Francisco de Quevedo (Madrid, 1580 - Ciudad Real, 1645) fue uno de los escritores más leídos y admirados de la literatura española. Miembro destacado del Siglo de Oro, Francisco de Quevedo escribió prosa y poesía, narrativa y teatro, siendo un pensador global y polifacético como pocos en la historia.

Su extensa obra abarca piezas que siguen siendo objeto de estudio en todo el ámbito de habla hispana.

Frases y reflexiones de Francisco de Quevedo

En este artículo vamos a conocer en profundidad las mejores frases de Francisco de Quevedo. Son pensamientos y reflexiones extraídos de sus obras. Empecemos.

1. La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa.

Luchar y batallar, en el siglo XVI, era el pan de cada día.

2. Matan los médicos y viven de matar, y la queja cae sobre la dolencia.

Un dardo contra los médicos que puede ser una metáfora aplicable a otros ámbitos.

3. Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.

Reflexión filosófica de hondo calado.

4. La posesión de la salud es como la de la hacienda, que se goza gastándola, y si no se gasta, no se goza.

De nada sirve tener una salud de hierro si no vivimos la vida al máximo.

5. Es la vida un dolor en que se empieza el de la muerte, que dura mientras dura ella.

Caminamos sin rumbo pero con un destino claro: la desaparición y el olvido.

6. Lo que en la juventud se aprende, toda la vida dura.

Ciertamente, el aprendizaje es más fácil y duradero en esta etapa de la vida.

7. Todos deseamos llegar a viejos; y todos negamos que hemos llegado.

La longevidad es algo comúnmente deseado, así como negado.

8. Poderoso caballero es Don Dinero.

Tal vez su sentencia más célebre. Alude al poder del crudo para movilizarnos y hacernos perder la ética y los principios.

9. Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.

Por su posición de autoridad y de influencia, un mal árbitro es una condena para la sociedad.

10. Virtud envidiada es dos veces virtud.

Poco más que añadir a esta reflexión de Francisco de Quevedo.

11. Ninguna cosa despierta tanto el bullicio del pueblo como la novedad.

Tal vez por esto, incluso seis siglos después, somos consumidores compulsivos de noticias y actualidad de todo tipo.

12. El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.

El ensimismamiento de algunas personas puede ser su peor enemigo.

13. Lo mucho se vuelve poco con sólo desear otro poco más.

Relativizamos nuestras necesidades tal como nos manda nuestro inconsciente.

14. Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.

En la línea de la frase número doce.

15. Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.

Sobre la literatura y la forma en que puede hacernos cambiar y reflexionar.

16. Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.

Irónica y punzante frase de Francisco de Quevedo.

17. Siempre se ha de conservar el temor, más jamás se debe mostrar.

La debilidad siempre estará ahí, pero si la muestras puedes ser pasto de las llamas.

18. Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.

No es egocentrismo, es carpe diem.

19. Ruin arquitecto es la soberbia; los cimientos pone en lo alto y las tejas en los cimientos.

Despedazando la soberbia, un defecto muy común en nuestros días.

20. Quien deja vivo al ofendido, ha de temer siempre a la venganza.

Toma tus precauciones si estás en esa tesitura. Sabia frase de Quevedo.

21. Aquel hombre que pierde la honra por el negocio, pierde el negocio y la honra.

Ser dedicado y laborioso en el trabajo nos depara frutos dulces. No serlo… simplemente nos depara la ruina absoluta.

22. El amigo ha de ser como la sangre, que acude luego a la herida sin esperar a que le llamen.

Si tienes un amigo que está ahí cuando tienes una mala racha, valóralo.

23. Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.

No te fíes de aquel que da por hecho todo sin haber empezado a trabajárselo.

24. El general ha de ser considerado, y el soldado obediente.

Un principio básico en las organizaciones jerárquicas.

25. El rico come; el pobre se alimenta.

La diferencia entre el gozo y la pura necesidad.