia escolar actualizado. A corto plazo, se reclama más formación para los profesores para poder combatir la influencia dañina del mal uso de las nuevas tecnologías, como WhatsApp o Facebook.