Deep Brain Reorienting (DBR): trabajar el trauma desde el cuerpo

Interviniendo en la reacción corporal que ocurre antes de la emoción y del pensamiento.

Deep Brain Reorienting (DBR): trabajar el trauma desde el cuerpo
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“Entiendo perfectamente lo que viví. Sé que ya no estoy en peligro. Y, sin embargo, mi cuerpo sigue reaccionando como si lo estuviera”. Esta frase, que aparece con frecuencia en consulta, resume una de las paradojas más desconcertantes del trauma: podemos comprender lo ocurrido y, aun así, seguir respondiendo igual. Esa distancia entre lo que sabemos y lo que sentimos no es falta de voluntad ni de comprensión: tiene una explicación y, cada vez más, una vía de intervención.

El trauma no empieza en el pensamiento. Empieza en el cuerpo, en una reacción que ocurre antes —milésimas de segundo antes— de cualquier emoción o idea. Para entenderlo, resulta útil imaginar una fila de fichas de dominó.

El primer dominó es corporal

Ante una amenaza, real o recordada, el cerebro activa una secuencia muy antigua, anterior a la conciencia.

Primero aparece una respuesta de orientación: una leve tensión en la frente, alrededor de los ojos o en la nuca, mientras el cuerpo se prepara para girar hacia el peligro o alejarse de él (un proceso vinculado al colículo superior, en el tronco encefálico). Si el impacto es intenso, sigue un shock pre-afectivo: una descarga que recorre el cuerpo —tensión en los hombros, una sensación de tirón detrás de los ojos, una especie de vacío— antes de que ninguna emoción tenga nombre (asociada al locus coeruleus). Recién después llegan la emoción —miedo, rabia, pena— y, en último lugar, el pensamiento y el relato.

Toda esta cadena se dispara en fracciones de segundo. Cuando una experiencia traumática queda sin resolver, ese primer dominó permanece “inclinado”, y cualquier recordatorio vuelve a derribar la fila completa. Por eso reaccionamos antes de poder razonar.

Por qué hablar no siempre alcanza

Las terapias más conocidas trabajan sobre todo “desde arriba”: la cognición, la narrativa, lo verbal. Son enormemente valiosas. Pero un síntoma que se ancla en esos primeros dominós (el nivel corporal y preverbal) muchas veces no cede ante el razonamiento.

De ahí que alguien pueda entender su historia con total lucidez y, aun así, sobresaltarse, tensarse o sentirse en peligro sin causa aparente. ¿Por qué me pasa que comprendo lo que viví, pero sigo reaccionando igual? Porque el síntoma no está, en realidad, en la idea.

Señales que suelen pasar desapercibidas

En la vida cotidiana, este “dominó congelado” rara vez se reconoce como trauma. Se expresa como tensión permanente, reacciones desproporcionadas, sobresaltos, dificultad para relajarse o para sentirse a salvo en los vínculos, y a veces una desconexión del propio cuerpo. Con frecuencia se atribuye al “carácter”, al estrés o a la ansiedad, sin advertir su raíz. Reconocer estas señales es el primer paso para abordarlas en el nivel adecuado.

Qué propone el Deep Brain Reorienting

El Deep Brain Reorienting (DBR), desarrollado por el psiquiatra Frank Corrigan, interviene precisamente en ese primer dominó.

En lugar de comenzar por la historia o por la emoción, el terapeuta acompaña a la persona a notar esa tensión de orientación y a sostenerla con mucha lentitud, generando un espacio entre el estímulo y la respuesta. Esa tensión funciona como un punto de anclaje que permite que la secuencia —el shock y, luego, la emoción— se procese sin desbordar ni disociar. Al “desactivar” ese primer dominó, se interrumpe la reacción en cadena y el síntoma puede reorganizarse. No se borra el recuerdo: se reordena la forma en que el sistema nervioso responde a él.

¿Qué dice la evidencia?

El DBR es un enfoque reciente y la investigación está en curso, por lo que conviene presentarlo con prudencia. Un ensayo controlado aleatorizado publicado en 2023 (Kearney y cols., European Journal of Psychotraumatology) evaluó ocho sesiones de DBR en personas con trastorno de estrés postraumático.

Los resultados mostraron reducciones significativas de los síntomas, con tamaños de efecto grandes que se mantuvieron a los tres meses, y cerca de la mitad de los participantes dejó de cumplir criterios de TEPT, con una tasa de abandono muy baja. Son hallazgos preliminares pero prometedores, que requieren estudios más amplios.

A esos datos puedo sumar una observación personal. Quienes nos formamos en DBR somos psiquiatras y psicólogos con años de experiencia previa en trauma (es un requisito de la formación), y el propio entrenamiento incluye atravesar el proceso como pacientes. Desde esa experiencia, y con la cautela de todo testimonio subjetivo, pude notar diferencias claras entre el antes y el después de trabajar una vivencia.

Mitos y realidades

Conviene despejar algunas confusiones. No es cierto que todo trauma se supere “solo con el tiempo” o hablándolo lo suficiente: algunas heridas necesitan trabajarse también en el cuerpo. Tampoco se trata de revivir el trauma; al contrario, el DBR avanza con lentitud y con un anclaje constante justamente para evitar la retraumatización. Y, pese a su componente corporal, no es una técnica de relajación: la orientación al cuerpo no busca calmar, sino reorganizar la respuesta de base.

¿Cuándo considerar un abordaje centrado en el trauma?

Si notas que comprender no basta, que tu cuerpo permanece en estado de alerta, que tus reacciones exceden a la situación o que algo se reactiva una y otra vez, vale la pena consultar con un profesional especializado en trauma. Cuando la terapia centrada en la palabra no alcanza, existen enfoques que integran el cuerpo (como el DBR, el EMDR y otros) que pueden ofrecer una vía distinta. Importa subrayar que el DBR requiere formación específica y acompañamiento profesional: no es una técnica de autoaplicación.

Julio César Carrasco Rebolledo

Julio César Carrasco Rebolledo

PSICÓLOGO CLÍNICO

Profesional verificado
Las Condes
Terapia online

El trauma no se elige, pero el sistema nervioso conserva la capacidad de reorganizarse. Trabajar desde el primer dominó —el cuerpo— abre una vía cuando las palabras, por sí solas, no alcanzan. Y para el mundo hispanohablante hay una buena noticia: ya se está formando a profesionales para ofrecer DBR en castellano, acercando este enfoque a quienes lo necesitan sin la barrera del idioma.

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Julio César Carrasco Rebolledo. (2026, julio 2). Deep Brain Reorienting (DBR): trabajar el trauma desde el cuerpo. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/deep-brain-reorienting-dbr-trabajar-trauma-desde-cuerpo

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