Aunque las adicciones son un serio problema, no todas se presentan de la misma manera. Hay claras diferencias a nivel orgánico si se es adicto a una sustancia, como puede ser la nicotina o la cocaína, que si se es una determinada conducta, como lo es ir de compras o el juego.

Y es que la adicción al juego, también llamada ludopatía, es un problema que puede manifestarse de forma sutil, ya sea porque la sociedad no dispone de la suficiente sensibilidad ante el problema o porque a nivel popular se tiene una idea equivocada.

Si bien hablar de tipos de ludopatía concretos es algo un tanto complicado, sí que es posible hablar de tipos de jugadores y cuáles son los riesgos de que sufran el trastorno, y en este artículo nos vamos a centrar en ello.

¿Qué se entiende por juego patológico?

El juego patológico, también conocido como ludopatía, es un trastorno del control de los impulsos, haciendo que quien lo padece sienta unas enormes ganas de apostar en juegos de azar, sin poder controlarse. Las apuestas, que pueden llegar a ser muy cuantiosas, hacen que la persona se adentre en problemas financieros, pidiendo préstamos que casi nunca puede devolver.

El juego se convierte en una conducta adictiva, de forma similar a como lo son el consumo de tabaco, alcohol o comida hipercalórica. La adicción hace que los jugadores patológicos se descontrolen, perdiendo por completo la capacidad de ponerle fin a la conducta.

A la larga, las personas que forman parte del entorno cercano del afectado se dan cuenta del problema, siendo habitualmente ellas quienes presionan para que busque ayuda y deje de perder dinero. Ante esto, lo más frecuente es que el jugador con ludopatía niegue que tiene un problema, diciendo que solo se trata de una mala racha y que, eventualmente, conseguirá ganar lo necesario para pagar lo que debe.

Tipos de ludopatía (y sus síntomas)

Como sucede con todos los trastornos psicológicos, hay tantos tipos de ludopatía como tipos de personas, presentándose unos síntomas muy relacionados con las propias características de personalidad del individuo. Sin embargo, sí que es cierto que hay perfiles de jugadores que son más propensos a padecer este trastorno del control de los impulsos en comparación con otros.

A continuación, veremos todos los tipos de jugadores que existen, cuál es su riesgo de padecer ludopatía y, en especial, cual es el perfil concreto del que se considera un jugador patológico académicamente hablando.

1. Jugador profesional

Este tipo de jugador se caracteriza por hacer del juego algo que forma parte de su vida, como si de una profesión se tratase. De una u otra forma, han desarrollado estrategias efectivas para conseguir ganancias en juego de azar.

El jugador profesional es una persona que tiene alta tolerancia a la frustración, paciencia, inteligencia y autocontrol. Actúa de forma muy bien pensada para asegurarse de que no echan por tierra sus ganancias.

Aunque el juego sea algo muy común en su vida, este perfil de jugador no suele tener características propias de un ludópata, dado que las personas quienes sufren de alguna adicción suelen actuar de forma impulsiva y poco racional.

2. Jugador social casual

Es aquel quien dedica tiempo a un juego de azar de forma muy puntual, simplemente para entretenerse estando con otras personas, mientras disfruta de la actividad.

Este tipo de persona se correspondería con aquel quien quiere pasar la tarde jugando al póker con los amigos del trabajo, o jugar un rato a las tragaperras mientras espera a que le traigan lo que ha pedido en el bar.

Se juega para pasar el rato, aliviar el estrés y socializar, no para tener unas altas ganancias.

Las características más destacables de este perfil de jugador son que su autoestima no se ve influida por el resultado de las apuestas, considera como mucho más importantes otros aspectos de la vida y las ganancias y pérdidas suelen ser moderadas.

3. Jugador social serio

A diferencia del perfil de jugador anterior, el jugador social serio dedica varias horas al juego no como entretenimiento, sino más bien como mecanismo para hacer frente a los problemas del día a día y el estrés que estos generan.

El jugador social serio invierte una importante suma de dinero y gran parte de su tiempo libre a juegos de azar, lo cual le puede acarrear problemas a nivel familiar, social y laboral.

Este perfil, aunque de por sí no se considera patológico, es susceptible de evolucionar a una auténtica adicción al juego.

4. Jugador con estrategia de huida-alivio

En la mayoría de los casos, las adicciones surgen como mecanismo poco eficaz para hacerle frente a problemas emocionales o rellenar un vacío sentimental.

Los jugadores con una estrategia de huida-alivio utilizan el juego de una forma similar a cómo lo hacen los jugadores sociales serios, pero con la particularidad de que el juego es el único mecanismo que conocen para hacer frente a la depresión, ansiedad y estrés.

Este tipo de perfil, que actúa de forma impulsiva, se caracteriza por tener tendencia a ganar prácticamente nunca. Esto es debido a que cuando juegan se encuentran en un estado emocional demasiado intenso como para poder pensar racionalmente.

Su capacidad de juicio y toma de decisiones se ve muy perjudicada por la alta emocionalidad que están viviendo, tendiendo a apostar cantidades elevadas y sin pensar en las posibles consecuencias.

El perder mucho dinero es algo que, a la larga, contribuye a que se incrementen las emociones negativas, especialmente el estrés y la depresión. Así pues, este perfil es del tipo que puede evolucionar a una adicción al juego.

5. Jugador conservativo

Este perfil es un tanto peculiar porque, si bien existe el riesgo de que degenere en una situación problemática, lo cierto es que en el caso del jugador conservativo va a jugar más por la experiencia que no por ganar dinero.

Ya sea por curiosidad o porque simplemente quieren sentir la emoción de que pueden ganar algo, estos jugadores se adentran en el mundo de los juegos de azar simplemente para ver qué pasa.

Realmente, es muy raro que una persona con este perfil acabe siendo un ludópata de manual.

6. Jugador antisocial

El jugador antisocial recibe este nombre por el hecho de adentrarse en terrenos ilegales, como apuestas apañadas, dados trucados, peleas de gallos o cualquier otro suceso que implique un delito.

El jugador antisocial tiene la clara intención de ganar, sea como sea, una gran cantidad de dinero, aunque para ello se tenga que hacer daño a terceros, mintiendo, engañando, robando o hiriendo a los demás.

Aunque su relación con el juego no tiene por qué ser algo patológico de por sí, el jugador antisocial puede manifestar rasgos de personalidad y otros aspectos vitales que requieran ser tratados en una terapia psicológica.

7. Jugador compulsivo

Los jugadores compulsivos dejan de lado toda su vida y son controlados por el juego y el ansia de ganar dinero. Es el perfil más claro de persona con ludopatía, o, en caso de que todavía no sea así, tiene un enorme riesgo de desarrollarla.

Muchos de ellos no querrán admitir que los juegos de azar han acabado controlándolos, siendo esto un primer síntoma de que se está ante una verdadera adicción al juego.

Además de pasar demasiado tiempo jugando, los que sí son conscientes del problema pueden tratar por sí mismos dejarlo, sin éxito. También se plantean un tope de dinero a no superar, pero casi nunca lo respetan y acaban sobrepasándolo.

Se dejan llevar por las emociones y, ya sea ante la pérdida o ante una ganancia, las ganas de seguir jugando van aumentando.

Pese a los problemas económicos que supone el perder grandes cantidades de dinero, además de tensiones familiares e intromisión en la vida laboral, no se deja de realizar la conducta.

Viven constantemente en la falacia del jugador, un pensamiento supersticioso, creyendo que todas las pérdidas que se han dado hacen que se incrementen las posibilidades de ganar en la próxima partida o juego.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and statistical manual of mental disorders (5th ed.). Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.
  • Black, D.; Shaw, M. (2008). Psychiatric Comorbidity Associated With Pathological Gambling. Psychiatric Times. 25 (12).