15 gestos que delatan que le gustas a un hombre

La mirada, la postura y la cercanía son los gestos más habituales, aunque ninguno basta solo.

gestos que delatan que le gustas a un hombre
Varias claves del lenguaje no verbal de la atracción.
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El lenguaje no verbal es uno de los principales ámbitos en los que se expresa la atracción. Fijarse en los gestos que una persona utiliza para comunicarse, voluntaria o involuntariamente, con otra puede ser útil para estimar si hay interés o no, siempre que no se le pida más de lo que puede dar.

Lo que el cuerpo cuenta rara vez es una frase completa. Se parece más a un murmullo: una mirada que se alarga un segundo de más, unos pies que apuntan hacia ti mientras el resto del grupo habla, una postura que, sin que nadie lo haya decidido, acaba copiando la tuya. Por separado, cada uno de estos detalles puede significar casi cualquier cosa. Juntos, y repetidos en distintas ocasiones, empiezan a dibujar algo más reconocible.

A continuación encontrarás una selección de los gestos que delatan que le gustas a un hombre, aunque varios de ellos se observan igual en mujeres y, en general, en cualquier persona que se siente atraída por otra. Las señales que tienen que ver con la conversación, el tiempo que te dedica o la coherencia entre lo que dice y hace están en cómo saber si le gustas a un chico; aquí nos centramos solo en el cuerpo.

Gestos que señalan que atraes a un hombre

Esta vez los hemos ordenado por zonas: primero la mirada, después la orientación del cuerpo y la distancia, luego la imitación y, por último, las manos, el rostro y la voz. Lee acerca de ellos y piensa si encajan con las conversaciones que mantienes con esa persona.

1. Te mira más, y de otra manera

En las conversaciones normales, prácticamente no le prestamos atención a cómo utilizamos la mirada: simplemente miramos a la cara a la otra persona, y ya está. Cuando hay atracción, en cambio, es frecuente que el contacto visual sea más largo y que la mirada haga un recorrido por el rostro, de los ojos a la boca y de vuelta, en lugar de quedarse quieta o perderse en otro sitio.

2. Las pupilas están dilatadas

Esto no es técnicamente un gesto, ya que se trata de una reacción automática que no puede controlarse a voluntad y que aparece tanto en hombres como en mujeres. El psicólogo Eckhard Hess describió en Scientific American (1965) que las pupilas tienden a dilatarse ante aquello que nos interesa, y estudios posteriores en laboratorio, como el de Gerulf Rieger y Ritch Savin-Williams (PLoS ONE, 2012), han registrado cambios en la pupila ante imágenes que resultan atractivas. En una conversación real, sin embargo, es casi imposible apreciarlo: la luz influye mucho más que cualquier emoción.

3. Sonríe más de lo normal

Cuando una persona está interesada, tiende a sonreír más, y lo hace de manera espontánea. Una sonrisa que aparece sin razón aparente, o que llega hasta los ojos, suele indicar que disfruta de la interacción. Sola no basta, porque hay personas que sonríen a todo el mundo, pero es un buen punto de partida.

4. Te mira de frente

Parece un detalle menor, pero no lo es. Es relativamente frecuente que al hablar con alguien lo hagamos manteniendo una posición que no es directamente frontal, pero cuando hay atracción de por medio la norma es que los torsos se mantengan enfrentados entre sí, además de las caras.

5. Los pies te apuntan

El hecho de que las puntas de los pies se orienten hacia la otra persona es uno de esos gestos básicos para estimar si hay interés. No basta con eso, pero sirve sobre todo para descartar: cuando los pies apuntan hacia la salida, lo habitual es que haya poco interés en seguir la conversación. La excepción son los nervios o una prisa ajena a la charla, que pueden hacer que alguien quiera irse aunque le guste quien tiene delante.

6. Se inclina hacia delante con frecuencia

Mantener el cuerpo inclinado hacia delante, algo especialmente visible cuando la otra persona está sentada, es otra de las señales que se asocian con la atracción. Esta postura es la que se adopta cuando se quiere atender con detalle a algo o a alguien, aunque sea de una manera disimulada. Se trata de un recurso más para acortar distancias.

7. Adopta una postura abierta

Brazos sin cruzar, hombros relajados, el cuerpo sin barreras como un bolso o una carpeta entre los dos. Una postura abierta suele acompañar a la comodidad y a la disposición a seguir hablando. Conviene no darle más valor del que tiene: hay quien cruza los brazos porque tiene frío o porque es su forma habitual de estar de pie.

8. Se mantiene cerca

Puede parecer una obviedad, pero no hay que olvidar que la proxémica, es decir, el estudio de las distancias en las relaciones sociales, también forma parte de aquello que expresa atracción a través de los gestos. Reducir poco a poco el espacio que os separa puede comunicar interés y facilitar que surja la intimidad, aunque a veces no sale bien y solo sirve para crear momentos incómodos. Si la cercanía te incomoda, es una señal suficiente para pedir espacio.

9. Sincroniza su lenguaje no verbal

Otro hecho típico tiene que ver con imitar sutilmente las posturas, posiciones y ritmos de la otra persona. Lo sorprendente es que en la mayoría de las ocasiones se trata de algo inconsciente. Tanya Chartrand y John Bargh describieron este «efecto camaleón» en el Journal of Personality and Social Psychology (1999), y el equipo de Karl Grammer (Journal of Nonverbal Behavior, 1998) observó que, en conversaciones entre desconocidos, la sincronía de movimientos era más marcada cuando había interés. Por ejemplo, si quien le atrae gesticula mucho, él también lo hará, quizá de forma más moderada; y si ella apoya la cabeza en la mano o se relaja en la silla, es probable que él acabe haciendo algo parecido.

10. Se toca mucho el pelo

No se trata solo de una señal de que hay cierta tensión o nerviosismo. Además, en muchas ocasiones responde a la voluntad de tener el pelo colocado del mejor modo posible y corregir los pequeños «desperfectos» que aparecen con el paso del tiempo o al moverse.

11. Ajusta su ropa o postura

Otro gesto que puede delatar atracción es ajustarse la ropa, alisarse la camisa o recolocarse en la silla con frecuencia. Suele ser una forma de intentar verse mejor, sobre todo si lo hace mientras está frente a la persona que le interesa.

12. Se toca la cara o la barbilla

El acto de tocarse la cara, especialmente la barbilla o la mandíbula, es un gesto que se ha asociado con la atención y el interés. También puede aparecer cuando alguien piensa o simplemente está cansado, así que gana valor cuando se suma a otros.

13. Se humedece los labios

Es habitual que, en una situación de cierta tensión agradable, alguien se humedezca los labios sin darse cuenta. Puede acompañar a la atracción, pero también a los nervios o, sencillamente, a tener la boca seca.

14. Muestra expresión de sorpresa frecuentemente

Cuando alguien nos gusta, es fácil reaccionar con más expresividad de la habitual: cejas que se levantan, ojos más abiertos, risas ante cosas que en otro contexto apenas harían gracia. Y no se trata de algo fingido; forma parte de la euforia que se vive al estar cerca de alguien que nos atrae.

15. Cambia su tono de voz cuando habla contigo

Un gesto menos evidente es el cambio en el tono de voz. Algunas personas modulan la voz de forma inconsciente cuando hablan con alguien que les atrae, haciendo que suene más grave, más cálida o más suave. Susan Hughes y sus colegas (Journal of Nonverbal Behavior, 2010) registraron cambios en la voz de los participantes al dirigirse a personas que consideraban atractivas. Si su tono contigo es distinto al que usa con los demás, puede ser una pista más, aunque nunca la única.

Lo que el lenguaje no verbal no puede decirte

Hasta aquí, los gestos. Ahora, la letra pequeña, que es igual de importante. Ningún gesto prueba por sí solo que le gustes. Lo que puede orientarte es la acumulación: varios gestos a la vez, repetidos en distintos días y dirigidos a ti más que a otras personas.

El lenguaje corporal también varía mucho de una persona a otra y de una cultura a otra. El antropólogo Edward T. Hall ya describió en los años sesenta que la distancia que consideramos cómoda depende del contexto cultural, y un estudio de Agnieszka Sorokowska y sus colegas con participantes de más de 40 países (Journal of Cross-Cultural Psychology, 2017) confirmó que la distancia personal preferida cambia bastante según el país. Lo que en un sitio es cercanía, en otro es simple cortesía.

Además, hay personas tímidas, a las que les cuesta mantener la mirada o que gesticulan muy poco, y eso no significa que no sientan interés. Y hay quien es expresivo con todo el mundo. Por eso conviene comparar cómo se comporta contigo con cómo se comporta con los demás, más que compararlo con una lista.

Cuando el cuerpo no da para más, queda la conversación. Las 22 preguntas para saber si le gustas a esa persona son una forma de ordenar lo que has observado, y preguntar de forma directa y respetuosa sigue siendo la vía más fiable. Las investigaciones que recoge el Greater Good Science Center de la Universidad de California en Berkeley en su sección sobre el amor, y las que divulga el Instituto Gottman en su blog sobre relaciones, apuntan en la misma dirección: lo que sostiene un vínculo es la respuesta mutua, no la habilidad para descifrar al otro.

Si esta incertidumbre te genera mucha ansiedad o se repite en tus relaciones, hablarlo con un profesional de la psicología puede ayudarte. En el directorio de Psicología y Mente encontrarás especialistas en México, España y Colombia.

¿Y si la pregunta es la contraria? Las señales de que le gustas a una mujer tienen su propia guía, con el foco puesto en la reciprocidad y el consentimiento.

Serie: Atracción y vínculo afectivo

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Este contenido es educativo y no sustituye terapia.

  • Kaplan, M. F.; Olczak, P. V. (1971). "Attraction toward another as a function of similarity and commonality of attitudes". Psychological Reports. 28 (2): 515–521.
  • Klohnen, E. C.; Mendelsohn, G. A. (1998). "Partner Selection for Personality Characteristics: A Couple-Centered Approach". Personality and Social Psychology Bulletin. 24 (3): 268–278.
  • Chartrand, T. L. y Bargh, J. A. (1999). The chameleon effect: The perception-behavior link and social interaction. Journal of Personality and Social Psychology, 76(6), 893-910.
  • Grammer, K., Kruck, K. B. y Magnusson, M. S. (1998). The courtship dance: Patterns of nonverbal synchronization in opposite-sex encounters. Journal of Nonverbal Behavior, 22(1), 3-29.
  • Hall, E. T. (1966). The hidden dimension. Nueva York: Doubleday.
  • Hess, E. H. (1965). Attitude and pupil size. Scientific American, 212(4), 46-54.
  • Hughes, S. M., Farley, S. D. y Rhodes, B. C. (2010). Vocal and physiological changes in response to the physical attractiveness of conversational partners. Journal of Nonverbal Behavior, 34(3), 155-167.
  • Rieger, G. y Savin-Williams, R. C. (2012). The eyes have it: Sex and sexual orientation differences in pupil dilation patterns. PLoS ONE, 7(8), e40256.
  • Sorokowska, A., Sorokowski, P., Hilpert, P. y otros (2017). Preferred interpersonal distances: A global comparison. Journal of Cross-Cultural Psychology, 48(4), 577-592.

Preguntas frecuentes

Los más habituales son mirarte más y recorrer tu rostro con la mirada, sonreír con frecuencia, orientar el torso y los pies hacia ti, inclinarse hacia delante, acortar la distancia e imitar sin darse cuenta tus posturas. También pueden aparecer gestos de nerviosismo, como tocarse el pelo o la cara, y cambios en el tono de voz.

No. Ningún gesto prueba por sí solo que haya interés. Lo que orienta es la acumulación: varios gestos a la vez, repetidos en distintos días y dirigidos a ti más que a otras personas. Una mano en la barbilla puede indicar atención, pero también cansancio; unos brazos cruzados pueden ser solo frío.

Imitar sin darse cuenta las posturas y el ritmo de la otra persona, el llamado efecto camaleón, se ha asociado con la sintonía y el agrado. Algunos estudios han observado que esta sincronía es más marcada en conversaciones en las que hay interés. Es una pista útil, siempre que se lea junto con otras señales.

En el laboratorio se han registrado cambios en la pupila ante lo que nos resulta atractivo, desde los trabajos de Eckhard Hess en los años sesenta. En una conversación real, sin embargo, es casi imposible apreciarlo, porque la luz influye mucho más que cualquier emoción. No merece la pena fijarse en ello.

No. La distancia que se considera cómoda, el contacto visual o la cantidad de gestos varían según la persona y el contexto cultural. Un estudio con participantes de más de 40 países confirmó grandes diferencias en la distancia personal preferida. Por eso conviene comparar cómo se comporta contigo con cómo se comporta con los demás.

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Arturo Torres. (2018, diciembre 1). 15 gestos que delatan que le gustas a un hombre. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/pareja/gestos-delatan-le-gustas-a-hombre

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