Vivir con inseguridad es una de las sensaciones más desagradables y limitantes con las que podemos vivir los seres humanos. Bien sea en nuestras relaciones (de pareja o sociales) o en relación con uno mismo, la inseguridad nos hace sentir pequeños y lleva una y otra vez a situaciones similares de malestar. Con el tiempo, esta inseguridad nos puede llevar a la inseguridad y al desánimo.
Sin embargo, la inseguridad no es una emoción que forme parte de ti o que sea un rasgo de carácter. Muchas personas en una primera sesión me dicen "Rubén, soy una persona insegura". Es decir: relacionan la inseguridad con una característica esencial de sí mismos. Pero la inseguridad es una emoción, tan válida como cualquier otra, que fluctúa a lo largo de nuestra vida. Por lo tanto, no somos inseguros, sino que hemos aprendido a vivir con esa inseguridad.
En este artículo vamos a profundizar en qué significa la inseguridad, a qué nos lleva, y sobre todo cómo podemos aprender a gestionarla para que no nos limite tanto. Vivir con inseguridad es desagradable pero, aunque sea una dificultad psicológica y emocional con la que llevemos viviendo años, no es para siempre y puede trabajarse en terapia de forma más sencilla de lo que creemos.
Lo que voy a contarte está basado en experiencia directa en procesos de cambio y terapia, acompañando a personas que tenían esta dificultad y la superaron.
A qué nos lleva la inseguridad
Cuando vivimos con inseguridad de forma permanente, hacemos una valoración de nosotros mismos en relación a pérdidas. En un vínculo de pareja, por ejemplo, se genera una alerta sobre el otro. Esto nos lleva a una sensación de dependencia y nos sentimos menos. A su vez, también nos puede resultar difícil poner ciertos límites o comunicarnos de forma asertiva.
En relación a otros ámbitos (entorno social, vida laboral) nos aislamos porque no creemos en nuestras posibilidades. La inseguridad y esa alerta, con el tiempo, causa un desgaste que nos puede llevar al desánimo. Sin embargo, como hablamos, la inseguridad no es un rasgo del carácter, sino un aprendizaje.
Algunas personas me dicen que se sienten inseguras desde la infancia. Aunque es cierto que en la infancia se moldea gran parte de nuestra personalidad, experiencias y sistema de creencias, no tienen por qué implicar límites para siempre. A lo largo de nuestra vida, podemos aprender a gestionar lo que sentimos de una forma diferente.
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El significado de la inseguridad
La inseguridad, en realidad, es una emoción totalmente válida y positiva. Si el miedo es una emoción que nos transmite la idea de que algo peligroso puede ocurrir (no solo para tu vida, sino para tu propio bienestar), la inseguridad es ese miedo enfocado en tus propias capacidades. Cuando sentimos inseguridad, sentimos que no podemos o no vamos a ser capaces. ¿En qué sentido esto puede ser útil?
A medida que pasa el tiempo nos enfrentamos a situaciones diferentes y nuevas: aprender a conducir, un nuevo trabajo, una relación de pareja, maternidad o paternidad, etc. La inseguridad, en este sentido, nos ayuda a ser prudentes ante un contexto nuevo, que aún no conocemos.
El problema con la inseguridad no es la emoción en sí misma, sino que sea demasiado intensa, frecuente y duradera, hasta tal punto que se establezca en ti como un sistema que te limita demasiado.
Inseguridad y autoestima
La inseguridad se vincula con frecuencia a la autoestima. La autoestima es nuestra relación afectiva con uno mismo. Si la inseguridad nos hace dudar de nuestras capacidades y nos limita, finalmente te transmite la idea de que tu bienestar no depende principalmente de ti, sino de factores externos que no puedes controlar: cómo se comportan los demás, qué te dicen, etc.
Esto nos lleva a estar enfocados en lo incontrolable. De esta forma, perdemos bienestar y nuestra autoestima se ve debilitada. Por este motivo, en un proceso de cambio y terapia no debemos trabajar solo con el problema, sino con la solución. Tanto la inseguridad como la autoestima deben trabajarse como un todo.
Inseguridad en las relaciones
En las relaciones, especialmente en las de pareja, es donde la inseguridad surge con mayor intensidad. Esto puede ocurrir tanto a la hora de construir una relación o acercarnos a esa posibilidad, como dentro de una relación. ¿Por qué las relaciones son tan complicadas?
En una relación experimentamos bienestar y un vínculo íntimo, hasta tal punto de que nos disolvemos en el otro. A su vez, esto genera miedos e inseguridades, ya que no podemos controlar la relación. De ahí que surjan exigencias, expectativas, comparaciones, y todas esas actitudes generan una mayor inseguridad, ya que estás actuando, pensando, sintiéndote y relacionándote en torno a esa inseguridad.
De esta forma, le damos un mayor valor a la emoción. Ahora vamos a ver cómo podemos resolver el problema.
Gestionar la inseguridad gracias a tu propio aprendizaje
La inseguridad es una emoción válida en ciertos momentos de nuestra vida. Lo que necesitamos es que no sea un sistema habitual. Para conseguirlo, tampoco nos sirve tratar de atreverte a todo. Se trata de vivir un proceso profundo, donde te conozcas con mayor consciencia y te adaptes a tus necesidades.
Para gestionar la inseguridad de tal forma que no te condicione tanto necesitamos realizar varios aprendizajes.
En primer lugar, se trata de entender cómo entiendes y gestionas ahora esa inseguridad mediante tus propios comportamientos. Tu comunicación, tu forma de evitar o afrontar conflictos, incluso pequeños detalles del día a día, te pueden estar llevando a validar esa inseguridad.
Una vez entendemos cómo enfocas esa inseguridad, necesitamos profundizar en ti. En muchas ocasiones, las personas tratan de forzarse a ser de una forma diferente para sentir más seguridad, lo cual acaba con el tiempo en más frustración. Las personas necesitamos conocernos, adaptarnos a nosotros mismos, ser conscientes de nuestros límites y necesidades.
Una vez sabemos qué es lo que te lleva a la inseguridad, necesitamos trazar un plan de acción para ir consiguiendo pequeños cambios en ti pero que supongan un mundo en tu forma de sentirte. En mi caso, hacemos siempre un plan de acción juntos en una sesión, para que sea el que realmente necesitas.
A medida que aplicamos cambios, trabajamos con todas las partes de la personalidad: tu autoestima, sistema de creencias, tu enfoque sobre tus relaciones, tu forma de comunicarte, etc., con el objetivo de trabajar todo lo que sea importante para ti. De esta forma, conseguimos que el cambio sea estable.
El objetivo final es que tu bienestar dependa principalmente de ti, y así, poder construir relaciones y un día a día más saludable.
De la inseguridad a la confianza
Es habitual que ante el problema de la inseguridad nos encontremos con un problema añadido: contar con la compañía adecuada para solucionarlo.
Los remedios de moda o las claves por redes sociales no nos sirven e incluso nos perjudican, ya que nos transmiten una idea equivocada sobre qué son las emociones y nos llevan a más comparaciones. A su vez, contar con sesiones eventuales también nos hace sentir poca compañía.
Por este motivo y desde el año 2018, mi forma de acompañar es totalmente constante: cada día y sin límite de consulta. De esta forma, puedes sentir una compañía más comprometida, me puedes consultar lo que necesites en cada momento y podemos trabajar con esa inseguridad de forma más práctica y profunda.
A su vez, trabajamos con todas las partes de la personalidad, para que el aprendizaje sea mayor y estable. Finalmente, contamos con sesiones para profundizar en lo que ocurre y aplicar cambios concretos. De esta forma, lo que buscamos es que soluciones lo que te ocurre al 100%, te ayude en otras áreas de tu vida y en el futuro.
Si es lo que quieres, recuerda que en Empoderamiento Humano puedes agendar una primera sesión exploratoria conmigo sin coste, con el objetivo de conocernos, ver tu situación y cómo podemos solucionarla.
Te envío muchos ánimos y confianza,
Rubén Camacho
Psicólogo y coach


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