El embarazo y la maternidad forman parte de un ámbito de la vida complejo y en el que hay muchas emociones involucradas.

Para bien y para mal, esperar un bebé altera significativmente el día a día de las mujeres que han concebido, y esto implica la aparición de expectativas importantes acerca de lo que es criar un hijo o hija. Por eso, el hecho de perder al bebé resulta un suro golpe en una etapa de especial vulnerabilidad en lo que se refiere al equilibrio emocional.

Para comprender más acerca del proceso de duelo perinatal, hemos entrevistado a la psicóloga Ana Carcedo Bao, experta en psicología perinatal.

Entrevista a Ana Carcedo Bao: las claves del duelo perinatal

Ana Carcedo Bao es psicóloga y fundadora del centro de psicología de la maternidad PsicoPerinatal. Actualmente atiende tanto en su centro de terapia ubicado en Madrid como a través del formato online, mediante videollamada.

En esta ocasión nos habla acerca del duelo perinatal, un fenómeno que afecta a muchas mujeres que por desgracia pierden a su bebé.

En tu experiencia como psicoterapeuta, ¿cuáles son los aspectos del aborto que generan más malestar a corto y medio plazo en las mujeres que lo han sufrido?

Para mí hay dos momentos clave en torno a la pérdida perinatal, que son la primera vez que se comunica a los padres la noticia de la pérdida y el proceso siguiente de duelo no permitido.

Respecto al primero, la falta de apoyo y empatía por parte de los profesionales que acompañan a ese momento tan difícil y doloroso suele generar mucho malestar y quedar grabado en frases que tienen una carga emocional muy dolorosa.

En consulta, cuando trabajo sobre esos recuerdos traumáticos, suelo ver cómo un “no hay latido”, “mujer legrada, mujer embaraza”, “eres muy joven, ya tendrás otro embarazo” ó “mejor ahora que más adelante”, se convierten en dianas importantes a la hora de trabajar ese recuerdo almacenado como muy doloroso o traumático.

Según como sea el apoyo emocional de los profesionales, va a tener un efecto importante en cómo se vive y en cómo se almacena ese recuerdo de la pérdida, y por tanto va a ser un factor a valorar para la reparación de dicha experiencia.

El segundo aspecto importante es que tras esa primera fase médica, lo que se encuentran los padres es un vacío, una ausencia de apoyo y acompañamiento emocional, así como un duelo que recibe escasa consideración. Todo ello hace que la pérdida se viva en soledad y sin apoyos para poder expresar lo que sienten, ni encontrar un lugar en el que poder sentirse escuchados y acompañados.

¿Es frecuente que un aborto deje secuelas psicológicas a largo plazo?

La pérdida perinatal es un experiencia única que cada persona afrontará de manera diferente según sus recursos y capacidades. También va a depender de cómo se ha dado esa pérdida para poder tener presente el impacto más o menos traumático de la misma.

Lo que sí se sabe es que entre un 10% y un 30% de las mujeres (y también de las parejas) padecen síntomas clínicos de ansiedad, depresión, estrés post-traumático, y duelo complicado durante los meses y años después de la pérdida.

Suele ponerse en evidencia durante el siguiente embarazo a la pérdida con síntomas de ansiedad perinatal o depresión, así como con muchas dificultades a la hora de establecer el vínculo con el nuevo bebé (no querer contarlo hasta muy avanzado el embarazo, evitar las compras habituales hasta la última fase, hablar siempre con la posibilidad de la pérdida, no pensar un nombre hasta el final, etc).

Duelo perinatal

El paso de imaginarse siendo madre de un bebé que crecerá hasta ser una persona adulta, a saber que esa persona no nacerá, puede ser muy duro. ¿Suele producir problemas en las relaciones de pareja que esperaban al niño o niña?

Suele ser una etapa muy dura, que se vive de forma muy diferente. Lo que me encuentro en consulta muchas veces es una mamá con mucha carga emocional y un papá que de algún modo hace la función de sostén.

Esa falta de sintonía a veces puede generar conflictos en la relación, también al ver que los tiempos y mecanismos de afrontamiento pueden ser completamente diferentes aunque en la base pueda haber la misma intensidad de sufrimiento.

El apoyo psicológico en esta etapa puede ayudar mucho a integrar esas dificultades y poder encontrar un punto donde conjuntamente se le da una forma al dolor que permite a la pareja avanzar en sintonía hacia el futuro.

¿Existen diferencias entre el duelo psicológico por el que pasan las mujeres que han sufrido un aborto y el duelo por el que pasa cualquier persona al perder a un ser querido, por ejemplo, por muerte natural debida a la edad?

Por supuesto. El duelo perinatal y duelo convencional son completamente diferentes. La muerte intrauterina está silenciada, ocultada y rodeada de tabú. Eso hace que las fases o etapas de duelo no se permiten en el entorno y no se encuentra la respuesta social y familiar tan necesaria en cualquier proceso de pérdida.

No “dar permiso” para llorar ese dolor tan inmenso, para hablar de ello, para poder despedirnos, para poder sentir lo que se está viviendo, impide que se pueda normalizar un proceso tan natural e inherente a la propia vida, además de convertirse en un factor clave para evitar un duelo complicado.

Una pérdida es un mazazo que hay que encajar, pero para ello se necesita poder hablarlo, poder apoyarse y poder sentir que lo que se siente es absolutamente válido y normal, porque simplemente desde la propia naturaleza rompe con todo lo esperado. Un postparto sin bebé es una de las experiencias más dolorosas a las que una mujer puede enfrentarse, y sin embargo, una de las más solitarias que cuesta tanto mirar y acompañar.

El duelo es un proceso único y dinámico pero se sabe que un correcto acompañamiento emocional por parte de profesionales, el entorno familiar y social, hacen que pueda reelaborarse y colocarse en la historia de vida de la persona para poder avanzar hacia el futuro.

¿Cuáles son algunas de las técnicas y metodologías usadas en las sesiones de psicoterapia para ayudar a las mujeres que han sufrido un aborto?

Como psicóloga clínica experta en el área perinatal y en trauma he aprendido a mirar a la persona por encima de la técnica, aunque mi formación integradora me ayuda cada día a poder incorporar diversas técnicas que ayuden a cada persona a poder elaborar su dolor y sus dificultades de un modo más sano y funcional.

Cuando la experiencia de pérdida viene cargada de mucho trauma entorno al proceso, suelo utilizar técnicas como EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares). Los procesos de duelo, sin embargo, movilizan muchas herramientas diferentes como pueda ser el trabajo con los pensamientos (desde un enfoque más cognitivo) así como el trabajo con las emociones que van ocurriendo.

Vamos a necesitar mucha contención emocional, y recursos de presente, como el Mindfulness. Es por todo ello que bajo un modelo de terapia de interacción recíproca (terapia estratégica, técnicas cognitivas, sistémicas e interpersonales además de las propias desarrolladas en el modelo), podremos abordar de un modo mucho más amplio todas las necesidades que vayan surgiendo.

¿Y de qué manera se va produciendo el proceso de recuperación y mejoría en lo emocional?

Es importante saber que el dolor es como las olas del mar, a veces son pequeñas y aunque están ahí son soportables, pero hay otros momentos, cuando menos se espera, que puede venir una ola grande y tirarnos al suelo, sobre todo en las primeras fases de recuperación, como fechas muy concretas que nos recuerdan o reactivan el doloroso momento de la pérdida.

A medida que todo lo ocurrido se va recolocando, lo que se produce es una especia de reorganización , en la que, sin olvidar la pérdida, y muchas veces teniéndola muy presente para toda la vida, se puede rehacer la vida, la capacidad de conectar con el presente y de dar otro formato a tanto dolor sin que genere tanto sufrimiento en el presente, y por tanto seguir avanzando hacia el futuro.