Normalmente encontramos que en el ámbito educativo, empresarial, social y en cualquier grupo siempre hay una persona que dirige, gestiona, motiva y toma la iniciativa de realizar algo. Un líder es de vital importancia para la ejecución de tareas de manera ordenada y motivacional.
La esencia del liderazgo
Según el diccionario, el liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo utiliza para influir en la forma de actuar de un grupo, motivándolo hacia el logro de metas comunes con entusiasmo.
Sin embargo, ser líder no es tarea fácil. Cualquier persona que haya tomado este cargo está al tanto de la vulnerabilidad que conlleva responsabilizarse no solo de hacer lo que le corresponde de manera eficaz y eficiente, sino también del estrés que genera estar bajo el foco de atención debido a su posición.
Un líder es susceptible a malentendidos y muchas veces a acusaciones falsas, no importa si lidera en el colegio, la universidad, una empresa, una comunidad religiosa, un equipo deportivo, un partido político… La vara con que le miden siempre será la misma.
¿Cómo experimenta la vida un líder?
La vida de un líder frecuentemente se ve arrastrada por una montaña rusa emocional de unos y otros, donde hay elogios y críticas indebidas, adulación y envidia, suposiciones y oposiciones… Hay personas que no saben liderar porque su preocupación es agradar, buscar reconocimiento y encajar siempre; cuando un líder busca el prestigio, pierde la capacidad de liderar de manera significativa, de hablar y de escuchar las necesidades de su equipo y de las personas que se encuentran a su alrededor.
Un líder no puede distraerse ni medirse por los índices de aprobación que le otorgan. Muchas veces el liderazgo lo vemos lejos de nosotros, pensamos que no se está hablando de uno sino de otras personas; pero déjame decirte que todas las personas somos líderes. Primero debemos liderarnos a nosotros mismos y después, si es necesario, donde se nos otorgue la oportunidad.
Te estarás preguntando: ¿cómo puedo ser líder si no siento ese don? Bueno, hay dones y talentos con los que nacemos y otros que son adquiridos mediante vamos creciendo; todos los dones, talentos y habilidades deben ser potenciados. En cuanto al liderazgo, se plasma en la manera como te comportas con tu familia, amigos, vecinos, compañeros, sociedad y especialmente contigo mismo/a.
El liderazgo empieza en casa
Siempre estamos atentos de no embarrarla con nuestros padres, amigos, cónyuge, jefes… Pero le damos poca importancia a la opinión de uno mismo. ¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y te pediste perdón por haberte fallado? El liderazgo empieza en casa, y no estoy hablando de la casa en la que vives que es tú hogar, sino de tu propia casa, que es tu interior.
Cómo se mencionó anteriormente, debemos de empezar a liderarnos a nosotros mismos de manera consciente y con gran fidelidad a nuestra persona, lo cual requiere fortalecer:
- El amor propio
- El autoconocimiento
- El establecimiento de límites
- La autenticidad
- La empatía
- La gestión de emociones
- La gestión de valores y comportamientos
- La reacción automática.
Cuando lideramos nuestra propia vida, no tenemos ningún tipo de temor a no encajar, ya que se determina lo que se desea sin necesidad de agradar; siempre con humildad, reconociendo que no es fácil, pero que estamos dotados de debilidades, fortalezas y emociones que son fundamentales para tomar decisiones sanas que coadyuvan al crecimiento personal y profesional.
La capacidad de dirigirse a uno mismo con propósitos claros y determinados propone motivarnos cada día a ser nuestra mejor versión (no comparándonos con nadie más), construyendo escalones día a día para lograr las metas establecidas, autoevaluándonos constantemente, pero sin juzgarnos o hacer juicios negativos prematuros.
Un buen autoliderazgo requiere conocer y reconocer la imperfección del ser humano para desequilibrar juicios y retomar la pureza de nuestras propias motivaciones.
Un buen líder busca desarrollar habilidades que le permitan conectar con la experiencia de las personas que se encuentran en el mismo contexto (comprender y ser comprendido) esto con la finalidad de afianzar sus motivaciones y no perder el enfoque; renovando siempre el corazón, la mente y el alma.
La paciencia consigo mismo es fundamental; en ocasiones llenamos nuestra cabeza con miles de cosas y nos faltamos a nosotros mismos. Debemos concentrarnos, enfocarnos y trabajar en una cosa a la vez, esto permite que haya confianza en los resultados de las metas anteriormente establecidas; actuar de acuerdo a los principios personales ayuda mucho en este tema.
Debemos aferrarnos a la motivación diaria con nuevos aprendizajes; esto nos ayudará a no estresarnos, sino a seguir caminando con miras hacia el propósito. Auto-liderarnos de manera adecuada y consciente permite ayudar a las personas que están en nuestro entorno.
Como líderes, es importante asumir las consecuencias de nuestras decisiones, responsabilizarnos de nuestras acciones sin culpar a otras personas y comprometernos a priorizar nuestra salud mental para cuidar nuestro bienestar y tomar el control de nuestra propia vida.

Caren Palacio Londoño
Caren Palacio Londoño
Psicóloga Clínica
Si quieres aprender a liderarte de manera humana, sin reaccionar impulsivamente, implementando nuevos hábitos, sanando heridas y dedicándote a vivir el "aquí y ahora" te espero en terapia para ayudarte con este y muchos más temas.


Newsletter PyM
La pasión por la psicología también en tu email
Únete y recibe artículos y contenidos exclusivos
Suscribiéndote aceptas la política de privacidad










-small.jpg)






