La adquisición del lenguaje es uno de los procesos más importantes durante los primeros años de vida. A medida que los niños desarrollan sus habilidades comunicativas, es habitual que aparezcan pequeñas interrupciones o repeticiones al hablar. Sin embargo, cuando estás dificultades se mantienen en el tiempo o afectan a la comunicación cotidiana, pueden estar relacionadas con el trastorno de fluidez de inicio de la infancia.
Entre los trastornos más conocidos se encuentra la tartamudez, una alteración que puede influir en el desarrollo emocional, social y académico de los niños. Detectar las señales a tiempo y aplicar una serie de ejercicios para su mejora puede suponer un cambio importante en su desarrollo.
Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la tartamudez suele aparecer entre los 2 y los 5 años y puede mejorar de forma significativa si se detecta a tiempo y se hace una buena intervención.
Qué son los trastornos de fluidez en el habla en la infancia
El trastorno de fluidez de inicio en la infancia es un trastorno de la comunicación caracterizado por interrupciones involuntarias en el habla. Estas interrupciones pueden presentarse en forma de repeticiones de sonidos o sílabas, bloqueos y pausas frecuentes o prolongaciones de palabras.
Como hemos dicho, la tartamudez es el ejemplo más conocido de trastorno de fluidez en la infancia, pero no es el único. Algunos niños también pueden presentar dificultades relacionadas con la velocidad excesiva al hablar o con problemas en la coordinación del lenguaje verbal.
En muchos casos, estas alteraciones irrumpen cuando el desarrollo del lenguaje avanza más rápido que la capacidad motora del habla. También pueden influir factores genéticos o emocionales, pero nunca estas alteraciones en el habla están relacionadas con la inteligencia ni con la capacidad cognitiva del niño.
Lo recomendable es el trabajo conjunto de logopedas, psicólogos y especialistas en lenguaje para intervenir sobre el trastorno de fluidez de inicio de la infancia.
Señales que indican trastornos de fluidez en niños
No todas las dificultades al hablar indican la presencia de un trastorno de fluidez en niños. Sin embargo, existen determinadas señales que ayudan a identificar cuándo es necesario acudir a un especialista.
Repetición constante de sonidos o palabras
Una de las señales más frecuentes es la repetición constante de sonidos, palabras o sílabas.
Bloqueos al hablar
También pueden aparecer bloqueos durante el habla. En estos casos, el niño sabe lo que quiere decir, pero experimenta una interrupción involuntaria que le impide continuar la frase con normalidad. Estas situaciones alteran el ritmo y la fluidez del habla y generan frustración.
Miedo a hablar o evitar conversaciones
El miedo a hablar en público o evitar determinadas palabras también suelen ser una señal clara de un trastorno de fluidez en niños. Algunos menores cambian palabras, responden con monosílabos o evitan participar en conversaciones para no generar situaciones incómodas.
Tensión corporal durante la comunicación
Algunos niños realizan movimientos involuntarios con la mandíbula, los ojos o las manos cuando intentan expresarse. Estas conductas aparecen como consecuencia del esfuerzo por mantener el ritmo y la fluidez del habla.
Persistencia en el tiempo
Otra señal que indica que un niño puede tener un trastorno de la fluidez en el habla es que esta situación se prolonga en el tiempo. Cuando estas dificultades duran meses o empeoran de forma progresiva, es recomendable consultar con un profesional especializado.
Ejercicios y actividades sencillas para ayudar a mejorar la fluidez del habla en niños
Existen diferentes ejercicios para mejorar la fluidez del habla en niños que pueden aplicarse tanto en casa como en contextos educativos. Es importante destacar, que estas actividades no sustituyen la actividad profesional, pero sí ayudan a reforzar la comunicación.
Practicar la respiración diafragmática
Este tipo de respiración ayuda a controlar mejor el aire antes de hablar y reduce el estrés que muchos niños experimentan durante la comunicación.
Leer cuentos en voz alta
Leer cuentos en voz alta, sin prisas y respetando las pausas naturales del lenguaje, contribuye a mejorar el ritmo y fluidez del habla.
Lo ideal es escoger textos adaptados a la edad del menor y permitir que lea despacio, sin estar corrigiendo continuamente los errores.
Utilizar canciones
La música puede convertirse en una gran compañera para trabajar el trastorno de fluidez de inicio de la infancia. Cantar canciones infantiles o realizar juegos relacionados con el ritmo ayuda a coordinar mejor la voz y la respiración.
Muchos niños han podido lograr expresarse mejor al cantar porque el cerebro procesa el lenguaje de forma diferente durante la actividad musical.
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