Duelos, depresión y enlutados

Un resumen de las claves para distinguir entre enlutado, depresión y duelo psicológico.

Duelos, depresión y enlutados

Existe una diferencia a tener en cuenta en estos conceptos; empecemos por las definiciones.

El duelo es un proceso ante situaciones de cambios profundos, movimientos emocionales inesperados o planeados y/o pérdida de un ser querido, muerte. Además, el duelo tiene un proceso de inicio y un final, atraviesa en una de sus etapas una fase de depresión, que se supera en la siguiente fase, otorgándole espacio a la aceptación.

La depresión y la melancolía clínica es aquel diagnóstico que requiere ser abordados más allá de la palabra terapéutica cuando existen riesgos o ideación suicida que pone en peligro la vida del paciente.

Los enlutados son aquellas personas que arrastran en su día a día alguna situación que interpretan como negativa, obteniendo una postura victimizante que los acompaña en su dinámica diaria.

¿Cómo podemos pensar la diferencia entre estos conceptos, que socialmente se observan de modo permanente?

Distinguiendo entre depresión, duelo y enlutado

La diferencia a destacar es la posición del sujeto ante tales situaciones y su tiempo de permanencia en las mismas.

Cada situación que atravesamos en la vida que nos modifica por elección o por sorpresa nuestro estado habitual, donde debemos dejar atrás algo para avanzar a algo nuevo, a lo diferente requiere de un proceso de asimilación y acomodación siendo necesario duelar aquello que se deja atrás o que se pierde. Tal vez el duelo más relevante es la pérdida de un ser querido, la muerte.

Duelo y luto

Cada duelo, atraviesa cinco etapas, según las investigaciones de la Psiquiatra Elisabeth Kubler Ross, transcurrido cierto tiempo y habiendo transitado las mismas, poco a poco se retoma el contacto con la vida, alojando en el ser el bello recuerdo de aquello que se perdió.

Las etapas: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación

El dolor atraviesa al sujeto por completo ante momentos de pérdida y cambios profundos, la desconexión con la realidad y el aislamiento se observan con frecuencia ante un duelo.

1. Negación

La negación está asociada a ese mecanismo de defensa donde no se pueden ver las cosas tal cual pudieran suceder, negando lo ocurrido para poder continuar, el estado de shock en estos momentos está presente.

2. Ira

La ira, es la bronca asociada a frustraciones y sensaciones de impotencia por no haber podido modificar las consecuencias de tal pérdida.

3. Negociación

La negociación, es intentar psíquicamente y con ilusión volver a la vida que se tenía antes de dicha pérdida, buscando y repitiendo frases como: si hubiera realizado tal acción… Si no hubiera ido… Permaneciendo en esas cápsulas por cierto tiempo.

4. Depresión

Depresión, aparecen todos los sentimientos de tristeza, incertidumbre, desazón, vacío, soledad y desconexión de la realidad. En esta etapa se puede visualizar con más claridad lo sucedido y con mucho dolor se pasa a la etapa de aceptación.

5. Aceptación

Esta etapa le da inicio a poder mirar la realidad de otro modo, de frente, cambia la posición subjetiva y el mirar sin velos en los ojos comienza a ser parte de la realidad. Con este proceso, se permite que se instale el bello recuerdo de aquello perdido.

¿Cuál es la diferencia entre duelo y depresión?

En algunas ocasiones y con ciertas características psíquicas preestablecidas por estructura en la persona, al atravesar las etapas del duelo, el sujeto queda anclado en la fase depresiva, instalándose allí para darle entidad y fortaleza a tal diagnóstico.

La depresión clínica se instala, siendo más profunda y permanente la desconexión de la realidad, perdiendo las dinámicas diarias, como los contactos sociales, dificultades para la concentración, insomnio, angustias, apatías, abulia con un desgano importante.

En estos casos el paciente debe ser acompañado de manera interdisciplinaria con especialista en el área de psiquiatría, no siendo suficiente la palabra con el tratamiento terapéutico. El psicofármaco, seguramente sea suministrado por el profesional tratante, siendo esto necesario para generar nuevamente la conexión y retomar la palabra. Así y de manera conjunta e interdisciplinaria se aborda la salud mental del paciente.

En los duelos ante la pérdida de seres queridos, ante la muerte, las representaciones que se habían proyectado con esa persona son de gran padecimiento, y la primera vuelta de reloj anual es la más compleja de transitar. La silla vacía, el primer cumpleaños en ausencia, tal fiesta y el vacío de quien no está, son representaciones que quedan allí huecas y sin espacio.

El paciente enlutado es aquel que es tomado por alguna situación inicial que interpretó como negativa, triste o devastadora y hace de esa sensación o interpretación una compañía permanente. Camina por la vida con pesadez en cada cosa que hace, si bien continúa con sus actividades lo hace desde una postura victimizante, obligado, triste.

Son esos pacientes con discursos repetidos, en los que se escucha: Todo me sale mal... No tengo suerte... Nadie me quiere... Se amalgaman a estos discursos sin registro de lo expresado, sin pregunta, ni búsqueda en cómo salir de allí.

¿Cómo ayudar en cada uno de estos casos?

En el caso del duelo, el tratamiento terapéutico, la red de contención familiar y social son factores de sostén a la persona que lo padece, poniendo en palabras aquel dolor y la tristeza con el fin de transitarla y elaborarla, esperando y acompañando los tiempos internos de cada paciente, escuchando en posición pasiva y alerta para intentar que las etapas puedan ir pasando y no se alojen en el interior del ser.

En el caso de la depresión clínica, además de lo mencionado en el párrafo anterior, como ya dijimos, debemos realizar derivación a interconsulta psiquiátrica para ser evaluada la posibilidad de recetar el psicofármaco apropiado, ayudando y previniendo de este modo el paso al acto con ideaciones que se manifiestan.

En el caso de los pacientes con características enlutadas, se trabaja desde la posición terapéutica intentando llevar al paciente a la posición de sujeto deseante, con el fin que pueda plantearse cuál es su deseo y poder desde ese lugar generar entusiasmo y empatía con la vida.

Cabe recordar que cada paciente es único, con una historia de vida particular que se debe tener en cuenta a la hora de abordar los diferentes tratamientos.

Observando, acompañando y respetando los tiempos internos y propios en cada caso. Acompañar a transitar estos procesos es una bella tarea terapéutica.

Psicóloga

València

Gabriela Boullon es Licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Argentina John F. Kennedy, y especialista en terapias holísticas, con más de 26 años de trayectoria profesional en este ámbito.

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