Dos tipos de trastornos que conviene distinguir. Unsplash.

¿Conoces las diferencias entre la fobia y el trauma psicológico? Se trata de dos cuadros psicopatológicos muy diferentes, aunque ambos compartan el hecho de que la persona que los padece siente mucho malestar.

En este artículo explicaremos en qué consisten y conoceremos 4 diferencias entre una fobia y un trauma psicológico, equiparando el trauma psicológico a lo que conocemos en psicología como TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático).

Diferencias entre la fobia y el trauma psicológico

Para entender las diferencias entre la fobia y el trauma psicológico, primero vamos a explicar en qué consiste cada trastorno.

1. Fobias

Una fobia es un miedo desproporcionado, irracional y exagerado ante un estímulo o situación concreta. El miedo está acompañado de conductas de evitación del estímulo fóbico (o si se soporta el estímulo fóbico, se hace con elevada ansiedad).

Se puede tener fobia a cualquier cosa, por eso hay tantas fobias como estímulos u objetos. Por ejemplo fobia a las arañas, a hablar en público, a conducir, a estar en espacios cerrados, a los payasos, etc.

Las fobias están incluidas en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) como trastornos de ansiedad.

2. Traumas psicológicos

Los traumas psicológicos, en cambio, implican la vivencia, exposición u observación de sucesos extremadamente impactantes, que provocan una serie de síntomas disfuncionales y desadaptativos a nivel fisiológico, conductual y psicológico. Estos sucesos generalmente tienen que ver con la muerte, lesiones graves o violación sexual.

En relación a los traumas psicológicos, existen una serie de trastornos mentales relacionados con el trauma: el más conocido y que aparece con más frecuencia es el TEPT (Trastorno por Estrés Postraumático). Así, el término "trauma psicológico", en el lenguaje cotidiano, se utiliza generalmente para hablar del TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático); es por ello que en este artículo utilizaremos el concepto del TEPT para hacer alusión al término de trauma psicológico.

Es decir, usaremos ambos conceptos como equiparables/intercambiables, aunque debemos tener en cuenta que pueden existir pequeñas variaciones en relación a su significado en el lenguaje común (por ejemplo, alguien puede hablar de un trauma psicológico para hacer alusión a un Trastorno por Estrés Agudo (TEA) en lugar de a un TEPT; el TEA es como un TEPT pero de menor duración).

Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT)

Como hemos visto, muchas veces en el lenguaje cotidiano se utiliza el término trauma psicológico como sinónimo de TEPT. Pero, ¿sabemos realmente qué es el TEPT?

Según el DSM-5, el Trastorno por Estrés Postraumático (TEPT) implica la exposición a la ocurrencia de muerte, lesiones graves o violación sexual; la exposición puede ser directa, por observación, por conocimiento del suceso a un familiar o amigo o por exposición repetida a detalles del suceso.

Esta exposición provoca una serie de síntomas característicos, que son básicamente 3: intrusión, evitación, alteraciones cognitivas y del estado de ánimo e hiperactivación (reactividad).

El primer síntoma, la intrusión, es destacable, y suele implicar la reexperimentación del suceso a través de recuerdos o sueños angustiosos, así como reacciones disociativas, malestar psicológico importante y reacciones fisiológicas intensas.

Un cambio importante en el DSM-5 es que elimina el criterio necesario de responder con miedo, impotencia u horror intensos ante tal suceso que sí aparecía en el DSM-IV; ahora no es necesaria esa respuesta, aunque lógicamente puede seguir apareciendo en el TEPT.

Diferencias

En relación a las diferencias entre la fobia y el trauma psicológico, vamos a hablar de las 4 más importantes:

1. Tipo de trastorno

La primera diferencia que encontramos es su ubicación (o clasificación) en los manuales de referencia en psicología, tales como el DSM-5.

De esta manera, mientras que en dicho manual la fobia está clasificada como un “trastorno de ansiedad”, el TEPT se clasifica como un “trastorno relacionado con traumas o factores de estrés”.

2. Estímulo desencadenante

Por otro lado, los estímulos (o sucesos) que desencadenan un TEPT o un trauma psicológico son sucesos relacionados con la muerte (por ejemplo un asesinato, un suicidio o un accidente de tráfico), con violencia sexual (por ejemplo una violación) y con lesiones graves (por ejemplo una lesión medular).

En cambio, los estímulos que generan una fobia son estímulos “normales”, en el sentido de que no tienen por qué provocar un daño real (aunque en algunos casos sí lo puedan hacer). Es decir, generalmente son estímulos (por ejemplo una tormenta) o situaciones de la vida cotidiana (por ejemplo conducir, hablar en público…).

3. Determinantes del trastorno

Otra de las diferencias entre la fobia y el trauma psicológico, es el elemento fundamental que determina la aparición o no del trastorno. Para que lo veamos más claro; en el caso de la fobia, es la respuesta del individuo ante tal estímulo (que es desproporcionada e irracional) la que determina que se diagnostique una fobia como tal.

En cambio, en el trauma psicológico, el DSM-IV consideraba necesarios dos elementos para diagnosticar el TEPT: por un lado, una respuesta de horror, miedo o impotencia intensos ante el suceso por parte del individuo, y por el otro, la exposición en sí al suceso (y que este fuera estresante). El DSM-5, por su parte, ha modificado dicho criterio y considera necesaria únicamente la exposición al suceso, y no la respuesta (aunque siga pudiendo aparecer).

4. Duración del trastorno

Según el DSM, la duración de una fobia es mínimo de 6 meses; mientras que la de un TEPT (o trauma psicológico) mínimo tiene que ser de 1 mes.

Aquí debemos remarcar que puede aparecer un TEA o Trastorno por Estrés Agudo (también considerado un trauma psicológico), y que éste dura de tres días a un mes (en el momento en que dura más, ya pasa a ser TEPT).

Referencias bibliográficas:

  • APA (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid. Panamericana.
  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.
  • Bados, A. (2015). Trastorno Por Estrés Postraumático. Facultat de Psicologia Departament de Personalitat, Avaluació i Tractament Psicològics.