Entrevista a Claudia Becerra Robles: cómo la rutina afecta al deseo sexual en pareja

La rutina a veces apaga la conexión erótica, pero esta puede reactivarse.

Entrevista a Claudia Becerra Robles

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En muchas relaciones de pareja, el paso del tiempo trae estabilidad, confianza y complicidad, pero también puede introducir silenciosamente la rutina. Lo que al principio era novedad, deseo espontáneo y curiosidad mutua puede transformarse en dinámicas más previsibles, donde la intimidad queda en segundo plano.

En este contexto, no es raro que aparezcan dudas, inseguridades o la sensación de que algo esencial se ha enfriado, aunque el vínculo siga siendo sólido. La sexualidad, lejos de desaparecer, cambia de forma, y entender ese cambio es clave para no confundir evolución con pérdida.

Charlando con Claudia Becerra Robles

De esto hablaremos con nuestra invitada Claudia Becerra Robles, psicóloga, psicoterapeuta y sexóloga especializada en el acompañamiento emocional y en el desarrollo de una sexualidad consciente, saludable y libre de culpa.

Claudia Becerra Robles

Claudia Becerra Robles

Psicoterapeuta & Sexóloga. Especialidad en Terapia de Parejas : ❤️✨🕯️🌀🦋🤍

Profesional verificado
Zapopan
Terapia online

¿La rutina afecta al deseo sexual en todas las relaciones de pareja a largo plazo? ¿Es inevitable que el deseo disminuya con el tiempo o puede transformarse en otra forma de conexión?

No en todas. La rutina no mata el deseo de manera automática; lo que suele afectarlo es cuando la relación entra en una dinámica predecible, poco estimulante y desconectada del erotismo. Al inicio de la relación, la novedad tiene un peso muy fuerte: hay más curiosidad, más búsqueda, más impulso. Con el tiempo, esa intensidad espontánea puede bajar, pero eso no significa que el deseo desaparezca; muchas veces se transforma. Pasa de ser un deseo más impulsivo, casi químico, a un deseo más consciente, más elegido, más íntimo y más erótico.

En consulta suelo decir que una cosa es perder la novedad, y otra muy distinta es perder la capacidad de erotizar el vínculo. He acompañado parejas que se quieren, se respetan y funcionan muy bien como equipo, pero sexualmente quedaron atrapadas en el mismo guion de siempre: misma hora, misma forma, misma rutina sexual. Ahí no falta amor; falta juego, novedad, conversación erótica y permiso para redescubrirse.

¿Qué señales indican que la manera de convivir en pareja está afectando negativamente a la vida sexual de ambos?

Hay señales muy claras: cuando el encuentro sexual se vuelve predecible o mecánico, cuando empieza a sentirse como obligación y no como deseo, cuando hay menos coqueteo, menos contacto físico espontáneo y menos iniciativa. También cuando la pareja comparte casa, responsabilidades o hijos, pero ya no comparte intimidad, curiosidad ni tiempo de calidad. Muchas veces el deterioro sexual no empieza en la cama, empieza en la convivencia diaria.

En el consultorio veo mucho esto: parejas que dejaron de salir solos, de hacer cosas que les gustan, que ya no se tocan, ya no se miran, que viven cansados, enojados o saturados, y luego se preguntan por qué el deseo bajó. No es raro que aparezca el aburrimiento, desinterés, falta de novedad, conflictos, cansancio o incluso menor atracción sexual. Cuando la relación pierde espacio para el encuentro erótico, el cuerpo también empieza a responder con menos disponibilidad.

¿Cómo influye la autoestima y la relación con el propio cuerpo en el deseo dentro de la pareja?

Influye muchísimo. El deseo no solo nace en la mente ni solo en la pareja: también nace en la forma en la que cada persona habita su cuerpo. Cuando alguien se siente incómodo con su imagen o su cuerpo, se juzga demasiado, se avergüenza, se compara o se siente insuficiente, es muy difícil soltarse, disfrutar, pedir, recibir y mostrarse eróticamente. Un cuerpo en alerta no entra con facilidad en placer.

En mi experiencia como sexóloga observo que el deseo necesita permiso interno. Si una persona está más ocupada en esconderse que en sentir, el erotismo se bloquea. En consulta he visto mujeres que evitan desnudarse con luz o hombres que se desconectan sexualmente porque se sienten fallando en su masculinidad. En ambos casos, el problema no siempre es la técnica sexual; muchas veces es la relación emocional con el propio cuerpo. Por eso trabajar autoestima sexual, autoimagen y derecho al placer puede cambiar profundamente la vida íntima de una pareja.

Desde tu punto de vista, ¿por qué a muchas parejas les cuesta hablar abiertamente sobre su sexualidad cuando empiezan a surgir dificultades?

Porque hablar de sexualidad toca zonas muy sensibles: vergüenza, miedo al rechazo, culpa, inseguridad, heridas del ego y muchas creencias falsas sobre lo que “debería” pasar en una buena relación. Hay parejas que pueden hablar de dinero, hijos o trabajo, pero no de deseo, fantasías, orgasmo, aburrimiento o insatisfacción. Y cuando no se habla, el silencio llena todo de interpretaciones.

Además, muchos crecimos con mitos románticos y sexuales: creer que si hay amor todo debe fluir solo, que pedir algo “rompe la magia”, que desear menos significa amar menos, o que hablar de sexo es señal de problema. En consulta escucho con frecuencia frases como: “pensé que si lo decía lo iba a herir” o “creí que debía nacerle”. Pero una pareja no fracasa por hablar de sexualidad; muchas veces se deteriora justamente por no hacerlo.

¿Qué estrategias prácticas recomiendas para reactivar la conexión erótica en relaciones largas?

Primero, abrir conversación sexual sin juicio. No solo preguntar “qué te gusta”, sino también “qué te apaga”, “qué extrañas”, “qué te daría curiosidad probar”, “en qué momentos te sientes más disponible” y “qué necesitas para conectar con tu deseo”. Segundo, devolverle novedad al vínculo: pequeños cambios hacen una gran diferencia. A veces no se trata de hacer algo extremo, sino de salir del piloto automático. Cambiar el escenario, el horario, la forma de iniciar, el tipo de caricias, el lenguaje, la música, el ritmo o el tipo de encuentro ya puede mover mucho.

También recomiendo quitarle presión al coito y al orgasmo como única meta. El erotismo vive en la anticipación, en la mirada, en la piel, en el juego, en el beso, en el permiso de explorar. A veces la reconexión empieza fuera de la cama: con menos resentimiento acumulado, más presencia, mejor reparto de cargas, más ternura y más intención erótica. En mi trabajo con parejas, una herramienta que me encanta integrar es Sex Velvet, un proyecto de tarjetas pensado justamente para abatir la rutina sexual y apoyar a las parejas con creatividad, conversación y juego erótico. Es una forma amable, íntima y muy útil de volver a despertar curiosidad donde ya todo parecía sabido.

¿Cuándo es recomendable acudir a terapia de pareja o sexología para trabajar estos temas?

Cuando el tema ya genera distancia, frustración o sufrimiento. No hay que esperar a que la relación esté rota. Si la pareja evita el tema, discute por lo mismo, dejó de tocarse, siente que el sexo se volvió obligación, hay diferencias de deseo que ya lastiman, o uno de los dos empieza a vivir la intimidad con rechazo, ansiedad o apatía, ya es momento de pedir ayuda.

También recomiendo acudir cuando hay resentimientos no resueltos, cambios importantes en la relación, infidelidad, pérdida de atracción, problemas de comunicación o sensación de monotonía que ya se volvió crónica. La terapia no solo sirve para “apagar incendios”; también sirve para enseñar a la pareja a erotizar el vínculo de una manera más sana, creativa y consciente. En mi experiencia, pedir ayuda a tiempo puede evitar años de silencio, frustración y desconexión.

Un último mensaje de Claudia

Si hoy tu relación necesita más conexión, más deseo, más diálogo o más creatividad en su vida íntima, no esperen a que la distancia se vuelva costumbre. La terapia de pareja y el trabajo sexológico pueden ayudarles a transformar la rutina en una oportunidad para redescubrirse. Acompañar a las parejas en este proceso es parte de mi trabajo: crear espacios donde puedan volver a hablarse, entenderse y reconectar también desde su sexualidad.

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Psicología y Mente. (2026, abril 17). Entrevista a Claudia Becerra Robles: cómo la rutina afecta al deseo sexual en pareja. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/entrevistas/entrevista-claudia-becerra-robles-como-rutina-afecta-deseo-sexual-pareja

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