¡Ups!

Se ha producido un error inesperado. Por favor, inténtalo otra vez o contacta con nosotros.

Estoy con mi pareja y me gusta otra persona: ¿cómo puede ayudarme un psicólogo?

Qué puede significar esta atracción y cómo abordarla sin tomar decisiones precipitadas.

Estoy con mi pareja y me gusta otra persona: ¿cómo puede ayudarme un psicólogo?
¿Eres psicólogo/a?

Destaca entre toda tu competencia profesional.

Registrarse

Sentir atracción por otra persona mientras mantenemos una relación puede despertar culpa, dudas y miedo a equivocarnos. No existe una respuesta válida para todos los casos, pero la psicoterapia puede ayudar a comprender qué significa esa atracción, explorar el estado de la relación y tomar decisiones con mayor claridad.

Estar enamorado o comprometido con alguien no nos vuelve inmunes a encontrar atractivas a otras personas. Podemos conocer a alguien que despierte curiosidad, ilusión o deseo incluso cuando nuestra relación funciona razonablemente bien. El conflicto suele aparecer después, cuando esa atracción deja de ser una experiencia pasajera y empieza a generar preguntas: ¿significa que ya no quiero a mi pareja?, ¿debería contárselo?, ¿estoy confundiendo novedad con enamoramiento?, ¿qué hago si no puedo dejar de pensar en esa persona?

La dificultad es que, cuando estamos emocionalmente implicados, resulta complicado responder a estas preguntas con distancia. Podemos idealizar a la nueva persona, juzgarnos por sentir lo que sentimos o intentar decidir demasiado deprisa para terminar con la incertidumbre. Un psicólogo no puede decirnos con quién debemos quedarnos, pero sí puede ayudarnos a comprender qué está ocurriendo y qué decisión encaja mejor con nuestros valores, necesidades y circunstancias.

Tomas Santa Cecilia

Tomas Santa Cecilia

Psicologo Consultor: Master en Psicología Cognitivo Conductual

Profesional verificado
Madrid
Terapia online

¿Es normal que me guste otra persona teniendo pareja?

Sentir atracción por alguien ajeno a nuestra relación no implica necesariamente que hayamos dejado de querer a nuestra pareja. La atracción es una experiencia psicológica que no desaparece automáticamente cuando establecemos un vínculo romántico. Lo relevante no es únicamente que aparezca, sino qué significado adquiere para nosotros y qué hacemos a partir de ella.

Conviene distinguir, además, entre experimentar interés por alguien y comenzar a construir un vínculo paralelo. Fantasear ocasionalmente con una persona, sentir deseo, buscar deliberadamente su compañía, mantener conversaciones íntimas ocultas o iniciar una relación sexual son situaciones diferentes. Tener una emoción o un pensamiento no equivale a actuar sobre ellos.

La investigación sobre compromiso de pareja también ha mostrado que nuestras relaciones no se explican únicamente por cuánto queremos a la otra persona. Factores como la satisfacción con la relación, lo que hemos invertido en ella y cómo percibimos otras alternativas pueden participar en nuestro grado de compromiso. Eso no convierte las relaciones en una ecuación, pero ayuda a comprender por qué la aparición de otra persona puede hacer visibles dudas que hasta entonces permanecían en segundo plano.

¿Qué puede significar que me atraiga otra persona?

Una reacción frecuente consiste en interpretar inmediatamente la atracción como una prueba de que algo va mal: «si estuviera realmente enamorado, esto no me ocurriría». Sin embargo, esa conclusión puede ser demasiado simple.

En algunos casos, la atracción tiene más que ver con la novedad que con un problema profundo de pareja. Conocemos a alguien sin las responsabilidades, conflictos y rutinas acumuladas durante años de convivencia. Vemos una selección limitada de esa persona y nuestra imaginación completa lo que desconocemos. Comparar esa versión todavía idealizada con una pareja real, con todas sus virtudes y defectos conocidos, puede resultar engañoso.

Otras veces, sin embargo, la aparición de una tercera persona sí pone el foco sobre necesidades insatisfechas. Puede hacernos conscientes de una falta de intimidad, deseo, comunicación, reconocimiento o proyectos compartidos que ya existía anteriormente. Incluso entonces, la cuestión importante no es únicamente «por qué me gusta esta persona», sino también «qué me está diciendo esta situación sobre mi relación y sobre mí».

Evitar dos decisiones precipitadas: idealizar y huir

Cuando aparece una atracción intensa, es fácil transformar la situación en una elección binaria: quedarse con la pareja actual o abandonarlo todo por la nueva persona. Pero antes de tomar una decisión puede ser útil separar varias preguntas que inicialmente aparecen mezcladas.

Una de ellas consiste en preguntarse cómo valoraría la relación actual si esa tercera persona no existiera. ¿Seguirían presentes las mismas dudas? ¿Habíamos pensado anteriormente en terminar? ¿Existen problemas que llevamos tiempo evitando? La respuesta puede ofrecer información importante, porque la nueva atracción puede estar actuando como detonante sin ser necesariamente la causa del malestar.

También conviene intentar diferenciar lo que sabemos de la otra persona de lo que estamos proyectando sobre ella. Las primeras fases de una atracción facilitan la atención hacia aquello que resulta estimulante y dejan fuera buena parte de la complejidad que aparece cuando una relación avanza. Sentir algo muy intensamente no significa que sea falso, pero tampoco permite saber por sí solo cómo sería una relación a largo plazo.

¿Cómo puede ayudarme un psicólogo?

La terapia ofrece un espacio en el que explorar esta situación sin que el objetivo tenga que ser mantener o terminar la relación. El trabajo del psicólogo no consiste en decidir cuál es la opción correcta, sino en ayudar a entender los factores que están influyendo en la decisión.

En primer lugar, puede ser útil analizar qué sentimos hacia cada persona y qué necesidades aparecen alrededor de ambas relaciones. A veces, detrás de la atracción existe deseo de novedad; otras, necesidad de sentirse valorado, dificultades con la intimidad, miedo al compromiso o, simplemente, una conexión con alguien que ha surgido de manera inesperada. Ninguna explicación debería darse por supuesta sin conocer el caso concreto.

La terapia también puede ayudar a identificar patrones personales. Quizá la duda aparece repetidamente cuando una relación adquiere estabilidad, existe dificultad para tolerar los conflictos o tendemos a idealizar alternativas cuando sentimos frustración. En otros casos, no existe ningún patrón semejante y el problema consiste, sencillamente, en asumir que nuestros sentimientos hacia la pareja han cambiado.

Finalmente, el psicólogo puede trabajar la toma de decisiones. Esto implica explorar consecuencias, valores, límites y aquello que estamos dispuestos a asumir con cada alternativa. El objetivo no es eliminar cualquier incertidumbre —algo probablemente imposible en decisiones afectivas importantes—, sino conseguir que la elección no dependa únicamente del impulso, el miedo o la culpa.

¿Y la terapia de pareja puede ayudar?

Cuando el problema afecta directamente a la relación, otra posibilidad es acudir a terapia de pareja. No es necesario esperar a que la relación esté al borde de la ruptura. La terapia puede trabajar dificultades de comunicación, distanciamiento emocional, sexualidad, conflictos recurrentes o decisiones sobre la continuidad de la pareja.

La investigación disponible indica que distintas modalidades de terapia de pareja pueden mejorar la satisfacción y otros aspectos del funcionamiento relacional en parejas con dificultades, aunque los resultados varían entre personas y tratamientos. Una amplia revisión de 58 estudios, por ejemplo, encontró mejoras en satisfacción, comunicación e intimidad emocional asociadas a la terapia de pareja.

Ahora bien, acudir juntos tiene sentido cuando existe cierta disposición a explorar la relación. En situaciones donde una persona quiere continuar y la otra está seriamente planteándose marcharse, existen incluso intervenciones centradas específicamente en aclarar qué camino desea seguir la pareja antes de iniciar una terapia convencional. El llamado discernment counseling nació precisamente para abordar este tipo de ambivalencia, aunque la evidencia sobre este enfoque todavía es limitada.

Comprender antes de decidir

Que te guste otra persona mientras estás en pareja no determina automáticamente qué debes hacer. Puede ser una atracción pasajera, una señal de necesidades que conviene atender, el reflejo de dificultades personales o la evidencia de que tus sentimientos hacia la relación están cambiando. A menudo, varias de estas cosas pueden coexistir.

Por eso, el objetivo no debería ser encontrar apresuradamente una respuesta que elimine la incomodidad. A veces necesitamos tolerar durante un tiempo cierta incertidumbre para comprender mejor qué queremos. Un proceso psicológico puede ofrecer precisamente ese espacio: no para escoger por nosotros, sino para separar deseo, miedo, compromiso, culpa y expectativas hasta que la decisión resulte más consciente. Porque sentir algo no siempre está bajo nuestro control; decidir qué hacemos con ello, en cambio, sí merece una reflexión cuidadosa.

Tomas Santa Cecilia

Tomas Santa Cecilia

Psicologo Consultor: Master en Psicología Cognitivo Conductual

Profesional verificado
Madrid
Terapia online
  • Rusbult, C. E. (1980). “Commitment and satisfaction in romantic associations: A test of the investment model”. Journal of Experimental Social Psychology.
  • Rusbult, C. E., Martz, J. M. & Agnew, C. R. (1998). “The Investment Model Scale: Measuring commitment level, satisfaction level, quality of alternatives, and investment size”. Personal Relationships.
  • Rathgeber, M., Bürkner, P. C., Schiller, E. M. & Holling, H. (2019). “The Efficacy of Emotionally Focused Couples Therapy and Behavioral Couples Therapy: A Meta-Analysis”. Journal of Marital and Family Therapy.
  • Roddy, M. K. et al. (2020). “Meta-analysis of couple therapy: Effects across outcomes, designs, timeframes, and other moderators”. Journal of Consulting and Clinical Psychology.
  • Doherty, W. J., Harris, S. M. & Wilde, J. L. (2016). “Discernment Counseling for ‘Mixed-Agenda’ Couples”. Journal of Marital and Family Therapy.

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Tomás Santa Cecilia. (2026, septiembre 15). Estoy con mi pareja y me gusta otra persona: ¿cómo puede ayudarme un psicólogo?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/pareja/estoy-con-mi-pareja-y-me-gusta-otra-persona-como-puede-ayudarme-un-psicologo

Psicólogo

Madrid
Terapia online

Tomás Santa Cecilia es psicólogo, consultor, formador y Director de CECOPS Centro de Consultoría Psicológica. Es Licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, Máster Profesional en Psicología Cognitivo Conductial Avanzada (Albor-Cohs) y Miembro de The New York Academy of Sciences y de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS) entre otras cosas. Trabaja desde el Análisis Conductual Aplicado y la Terapia Cognitivo-Conductual.

Artículos relacionados

Artículos nuevos

Quizás te interese

Consulta a nuestros especialistas