Un resumen de este proceso educativo. Unsplash.

La transposición didáctica es un proceso en el cual el saber científico o académico sufre una serie de transformaciones para adaptarlo a un nivel menos técnico, asequible para alumnos no especializados. Es decir, consiste en modificar un conocimiento sabio o erudito para hacerlo plausible de ser enseñado.

Esta idea fue planteada originalmente por Michel Verret (1975) y posteriormente reintroducida por Yves Chevallard, un teórico de la didáctica de las matemáticas que lo aplicó en un origen a esta disciplina, aunque posteriormente este concepto ha sido extrapolado a otros campos del saber.

Este proceso es de gran importancia en la enseñanza ya que, si se realiza de una forma adecuada, se podrá dotar de conocimientos útiles, actuales y con base científica al alumnado, pero sin abusar de tecnicismos ni información demasiado especializada.

¿En qué consiste la transposición didáctica?

El saber erudito o científico es aquel que ha sido obtenido y elaborado por las instituciones especializadas en un determinado campo del saber, como por ejemplo la biología, la química, la psicología, entre muchas otras. Al ser un conocimiento muy técnico, es necesario que sea modificado de tal manera que pueda ser aprendido por personas no especializadas en el tema.

La transposición didáctica implica una serie de fases en las que el conocimiento científico es adaptado progresivamente al nivel de los estudiantes. Este conocimiento se va moldeando de acuerdo a los objetivos del currículum propuesto por los autoridades de la educación y, tanto los autores de los libros escolares como los propios profesores en la propia aula se implican en este proceso, dotando al conocimiento de utilidad para los alumnos.

El conocimiento científico es sometido a dos transformaciones principales. En primer lugar, es modificado de tal forma que pueda ser enseñado y transformarse en objeto de enseñanza. En esta primera transformación se implican los didactas y los expertos en el campo de la educación.

Posteriormente, se da la segunda transformación, en la que el docente toma este conocimiento que ya le ha venido modificado y lo adapta en función de las características de su aula.

Es de fundamental importancia que el docente, como partícipe en la transposición didáctica, tenga en cuenta las características de los alumnos que componen el aula: diferencias socioeconómicas, estadio del desarrollo, diversidad cultural, dificultades en el aprendizaje, diferencias lingüísticas, cantidad de alumnos en clase...

El docente debe plantearse tres preguntas en relación al conocimiento que va a enseñar:

  • ¿Qué es lo que va a enseñar?
  • ¿Para qué lo va a enseñar?
  • ¿Cómo lo va a enseñar?

¿Cómo adaptar el saber al nivel de los estudiantes?

A la hora de transformar el saber, debe hacerse de una manera que no quede desvirtuado o se presente de forma demasiado generalizada y se pierda la esencia de su contenido. Es fundamental evitar que, en la reformulación y simplificación de ese conocimiento, se llegue a contradecir el conocimiento científico del que parte.

Es muy importante estar actualizado sobre el conocimiento científico, dado que la ciencia avanza con mucha velocidad y lo que hasta hacía relativamente se tomaba por cierto puede perfectamente ser refutado al cabo de un tiempo. Si el docente no actualiza su saber, puede correr el riesgo de estar enseñando un conocimiento que se ha quedado desfasado e inducir al error en su alumnado.

Como ejemplo de conocimiento a enseñar desactualizado tenemos el ya famoso caso de Plutón cuando fue relegado a la categoría de planeta enano. Muchos libros de texto siguieron presentándolo como el noveno planeta del Sistema Solar durante años.

Aproximación a la enseñanza

El profesor debe tener especial cuidado a la hora de enseñar los contenidos en el aula, dado que pueden darse dos tipos de distancias:

1. Distancia entre el saber a enseñar y el saber enseñado

El docente debe vigilar que el conocimiento a enseñar y aquel que finalmente es enseñado en el aula se corresponden, o al menos no se muestran demasiado alejados en cuanto a su contenido fundamental.

2. Distancia el saber enseñado y el saber aprendido por el alumnado

Los alumnos tienen una base de conocimientos previos a la adquisición de uno nuevo, los cuales pueden facilitar o entorpecer el nuevo aprendizaje. También, puede darse el caso de que el nuevo aprendizaje no haya sido correctamente adaptado al nivel del alumnado.

Es muy difícil que todo el contenido enseñado a los alumnos llegue a ser aprendido por completo. El profesor debe tenerlo en cuenta, además de incentivar la motivación y el querer aprender en el alumnado.

Características

Cuando se ha llegado al final del proceso, el conocimiento a enseñar presenta una serie de características las cuales facilitan su aprendizaje:

1. Desincretización del saber

El conocimiento a enseñar, si bien pertenece en origen a un determinado campo, se diferencia de éste en tanto a que es menos específico. Sigue partiendo del campo en el que se originó, pero permite ser formulado explicando un saber más generalista.

2. Despersonalización del saber:

Todo conocimiento académico tiene uno o más autores detrás. A medida que se adapta a niveles menos especializados, va desligándose del nombre de aquel que lo elaboró.

3. Programabilidad de la adquisición del saber

El conocimiento a enseñar se ha elaborado de tal manera que permite ser introducido, explicado y concluido de forma clara. Es decir, está pautado para ser explicado en un contexto escolar de forma progresiva y garantizar que el alumnado lo entiende y aprende.

4. Publicidad y control social de los aprendizajes

Al ser modificado para llegar a niveles menos especializados, el conocimiento a enseñar puede llegar a un público más amplio, permitiendo ser expuesto en los medios de comunicación. Gracias a ello, se puede ejercer un cierto control social sobre la cultura general de la población.

Referencias bibliográficas:

  • Gómez-Mendoza, M. Á. (2005). La transposición didáctica: historia de un concepto. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 1, 83-115.
  • Chevallard, Y. (1991) La Transposition Didactique du Savoir Savant au Savoir Enseigné. Grenoble, La Pensée Sauvage éditions.