Así son las diferentes formas que adopta la diversidad funcional. Unsplash.

Las personas con diversidad funcional son aquellas que sufren algún tipo de problema que les dificulta la vida diaria.

Existen varios tipos de discapacidad y su grado de afectación es muy variado. En este artículo trataremos los tipos de diversidad funcional, los grados en los que se da y algunos trastornos relacionados.

¿Qué es la diversidad funcional?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el término discapacidad abarca deficiencias, limitaciones y restricciones que puede sufrir una persona.

Sin embargo, en los últimos años ha ido ganando más uso el término diversidad funcional, siendo considerado sinónimo de discapacidad, aunque se percibe como políticamente más correcto.

Así pues, en relación con la definición dada por la OMS, se entiende que la diversidad funcional implica problemas que afectan a la estructura corporal, limitaciones para llevar a cabo acciones cotidianas y dificultades para mantener relaciones sociales con los iguales.

Antes de incidir con mayor profundidad sobre los diferentes tipos de diversidad funcional, cabe tratar tres conceptos que se encuentran englobados dentro de este concepto:

Deficiencia

Pérdida de una estructura o función, ya sea mental o física.

Discapacidad

Restricción o ausencia total de una determinada actividad.

Minusvalía

Situación desventajosa consecuencia de una deficiencia o discapacidad que supone afectación en la vida diaria.

Tipos de diversidad funcional

En general, se tiene la idea de que las discapacidades son una condición extremadamente grave y permanente. No obstante, el grado en el que una persona sufre este tipo de condición puede ser muy variado e incluso se puede llegar a superar.

No únicamente la ceguera o problemas de tipo intelectual como lo es el Síndrome de Down son ejemplos de diversidad funcional. El romperse un brazo, tener miopía o problemas de coordinación, entre otras situaciones más comunes, entran dentro del concepto de diversidad funcional.

A continuación se detallan los diferentes tipos de diversidad funcional, explicándose algunos ejemplos.

1. Física o motriz

La discapacidad física implica una dificultad para realizar movimientos, lo cual afecta en la capacidad para desplazarse, en el equilibrio, manipulación de objetos o incluso para poder hablar y respirar.

Las causas detrás de este tipo de diversidad funcional pueden ser variadas, pudiendo haber problemas óseos, musculares, en la formación de miembros o se puede dar el caso de haber sufrido algún accidente que perjudicó a la integridad física.

También, una de las causas detrás de este tipo de discapacidad es el hecho de tener problemas en la corteza motora, estructura cerebral que se encarga de los movimientos.

Para apoyar a las personas que sufren de este tipo de discapacidad es importante detectar las barreras que puedan haber en su día a día, como por ejemplo escaleras, ascensores no adaptados para sillas de ruedas o lugares de difícil acceso.

Algunas condiciones en las que se da diversidad motriz:

  • Esclerosis múltiple
  • Lesión medular
  • Mal de Párkinson
  • Espina bífida
  • Parálisis cerebral
  • Distonía muscular
  • Acondroplasia

2. Visual

Puede englobar tanto la ceguera como problemas de visión más leves. La ceguera implica que la persona no ve nada en absoluto o, como mucho, puede percibir siluetas de luz. El necesitar llevar gafas para ver es en cierta manera, aunque pueda sorprender, un tipo de deficiencia que entraría dentro del concepto de diversidad funcional visual.

Las causas más comunes de este tipo de discapacidades suelen ser cataratas, problemas oculares fácilmente corregibles como la miopía o el estrabismo e inflamaciones en los ojos. Este tipo de problemas suelen aparecer con mayor frecuencia a partir de los 50 años. La diabetes también puede provocar algunos tipos de cegueras.

Las medidas para ayudar a las personas con dificultades visuales son variadas. En los casos más leves están las medidas correctivas, como las gafas, luces especiales o textos con letras de tamaño más grande. También se puede recurrir a la cirugía ocular.

El sistema Braille ha sido de gran ayuda para las personas con ceguera total o parcial, dado que les posibilita leer sin necesidad de ver. Así, pueden llevar a cabo tareas tan habituales como el poder leer un libro, elaborar una lista de la compra o tener acceso a periódicos.

3. Auditiva

El término discapacidad auditiva es muy genérico, y se utiliza englobando a todas las personas que han sufrido algún tipo de pérdida en la audición. Esta pérdida puede ser profunda, como es el concepto general que se tiene de sordera o cofosis, o también leve, como lo es la hipoacusia.

Puede darse el caso de que la persona tenga el problema auditivo en un solo oído (unilateral) o en los dos (bilateral).

El diagnóstico de discapacidad auditiva se hace mediante una audiometría, que es una técnica que permite saber la agudeza auditiva de una persona.

Las causas detrás de este tipo de discapacidad pueden ser muy variadas, como por ejemplo la rubéola materna, sufrir de sordera hereditaria.

Si este tipo de problema se adquiere antes de haber aprendido el lenguaje puede ser un factor muy perjudicial para que la persona logre adquirir esta capacidad de forma oral.

Las personas con diversidad auditiva pueden llevar a cabo las tareas diarias de forma satisfactoria si se les satisfacen medidas para poderles facilitar la vida. Algunos ejemplos de medidas que les permite facilitarles su vida son las prótesis auditivas, el lenguaje de señas y apoyos visuales.

4. Intelectual y psíquica

Aquí hacemos una distinción entre lo que se entiende por discapacidad intelectual de la que se considera psíquica.

La diversidad funcional de tipo intelectual implica que la persona presenta dificultades cognitivas. Este término ha sido el que ha sustituido la expresión retraso mental. Implica problemas de adaptación y dificultades de aprendizaje. Puede coexistir con otros tipos de discapacidades, dado que muchos trastornos en los que hay problemas intelectuales suponen además otro tipos de dificultades.

La discapacidad intelectual puede implicar un desarrollo más lento. Los niños pueden tardar significativamente más comparado con niños de su misma edad en hablar, caminar, aprender habilidades de lectoescritura,

Los factores detrás de los problemas intelectuales pueden ser muy variados, desde problemas cromosómicos, desnutrición, traumatismos craneoencefálicos.

Algunos ejemplos de condiciones en las que hay diversidad funcional de tipo intelectual son:

En cuanto a la diversidad psíquica, hace referencia a dificultades en áreas como por ejemplo la comunicación o las interacciones sociales. Se diferencia de la diversidad de tipo intelectual básicamente porque la inteligencia no se ve afectada. Afecta al comportamiento adaptativo. Algunos ejemplos de problemas que implican este tipo de diversidad son trastornos psicológicos como la esquizofrenia, el trastorno bipolar...

5. Multisensorial

Hay personas que sufren tanto problemas de tipo auditivo como visuales. A este colectivo se les denomina persona sordociegas, aunque cabe destacar que no necesariamente carecen por completo de ambos sentidos.

Este tipo de problema puede darse ya desde nacimiento, es decir, sordoceguera congénita, o se puede adquirir durante los primeros años de desarrollo, siendo llamada sordoceguera adquirida.

En los casos más graves, las personas con este tipo de discapacidad tienen serios problemas para interactuar con el mundo exterior, dado que no ver ni oír implica que las dos principales vías de adquisición de información del mundo exterior estén cerradas.

El síndrome más conocido dentro de este tipo de diversidad funcional es el de Usher. Se caracteriza porque el niño nace con problemas auditivos y, al llegar a la adolescencia pierde la vista.

Referencias bibliográficas:

  • Marchesi, A., Coll, C. y Palacios, J. (2004). Desarrollo psicológico y educación.: 3. Trastornos del desarrollo y necesidades educativas especiales. Madrid: Alianza Editorial.
  • Smith, R. J. H., Berlin C. I., Hejtmancik, J. F., Keats, B. J. B., Kimberling, W. J. R., Lewis A., Möller C. G., Pelias M. Z., Tranebjærǵ, L. (1994). Clinical diagnosis of the Usher syndromes. American Journal of Medical Genetics, 50(1), 32-38.