Por primera vez, vamos a pasar unas fiestas de Navidad en la que estamos inmersos en una pandemia global como nunca antes había existido.

Esto tiene implicaciones logísticas a la hora de intentar continuar con las tradiciones propias de estas fechas en las que participa buena parte del país, como los mercados de Navidad, las actuaciones, las cabalgatas en la calle, etc. Sin embargo, la crisis del COVID-19 también afecta a esa parte de la Navidad que es más íntima, de ámbito reducido y familiar. Para conocer mejor los efectos psicológicos que puede tener la Navidad en tiempos de coronavirus, entrevistamos a la psicóloga Paz Holguín, especialista en tratar problemas de tipo emocional en personas de todas las edades.

Entrevista a Paz Holguín: cómo afrontar las navidades en tiempos de pandemia

Paz Holguín es psicóloga experta en terapia cognitivo-conductual, y atiende a pacientes de todas las edades en su consulta situada en Las Rozas y también a través de los servicios de terapia online por videollamada, especialmente útil en tiempos de COVID-19. En esta entrevista nos habla acerca de cómo la crisis sanitaria puede marcar nuestras Navidades.

¿Por qué el hecho de celebrar o no celebrar las Navidades influye en el bienestar emocional de muchas personas?

Bueno, al final, tiene mucho que ver con cómo se han vivido y percibido estas fiestas en casa desde que somos pequeños, con cómo las vivimos desde la fase adulta o con qué es lo que nos gusta.

Si vivimos estas fechas entendiendo que es obligación estar en familia, que es obligación hacer regalos, que es obligación hacer cenas con los amigos... y somos personas a las que no nos gustan este tipo de actividades, las Navidades serán épocas que emocionalmente nos generen malestar e incomodidad. Por el contrario, si disfrutamos con estas actividades, será una época que nos ayude a estar bien, a desconectar y a disfrutar.

¿Es habitual que el hecho de pasar a solas las fiestas de Navidad afecte negativamente incluso a personas que no son cristianas, si viven en el seno de una familia en la que históricamente se profesa esta religión?

Obviamente depende del caso en concreto pero, en general, las familias cristianas viven estas fechas de forma muy especial y esto se aprende en el seno de las familias. La importancia de estar juntos y de dar las gracias, se profese o no la misma creencia espiritual, deja una huella importante en todos los miembros de estas familias.

El ser humano necesita poder predecir qué va a pasar en su vida para poder adaptarse de forma adecuada, y la incertidumbre nos genera ansiedad, miedos, desesperanza, angustia, etc. La incertidumbre que marca este año de pandemia puede verse intensificada en estas fechas, ya que nuestros desplazamientos, reuniones y ocio todavía están en entredicho y es algo que no vamos a poder controlar.

Ante una situación en la que la gente de la tercera edad son las que más necesitan protegerse de los contagios y a la vez las que peor tienden a manejarse con el uso de ordenadores y smartphones, ¿qué se puede hacer para evitar que cientos de miles de personas mayores se sientan solas durante estas fechas?

Paz Holguín

Es cierto que la situación actual obliga a las personas mayores, y a los que estamos a su lado, a llevar las medidas de seguridad a rajatabla, y que son ellas las que más problemas tienen para manejarse con la tecnología. Creo que es un momento maravilloso para retomar algunos hábitos ya perdidos con los que ellos sí que están muy familiarizados, entre ellos las cartas.

No necesito tecnología para comunicarme con alguien, y recibir una carta de puño y letra con una fotografía dentro de la familia tiene un valor añadido que no tienen las comunicaciones tecnológicas actuales: puedo olerlo, tocarlo, guardarlo en un cajón... Además, es una experiencia muy bonita escribir una carta para los abuelos con los niños. os aseguro que muchos de ellos se sorprenderán cuando comprueben que, echando la carta en el buzón, ésta llega a su destino.

Por desgracia hay muchas personas mayores que están solas, así que una iniciativa muy saludable a nivel psicológico, tanto para el receptor como para el emisor, es escribir a residencias dando apoyo a las personas mayores. Esto les hace sentir que no están solas y que la sociedad le agradece su legado y se acuerda de ella. También hay programas de voluntariado en los que se les ayuda de forma telefónica, escuchándoles y atendiéndoles.

Además podemos prestar nuestra ayuda a nuestros propios vecinos. Con pequeños detalles como irles a comprar el pan o pasear a sus mascotas, podemos mandarles el mensaje de que no están solos.

Teniendo en cuenta que mucha gente ha perdido a familiares durante la pandemia y ni siquiera ha podido asistir a un velatorio o a un entierro, ¿son estas Navidades un momento en el que poder realizar rituales de despedida adaptados a las circunstancias?

Sí. Por desgracia, hay muchas personas que no han podido despedirse de sus seres queridos, ni darle sepultura, y este proceso deshumaniza todo un ritual que en nuestra sociedad nos ayuda a poder gestionar correctamente esta tristeza y evitar que ese duelo se haga crónico. Por lo tanto, crear nuevos rituales adaptados a esta circunstancia puede ayudar a empezar a gestionar ese dolor de forma más sana.

Si no hemos podido despedirnos de la persona, la familia puede escribir una carta despidiéndose de ella y luego leerla, o hacerle una pequeña ceremonia aunque sea en casa. Si en la familia o en el contexto cercano hay creencias religiosas se puede escoger una oración y dedicársela. Cualquier acto que se sienta que puede apaciguar el dolor.

¿Qué se puede hacer desde la psicoterapia para ayudar a las personas que se sienten especialmente solas ante la proximidad de las Navidades en tiempos de coronavirus?

Probablemente la mejor manera de poder ayudar a la población es desde la psicoeducación. Igual que cada parte de la sociedad ha puesto su granito de arena en esta pandemia, los psicoterapeutas también podemos apoyar a estas personas.

Hay grupos de voluntariado y campañas de psicoterapeutas dedicadas a brindar ayuda precisamente a este colectivo de personas que se encuentran solas en estas fechas, pero quizás el mayor trabajo que podamos hacer es el de intentar dar recursos eficaces y efectivos a la población con nuestros mensajes.

Dotar a las personas de recursos mínimos para que ellos también puedan ayudar de forma efectiva: enseñar cómo debe escuchar a una persona, enseñar qué no se debe decir (el famoso “no te preocupes”) y qué sí, enseñar a focalizar o solamente ayudar a la gente a que conecte con su paciencia cuando otra persona solamente necesite ser escuchada.

Desde una parte más individual, el trabajo de los terapeutas pasa por intentar darle al paciente un nuevo significado desde el que mirar su situación, que le ayude entender lo que está viviendo desde otra perspectiva, para que todos los esfuerzos que se están haciendo por parte de todos, tengan sentido.

¿Y qué podemos hacer a nivel individual y familiar, más allá del ámbito de intervención de los psicólogos? ¿Qué consejos hay que tener en cuenta para pasar la Navidad del mejor modo posible adaptándonos a las circunstancias?

El primer consejo es anticipar que estas fiestas de Navidad no van a ser iguales. Si de primeras entendemos que no vamos a poder hacer lo que en otras navidades hacíamos, tendremos gran parte del trabajo conseguido. Es importante, porque nos va a permitir buscar soluciones alternativas que cubran las necesidades que tenemos estas fiestas.

Por ejemplo, si no puedo ir a casa de los abuelos a cantar los villancicos con ellos, quizás podemos ir a cantarle el villancico toda la familia para que nos vean desde el balcón.

Por otro lado, cuando vivimos situaciones de estrés o de alta activación como la que tenemos ahora, tendemos a olvidar dos cosas. Por un lado, que en algún momento esta situación se va a acabar, y por otro lado, que ya hemos tenido situaciones angustiantes o estresantes pasadas, quizás peores que ésta en algunos casos, y que hemos conseguido salir de ellas.

Por otro lado, debemos intentar encontrar una base suficientemente fuerte que nos ayude a dar una explicación y un sentido a todos los esfuerzos que estamos realizando. Si haciendo las cosas encontramos un "para qué" potente, nos ayudará a controlar la situación de manera interna y a calmar nuestra angustia.

Por último, esta es una buena oportunidad para conectar con qué son realmente las navidades y encontrar así un nuevo sentido y significado desde los cuales, podemos vivirlas con más alegría.