Cómo el estado de flow te ayuda a disfrutar de lo cotidiano

Un concepto clave de la Psicología Positiva y su conexión con el disfrute en el día a día.

Cómo el estado de flow te ayuda a disfrutar de lo cotidiano
Unsplash

¿ERES PSICÓLOGO/A EN ?

Destaca entre toda tu competencia profesional.

¿Buscas psicólogo? Encuentra el apoyo que mejor encaja contigo

Responde 7 preguntas rápidas y recibe recomendaciones personalizadas.

Empezar test

Cuando una actividad te atrapa de verdad, la relación con el tiempo cambia muchísimo. No lo controlas ni lo persigues; simplemente pasa. En esos momentos no necesitas recordarte que sigas, ni convencerte de que tiene sentido. Simplemente estás ahí, poniendo todo de tu parte, y eso se siente bien.

El estado de flow habla justamente de esa experiencia, tan común como poco explicada. Entenderla permite mirar el día a día con otros ojos, porque muestra que el disfrute no depende solo de lo que haces, sino del nivel de presencia y ajuste que logras mientras lo haces.

Exploremos qué nos dice esta teoría y veamos cómo es posible ajustarla para tener más disfrute en tu día a día.

Entender la teoría del flow y qué explica sobre la motivación humana

La teoría del flow surge para responder a una pregunta sencilla pero potente: ¿por qué algunas personas disfrutan intensamente de lo que hacen, incluso cuando implica esfuerzo? El psicólogo húngaroestadounidense Mihály Csíkszentmihályi observó que el bienestar no siempre dependía del descanso o del placer inmediato, sino de la calidad de la experiencia mientras se realizaba una actividad.

El flow describe un estado de concentración total en el que la acción se vuelve gratificante por sí misma. No necesitas recordarte que sigas, porque sigues solo. La atención se enfoca, las distracciones pierden fuerza y la mente se ordena alrededor de una tarea concreta. En ese momento, lo que haces tiene sentido, aunque no haya una recompensa externa inmediata.

De dónde surge esta teoría

Csíkszentmihályi comenzó a investigar este fenómeno en la década de 1970, entrevistando a artistas, deportistas, ajedrecistas y personas que realizaban actividades complejas durante horas. Lo que encontró fue un patrón común: describían su experiencia como algo absorbente, donde el tiempo se distorsionaba y la preocupación por el yo desaparecía.

A partir de estos relatos, propuso que el flow aparece cuando existe un equilibrio entre el nivel del desafío y las habilidades personales. Si la tarea resulta demasiado fácil, se siente aburrido. Si supera ampliamente las capacidades percibidas, surge la ansiedad. El flow habita en ese punto intermedio donde el reto exige, pero se siente abordable.

Además, este estado suele incluir metas claras, retroalimentación directa y una sensación de control sobre lo que se hace. No control sin flexibilidad, sino una percepción de que sabes qué hacer paso a paso.

Flow y disfrute cotidiano más allá del placer inmediato

Aquí viene una parte importante, porque muchas veces se confunde disfrute con estímulo rápido. El placer dopamínico aparece con recompensas inmediatas: notificaciones, compras, reconocimiento externo. Funciona, pero dura poco y pide más.

El flow propone otra forma de disfrute, una que se sostiene en el tiempo. Cuando entras en flow, el bienestar no llega al final, sino que acompaña el proceso. Disfrutas porque estás implicado o implicada, porque tu atención está completa ahí, y porque la tarea tiene un sentido interno para ti.

Esto explica por qué algunas personas se enganchan a actividades exigentes sin cansarse mentalmente, o por qué sigues aprendiendo algo aunque no siempre sea fácil. El disfrute no viene de evitar el esfuerzo, sino de vivirlo de una forma integrada.

Y, ojo, este tipo de experiencia no queda reservada al arte o al deporte. También aparece al escribir, programar, cocinar, estudiar, enseñar o resolver un problema complejo. Incluso tareas cotidianas pueden volverse más satisfactorias cuando ajustas el nivel de desafío y te permites estar presente en lo que haces.

Cómo facilitar el estado de flow en tu día a día

En este punto vale la pena aclarar algo: el flow no se fuerza. Aparece como consecuencia de ciertas condiciones que pueden favorecer. Es más una disposición que una obligación.

Dicho esto, hay formas prácticas de acercarte a ese estado con mayor frecuencia. Por ejemplo, podrías empezar por aquí:

  • Ajusta el reto a tus habilidades actuales, porque cuando la exigencia crece de forma progresiva, la motivación se sostiene mejor.
  • Define objetivos claros para cada actividad, ya que saber qué estás buscando enfoca la atención.
  • Reduce interrupciones externas durante bloques de tiempo concretos, porque el cambio constante de foco rompe la concentración.
  • Evita la multitarea en actividades complejas, pues el cerebro necesita continuidad para profundizar.
  • Elige tareas que te generen interés real, aunque impliquen esfuerzo, debido a que la curiosidad activa la atención.
  • Busca retroalimentación directa, ya sea externa o interna, para ajustar lo que haces sobre la marcha.
  • Crea pequeños rituales de inicio, porque ayudan a que la mente entre en modo tarea.
  • Acepta que al principio cuesta entrar en ritmo, ya que el flow suele aparecer después de un tiempo de ajuste.
  • Observa tu nivel de energía y adapta la actividad, porque el cansancio excesivo dificulta la concentración sostenida.

Hacer con foco cambia la experiencia

Pensar en el estado de flow no como algo especial, sino como algo posible en lo cotidiano, cambia la forma en que te miras a ti y a lo que haces. Dejas de exigirte disfrutar todo el tiempo y empiezas a prestar atención a cómo te involucras.

Porque muchas veces el cansancio y la frustración no viene de la tarea en sí, sino de hacerla con la cabeza en otra parte, saltando entre estímulos o apurando para llegar al final.

Cuando la atención se queda en un solo lugar, el cuerpo acompaña y la experiencia se vuelve más llevadera. Incluso actividades que no elegirías por placer pueden sostenerse mejor si el reto está bien ajustado y sabes qué estás buscando en ese momento.

Diego Rojo & Equipo

Diego Rojo & Equipo

Psicólogo Cognitivo Conductual | Coach | Ansiedad | Psicología High Performer

Profesional verificado
Miami
Terapia online

No es necesario que todo lo que hagas te entusiasme muchísimo, pero sí que tenga una dirección clara y un nivel de dificultad que te mantenga presente.

El flow no aparece siempre, y está bien así. Pero empezar a reconocer esos momentos en los que el tiempo pasa distinto y la mente se ordena sola te da una pista valiosa. Ahí hay algo que funciona. Y, paso a paso, eso que hoy aparece de vez en cuando puede empezar a formar parte de tu forma habitual de estar en el día a día.

Newsletter PyM

La pasión por la psicología también en tu email

Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos

Suscribiéndote aceptas la política de privacidad

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Diego Sebastián Rojo. (2026, febrero 10). Cómo el estado de flow te ayuda a disfrutar de lo cotidiano. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/coach/como-estado-de-flow-ayuda-a-disfrutar-de-cotidiano

Artículos relacionados

Artículos nuevos

Quizás te interese

Consulta a nuestros especialistas