Los principales tipos de adicciones, explicados. Unsplash.

De adicciones hay tantas como colores y gustos hay en este amplio mundo. Algunas son más conocidas que otras, especialmente aquellas que tienen que ver con el abuso de ciertas sustancias.

De todas formas, las adicciones no se limitan únicamente al consumo de productos químicos que pueden implicar algún daño en la persona quien las ingiere, habiendo también conductas nocivas tanto para la misma persona como para su entorno más cercano.

Veamos los tres principales tipos de adicciones, además de algunos ejemplos significativos para cada una de ellas.

Tipos de adicciones

El mundo de las adicciones es muy amplio y variado. Prácticamente, se puede ser adicto a casi cualquier cosa, siempre y cuando ésta se lleve a cabo de forma que la persona llega al punto de que pierde el control sobre la conducta adictiva en cuestión.

Habitualmente, las adicciones se clasifican en dos grupos, en función de si la conducta problema tiene que ver con el consumo de una sustancia, tanto legal como ilegal, o si, por el contrario, el problema tiene que ver con el realizar la propia conducta.

No obstante, y pese a que esta es la clasificación más común, en este artículo también vamos a hablar de otro tipo de adicciones, muy importantes en la interacción con otras personas y que, a veces, pueden estar detrás del desarrollo de ciertas relaciones tóxicas: las adicciones emocionales.

Adicciones a sustancias

De entre todas las adicciones, las más conocidas suelen ser aquellas que tienen que ver con el consumo de sustancias. La legalidad y gravedad de los efectos de la droga en sí pueden ser muy variables, habiendo prácticamente de todo tipo. Veamos algunas de ellas.

1. Alcohol

El alcoholismo es una de las adicciones más comunes en el mundo, dado que el alcohol es una sustancia legal, pero sus efectos sobre la salud son muy graves. De hecho, se ha sostenido que el alcoholismo tiene un mayor peso en el desarrollo de cáncer en comparación con el tabaco.

Además de problemas de salud, el alcohol fomenta comportarse de forma más arriesgada y peligrosa para uno mismo y los demás. En muchas ocasiones, detrás de un delito está el consumo de esta sustancia.

El problema de esta sustancia no radica únicamente en que sea peligrosa por sí misma, sino que la mayoría de las sociedades tienen muy aceptado su consumo, quitándole importancia al alcoholismo y tratándolo como si fuera una práctica socialmente deseable.

Sin embargo, pese a la gran presión existente para consumir alcohol, sus efectos se notan tanto a nivel físico, como problemas de equilibrio y la resaca, como cognitivo y psicológico, como inestabilidad emocional, agresividad y menor capacidad de reacción.

Encima, el síndrome de abstinencia a esta sustancia puede ser mortal, lo cual hace que las personas quienes sufren alcoholismo, además de los efectos nocivos de la adicción, tengan mucha dificultad para superarla.

2. Nicotina

La sustancia que causa adicción al tabaco es la nicotina. El tabaco, al igual que el alcohol, es legal, sin embargo, parece que hay una mayor conciencia social sobre sus efectos perjudiciales.

De hecho, en la mayoría de los países se ha prohibido la emisión de comerciales de tabaco, mientras que los anuncios de marcas de alcohol siguen emitiéndose como si de zumos se trataran.

La nicotina es una sustancia que altera el funcionamiento del cerebro de forma significativa, provocando la adicción. Con el paso del tiempo, si la persona no se fuma su tan deseado cigarrillo, empieza a sentir malestar en forma de ansiedad y nerviosismo.

El humo del tabaco es el responsable de enfermedades respiratorias, como cáncer tanto en los pulmones como en la laringe, y también problemas del corazón como infartos y accidentes cardiovasculares.

Cabe decir que la alternativa ‘sana’ al tabaco tradicional, el vapeo, se ha mostrado como un sustitutivo muy poco eficiente, y no son pocos los ministerios de sanidad que se están planteado regular su consumo como práctica potencialmente adictiva.

Tabaquismo

3. Psicofármacos

Conseguir psicofármacos no es algo tan sencillo como puede ser comprar una caja de aspirinas, dado que muchos de ellos precisan de receta psiquiátrica para que se puedan comprar.

Sin embargo, esta restricción no impide que haya personas, tanto pacientes psiquiátricos como gente sin necesidad de tomar psicofármacos, quienes hayan desarrollado una adicción a este tipo de sustancias. Cada psicofármaco tiene un perfil diferente, y puede implicar efectos secundarios muy variados en función de la dosis y del tipo de droga que sea.

La tolerancia a los psicofármacos se genera de forma muy rápida, haciendo que la persona necesite consumir una mayor dosis para notar los efectos deseados.

4. Cafeína

En los últimos años, especialmente en el campo de la psicología, se ha debatido mucho sobre si se debe consumir el abuso de sustancias con cafeína como una adicción verdadera.

La mayoría de adicciones implican alguna repercusión negativa tanto para el individuo quien la sufre como para su entorno más cercano, sin embargo, los efectos perjudiciales de tomar demasiado café o té han sido muy discutidos.

Sin embargo, el abuso de cafeína reúne requisitos para ser considerada una adicción, dado que puede afectar a nivel de salud de la persona quien no puede desengancharse de la cafetera.

Un ejemplo de ello serían las personas que, pese saber que a cafeína es excitante y produce insomnio, deciden tomarse un café o un té a horas intempestivas, sabiendo que después no podrán dormir.

Dormir bien es fundamental para recuperar energías y tener un estado de ánimo eutímico. Si no se logra conciliar el sueño, al día siguiente se estará cansado y de mal humor, no trabajando de forma eficiente y teniendo una mala relación con los seres queridos.

5. Opiáceos

De entre los opiáceos, la heroína es probablemente la más conocida.

El consumo de esta sustancia implica serios problemas de salud, especialmente para el corazón y los sistemas nerviosos, digestivo y respiratorio.

6. Esteroides

Los esteroides son sustancias muy utilizadas, sobre todo, en el mundo del deporte. En la mayoría de los casos se tratan de variantes sintéticas de testosterona, utilizados para aumentar de forma rápida y con poco esfuerzo la masa muscular.

El abuso de estas sustancias implica efectos varios, entre los más leves podemos encontrar acné severo, aunque las más preocupantes son problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares y ginecomastia.

7. Cannabis

De entre todas las drogas ilegales, el cannabis es una de las más consumidas, especialmente porque se puede cultivar en cualquier jardín, aunque la planta requiere de algunos cuidados especiales.

Son muchos los mitos que giran en torno a ella, entre ellos el de que como es una planta y, por lo tanto, ‘natural’ tiene que ser necesariamente ‘segura’. Por esa misma regla de tres, la planta de la cicuta es también saludable, pese a que tiene la pega de ser un veneno mortal.

Dejando de lado el debate de que si lo natural es más sano o no, hay que decir que el cannabis tiene muchos efectos no deseados sobre la salud de quienes lo consumen, ya sea en forma de ‘porros’ o como ingrediente en repostería como brownies o pasteles de hierba.

Se ha visto que tiene repercusiones a nivel cognitivo, deteriorando inteligencia, memoria y la capacidad de hablar fluidamente. Se la ha relacionado con el desarrollo de trastornos mentales como la esquizofrenia.

Cabe decir, sin embargo, que se ha encontrado que puede tener efectos terapéuticos, y se está consumiendo, bajo receta médica, para problemas como el glaucoma, dolor crónico, esclerosis múltiple y ansiedad.

Adicciones comportamentales

No son únicamente adicciones aquellas en las que se abuse de una sustancia determinada. El realizar conductas de forma descontrolada y que puedan repercutir negativamente en el desempeño de la persona también se consideran conductas adictivas. Veamos los principales comportamientos que pueden desembocar en adicciones.

8. Pornografía y sexo

El sexo es una necesidad básica del ser humano, sin embargo, el hacerlo se vuelve en un problema cuando se dedica gran parte del tiempo a esta actividad, ya sea en compañía o solo, utilizando la pornografía para llegar a la excitación sexual.

La pornografía, de hecho, es un material que se puede volver extremadamente adictivo, dado que implica conseguir la excitación sin necesidad de tener que interactuar con otras personas.

Esto puede implicar una serie de problemas como efectos no deseados. Entre ellos, y sobre todo debido a la hipersexualización que se hace de las personas en los vídeos y revistas porno, la persona pasa a no poder excitarse con gente ‘normal’.

Estos problemas emergen a la hora de tener una relacións sexual real con otra persona, haciendo que en la cama se den síntomas como anorgasmia y disfunción eréctil. También se da aislamiento social al no esforzarse para tener encuentros sexuales.

9. Juego

La adicción al juego, ya sea en forma de apuestas deportivas, póker, ruleta, tragaperras o cualquier forma de sacar el dinero mediante el azar, se está convirtiendo en un serio problema ante la pasividad de los gobiernos pese su más que evidente auge.

A día de hoy no la sociedad todavía no se encuentra lo debidamente sensibilizada ante el problema, viéndolo como simplemente un mero pasatiempo, sin escandalizarse al ver cómo en la televisión se emiten anuncios que fomentan el juego patológico sin que la gente se escandalice por ello.

La ludopatía es un trastorno serio, que puede implicar desde la pérdida de valioso tiempo que se podría dedicar de forma mucho más productiva al gasto de enormes cantidades de dinero, pudiendo generarse deudas y no llegar a final de mes.

Los juegos de azar explotan un fenómeno que en psicología se denomina refuerzo intermitente, el cual implica que solo se reciba la recompensa deseada un número bastante reducido de veces y sin que haya un patrón regular.

Como se está a la expectativa de recibir el premio, la persona no deja de continuar jugando, entrando en un ciclo que puede no tener fin.

10. Comida

La alimentación es una necesidad básica. Todo ser humano necesita alimento, porque si no, se muere por inanición. El problema viene cuando se transforma en algo que controla nuestras vidas, haciendo que se pierda por completo el control sobre el momento en el que se tiene que alimentarse.

La adicción a la comida es el problema destacable en los trastornos de conducta alimentaria, concretamente en el trastorno por atracón, en donde la persona pierde el control e ingiere cantidades ingentes de comida, sintiéndose terriblemente mal después.

La consecuencia más grave de la adicción a la comida es, especialmente, la obesidad, algo que en las últimas décadas se ha transformado en la auténtica epidemia en el mundo occidental.

Otros problemas relacionados con tener unos malos hábitos alimenticios son la diabetes, problemas gastrointestinales, problemas de movilidad y también cáncer.

11. Nuevas tecnologías

Las nuevas tecnologías han invadido prácticamente todos los aspectos de la vida tal y como la conocíamos. Móviles, ordenadores, videoconsolas y todo tipo de dispositivo electrónico se puede encontrar en prácticamente cualquier situación.

No es de extrañar que sean cada vez más las personas que no se puedan desenganchar de sus aparatos, debido a que han desarrollado una importante dependencia a estos dispositivos y los necesitan para hacer su día a día. No conocen otra cosa.

Es de especial mención la adicción a internet, especialmente visible en jóvenes. Ya sea para documentarse o para jugar a juegos online, no son pocos los adolescentes quienes les daría un síncope si tuvieran que pasar un día sin poder conectarse.

Cabe decir que la culpa no es de la persona adicta a esto, sino a cómo se ha ido configurando la propia sociedad en los últimos años. ¿Cuántos empleos hoy en día no dependen del uso de internet o de mensajería instantánea?

12. Compras

La adicción a las compras, si bien no es una conducta adictiva muy conocida, tiene como principal problema el de consumir ingentes cantidades de dinero en productos y servicios que no son necesarios.

Además, en caso de que se compren objetos innecesarios, se corre el riesgo de que se vaya ocupando con trastos inútiles la casa, pudiendo haber como problema colateral el desarrollo de trastornos como el Diógenes.

Adicción a las compras

13. Trabajo

En la sociedad en la que vivimos se ha ido fomentando la cultura del sacrificio en el lugar de trabajo, con la intención de conseguir el máximo beneficio para la familia. El problema es que el propio trabajo puede convertirse en una adicción, surgiendo en los últimos años el término ‘workaholic’ para hacer referencia a esta situación.

Si bien trabajar es algo necesario para poder subsistir, el hecho de darle mayor papel al lugar de trabajo antes que otros aspectos de la vida como son las relaciones personales, el cuidado de los hijos o el invertir en las aficiones propias implica un empeoramiento generalizado del nivel de vida.

El consejo que se puede dar con respecto a este tipo de situación es la de que se deben hacer las cosas con equilibrio, y ser consciente de cuándo es necesario parar y desconectar del trabajo.

Adicciones emocionales

Puede que este tipo de adicciones resulten ser las menos conocidas, pero el dicho de que se depende de alguien o que uno es adicto a estar triste no es tan figurado como se pueda pensar.

Son muchas las personas quienes, tras haber estado largo tiempo saliendo con alguien pero que acaban de romper, aún sienten la necesidad de estar con la persona que han perdido. Es decir, dependen emocionalmente de ellas, algo que puede afectar seriamente en el desarrollo de la persona quien sufre esta peculiar adicción, no teniendo la suficiente motivación para buscar una nueva relación o atreverse a estar soltero o soltera.

También es común encontrar personas que, aún sin padecer un trastorno del estado de ánimo como puede ser la depresión, se sienten tristes por mucho tiempo pero no parece que vayan a buscar la forma de superar el mal trago. Ya sea porque reciben atención de los demás o porque el romper con la rutina emocional que se ha instaurado, la persona no es capaz de desengancharse de la emoción que, aunque adaptativa, a la larga puede suponer problemas en cuanto a su independencia.

Referencias bibliográficas:

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