Las alteraciones psicológicas vinculadas al trauma, como el estrés postraumático o el trauma complejo, forman parte de las psicopatologías con mayor capacidad de dañar la salud mental de las personas.

Del mismo modo, los trastornos de ansiedad forman parte de los trastornos psicológicos más comunes, y se estima que afectan a alrededor del 10% de la población.

Ambas formas de malestar pueden ser abordadas por un tipo de intervención terapéutica muy útil, que ayuda a reprocesar los recuerdos y las emociones negativas asociadas a ellos: la terapia EMDR. En este artículo veremos, de modo resumido, en qué consiste y cómo funciona.

¿Qué es la terapia EMDR?

La terapia EMDR es un tipo de intervención terapéutica desarrollada por la psicóloga Francine Shapiro a finales de los años 80, y que tiene como objetivo principal ayudar a las personas a superar problemas relacionados con el trauma y el manejo de la ansiedad, interviniendo en la memoria emocional.

En esta forma de terapia tienen un papel fundamental los ejercicios de estimulación bilateral, en los que se busca activar de manera diferenciada un lóbulo del cerebro por vez a lo largo de varias secuencias; el objetivo es lograr un efecto de habituación y desensibilización, una mecánica no muy alejada de otros recursos terapéuticos como la hipnosis clínica o la desensibilización sistemática.

Debido a las características de la terapia EMDR, muy apoyada en lo experiencial y en la realización de ejercicios concretos bajo la supervisión y las instrucciones del terapeuta, este tipo de intervención resulta muy útil en personas de todas las edades, también en niños y niñas de corta edad, dado que no hace falta que comprendan razonamientos muy abstractos para poder trabajar en su manera de gestionar sus recuerdos y sus emociones.

Terapia EMDR

¿Cómo funciona este tipo de intervención terapéutica?

En comparación con otras formas de intervención usadas en el ámbito de la terapia psicológica, la terapia EMDR destaca por poner el foco en la base orgánica de las alteraciones relacionadas con el pensamiento y la gestión de las emociones.

Es decir, que si bien las técnicas típicas de la modalidad cognitivo-conductual tienen como objetivo modificar patrones de pensamiento y de comportamiento específico mediante el cuestionamiento de creencias y la interiorización de instrucciones y maneras de reconocer emociones e ideas, desde la EMDR se busca intervenir en el modo en el que las redes de neuronas involucradas en la memoria y las emociones interactúan entre sí.

La razón de ser de la terapia EMDR tiene mucho que ver con la idea de que muchos problemas psicológicos, entre ellos el trauma, surgen a partir de una interiorización disfuncional de determinadas experiencias, que quedan “archivadas” en nuestra memoria de un modo que nos perjudica. Por ello, resulta necesario “editar” el modo en el que el cerebro guarda y procesa esos contenidos, haciendo que puedan ser integrados en el sistema de memoria emocional de una manera normal, como le resto de contenidos que podemos recordar y evocar sin sufrir significativamente por ello.

Con este objetivo, la estimulación bilateral sirve para acceder a esos recuerdos y hacer que dejen de estar asociados a una gran angustia u otras formas de malestar emocional. Esta clase de intervenciones son totalmente indoloros y no invasivos, y normalmente consisten en ejercicios relativamente simples, como realizar determinados movimientos oculares de manera alterna (emulando el modo en el que movemos los ojos en la fase REM del sueño, aunque a mucha menor velocidad). De ahí viene el nombre de terapia EMDR: “eye movement desensitization and reprocessing”, o “desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares”.

A través de una serie de sesiones, la persona va llegando a un estado de desensibilización ante determinados recuerdos que antes no podía evocar de una manera normal sin sufrir crisis emocionales; además, los efectos de la terapia se mantienen en el tiempo, lo cual permite que la persona pase página y acepte los contenidos de esos recuerdos sin intentar bloquearlos y sin que estos tengan un efecto severamente disruptivo en su consciencia y en su comportamiento.

¿Quieres contar con ayuda psicológica profesional?

Si en tu día a día experimentas malestar emocional relacionado con el trauma psicológico o la ansiedad, es importante que inicies un proceso de psicoterapia cuanto antes; este tipo de alteraciones pueden ser superadas si se dispone del apoyo profesional adecuado en el ámbito de la salud mental.

Por ello, te invitamos a ponerte en contacto con nosotros; en Centro Psicológico Cepsim contamos con más de 20 años de experiencia interviniendo en casos de secuelas por abuso infantil, violencia doméstica y otras formas de experiencias traumáticas. Puedes contar con nosotros tanto en nuestros centros ubicados en los distritos más céntricos de Madrid, como a través de la modalidad de terapia online por videollamada.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  • Logie, R. (2014). EMDR - more than just a therapy for PTSD?. The Psychologist, 27(7): pp. 512 - 517.
  • Shapiro, F. (1989). Efficacy of the eye movement desensitization procedure in the treatment of traumatic memories. Journal of Traumatic Stress, 2(2): pp. 199 - 223.