Varias maneras de clasificar las empresas en categorías. Unsplash.

En la actualidad vivimos tiempos de frenética (y compleja) actividad económica, donde las grandes decisiones y tendencias las marcan las empresas a nivel global y a nivel local en menor medida. La clasificación de las empresas es una manera de ordenar y organizar el sector comercial para establecer un buen desarrollo financiero en las sociedades modernas. En el caso de España, que es el que nos interesa, el entramado administrativo es hasta cierto punto complejo.

Por ello, es importante tener muy en cuenta la clasificación de empresas existentes en el orden jurídico-económico, dependiente del Ministerio de Hacienda del Estado, que es el órgano competente y regulador público de la economía española. Este no es un tema menor, pues una mala gestión o registro del tipo de empresa que queremos constituir, puede determinar el futuro de la misma, que nos puede abocar tanto al éxito como al fracaso.

¿Qué es una empresa?

Una empresa es una unidad productiva formada por un número de personas y/o accionistas con el objetivo último de explotar al máximo una actividad económica determinada. Según su naturaleza, las empresas pueden tomar distintas formas que detallaremos en los puntos siguientes.

1. Clasificación de las empresas según su forma jurídica

A continuación, haremos una lista de empresas más comunes teniendo en cuenta la forma jurídica.

1.1. Empresario Autónomo

Este tipo de empresa es de carácter exclusivamente individual. No cuenta con socios, no cuenta con una estructura organizativa más que la personal. El individuo decide, gestiona, organiza y determina el capital que puede aportar para generar actividad económica.

1.2. Sociedad Anónima (S.A.)

Probablemente esta tipología de empresa sea la más común a nivel nacional. Una sociedad anónima está compuesta de un capital social determinado, cantidad acordada por los accionistas que comprenden la sociedad. La forma en la que se administra la empresa es mediante la elección de un director general o gerente, elegido entre los accionistas y renovable de manera temporal. El capital mínimo a aportar es de 60.000€ brutos.

1.3. Sociedad Limitada (S.L.)

Dentro de la clasificación de empresas, las sociedades toman distintas formas. La sociedad limitada está planteada para potenciar la creación de empresas de tamaño pequeño y medio, que suele ser otra de las formas más habituales de constitución empresarial. El capital mínimo es de 3.000€ brutos, con un máximo de 5 socios.

1.4. Sociedad Cooperativa

Las sociedades cooperativas son especialmente comunes dentro del sector primario. Esto es, la agricultura, pesca y ganadería. Los miembros se adhieren a la cooperativa de manera voluntaria, así como también de dan de baja de la misma manera. El objetivo principal de esta asociación es potenciar el conocimiento y los recursos de distintas empresas para obtener un objetivo/beneficio común. El capital a aportar se decidirá en los estatutos constituyentes de la empresa.

1.5. Sociedad Civil

Este tipo de empresa es una de las que más interés ha despertado en los últimos años. El sector más interesado es el técnico-jurídico. Esto es, profesionales que se dedican al sector legal, constructores, ingenieros informáticos y aparejadores entre otros. Además, casi el 90% de las pequeñas empresas optan por esta modalidad como una asociación entre autónomos y profesionales del mismo sector.

2. Según el tamaño de la empresa

Este punto resulta ser otro pilar fundamental a la hora de decidir el tipo de empresa definitivo. Veamos las distintas clasificaciones según el tamaño que está representado por el número de trabajadores, principalmente.

2.1. Empresas micro

No superan los diez trabajadores en plantilla incluyendo a la persona fundadora de la empresa. Pueden llegar a ser organizaciones con potencial si se invierte en ellas, al considerarse ideas innovadoras con visión de futuro. Aquí encontramos a emprendedores y start-ups.

2.2. Pequeña empresa

En la pequeña empresa tenemos a uno de los modelos más corrientes a la hora de constituir una entidad de este tipo. De todas las clasificaciones, es la más común. Suele tener de entre 10 a 50 trabajadores, empresa de carácter familiar o de amistades de gran confianza que invierten un capital de sus propios recursos o ahorros. Bares, restaurantes, tienda de moda, etc.

2.3. Empresa mediana

Es la madre de todas las que conforman esta lista. Entran dentro de la etiqueta de “PYMES”, pequeñas y medianas empresas que configuran gran parte de la economía de cualquier país. Con un mínimo de 60 trabajadores y unos máximos que oscilan entre los 300 y 400, son estructuras sólidas y de gran éxito económico.

2.4. Grandes empresas

Claramente es la apuesta más arriesgada. Normalmente disponen de no menos de 300 empleados, una organización compleja y estructurada, y su objetivo final es internacional el producto que se ofrece. El sector del lujo es un buen ejemplo de lo que es una gran empresa: joyería, relojería, sector de la automoción, franquicia de restaurantes, etc.

3. Clasificación de empresas según su capital

Por último, la procedencia del capital es un recurso habitual para la clasificación de las empresas, que son básicamente 3 tipos. Veamos.

3.1. Capital privado

Toda la inversión y recursos financieros depositados, provienen del esfuerzo que cada individuo a nivel particular aporta para la constitución de la empresa. Como es evidente, se tiene como objetivo alcanzar el máximo beneficio con el capital invertido.

3.2. Capital público

Al contrario de lo que sucede en el punto anterior, las empresas de capital público están subvencionadas por el dinero (recaptación de impuestos) de las arcas del Estado para desarrollar actividades económicas que tienen como objetivo dar servicios al ciudadano de a pie. En este caso, no se busca la rentabilidad o que se obtengan beneficios.

3.3. Capital mixto

Este tipo de empresas son muy comunes en las sociedades o países del llamado modelo del Estado del Bienestar. El país en cuestión pretende ofrecer un servicios concretos para llegar al máximo de habitantes posibles. No obstante, en algunos casos la inversión pública no es suficiente y se recurre a entidades privadas para financiar el proyecto. El sector sanitario (hospitales públicos) y de la docencia (universidades) se nutre mucho de este tipo de capital.

Referencias bibliográficas:

  • Handy, C. (2005). Understanding Organizations. Londres: Penguin Books.
  • Morgenstern, J. (1998). Organizing from the Inside Out. Oxford: Owl Books.