Veamos cómo surgen estas deformaciones de nuestra manera de interpretar las cosas en el amor. Unsplash.

Cuando empezamos una relación amorosa, habitualmente surgen miedos y dudas. Muchas veces, venimos de relaciones pasadas que nos han dejado un poco tocados. Quizás nos han engañado, o simplemente hemos dejado de querer a la otra persona y la relación ha llegado a su fin.

Todo ello es común y no debe preocuparnos en exceso. Pero, ¿qué pasa cuando tenemos pareja y estamos constantemente angustiados, hasta el punto de que nuestra percepción de las cosas se ve alterada? ¿Por qué sucede eso? En este artículo hablaremos de las distorsiones cognitivas en las relaciones de pareja.

Las distorsiones cognitivas de Beck

Aaron Beck fue un investigador que puso mucho énfasis en la manera que tenemos de pensar y procesar la información, especialmente en la depresión. Él nos habló de las distorsiones cognitivas, es decir, sesgos sistemáticos en el procesamiento de la información tras sucesos de pérdida o privación. Así, estos sucesos se valoran de forma excagerada como algo global, frecuente e irreversible.

Las distorsiones cognitivas producen perturbación emocional, y por ello Beck les dio un papel fundamental en el origen y mantenimiento de la depresión. Además, defendió la idea de que el procesamiento de la información está guiado por esquemas cognitivos. Estos esquemas guían la percepción, codificación, almacenamiento y recuperación de la información, es decir, actúan como filtros cognitivos.

Las distorsiones cognitivas aparecen en muchos otros cuadros clínicos, como los trastornos de ansiedad, otros trastornos del estado del ánimo y los trastornos de personalidad. Sin embargo, también aparecen -y de forma muy frecuente- en la población no clínica (sin trastornos diagnosticables), como veremos a continuación.

Distorsiones cognitivas en las relaciones de pareja

Cuando empezamos una relación o ya hace tiempo que la tenemos, pueden aparecer distorsiones cognitivas. Estas alteran la manera que tenemos de vivir la relación, de relacionarnos con la otra persona, y pueden acabar por dañar la relación.

Así, las distorsiones cognitivas en las relaciones de pareja suelen ser inconscientes y no sabemos que están ahí guiando nuestra interpretación de las cosas. Nos repercuten en la forma en que nos vemos a nosotros mismos como parte de la pareja, y perjudican nuestra autoestima y nuestro autoconcepto.

Las distorsiones cognitivas contienen información equivocada, y debemos tener cuidado con ellas. La herencia cultural y la educación tienen un peso importante en su génesis dentro de las relaciones amorosas, ya que estos dos elementos han guiado en gran parte la percepción que tenemos de la vida.

Algunas de las distorsiones cognitivas más comunes en las relaciones de pareja son las siguientes.

“Sin ti no soy nada”

Consiste en pensar que si la pareja nos deja nos hundiremos, porque es una parte imprescindible en nuestra vida. Este es un pensamiento categórico y determinista, que hace que vivamos la relación con ansiedad y con un tremendo miedo a perder a la pareja.

Según la terminología de Beck, se trata de una magnificación, y consiste en evaluar una situación incrementando su magnitud o significación.

Es un pensamiento que aumenta la dependencia hacia la pareja y que es totalmente falso. Si antes de conocer a esa persona podíamos vivir perfectamente y ser felices, ¿por qué ahora es diferente?

“Mi pareja debe hacerlo todo por mi”

Creer que la otra persona es un ser mágico que ha venido para salvarnos de algo, o para remediar nuestras neuras, es un pensamiento absurdo y muy común. Tenerlo aumenta la frustración y hace que nos volvamos demandantes y dependientes hacia la persona a la que queremos.

La pareja no tiene que ser un criado o criada para nosotros. Una relación sana es una relación equilibrada donde las dos partes contribuyen. El otro no siempre va a satisfacer nuestros deseos, y tampoco debemos esperar que sea así.

Debemos ir con cuidado con los “debo”, ya que suelen contener necesidades no satisfechas que intentamos cubrir como sea.

“Si es celoso es porque me quiere”

Los celos son una arma muy peligrosa en las relaciones de pareja. Esta afirmación se basa en una distorsión cognitiva que nos lleva a vivir los celos del otro como algo bueno y lógico dentro de la relación, incluso como algo necesario, como una muestra de amor.

Precisamente los celos denotan todo lo contrario, es decir, inseguridades, miedo a perder a la otra persona y baja autoestima. Una relación funcional siempre se basará en la confianza, el respecto y en la libertad.

Se trata de una inferencia arbitraria, es decir, llegar a una conclusión sin evidencia que la apoye o con evidencia contraria. En este caso, atribuimos el ser celoso a algo bueno, cuando es precisamente lo contrario.

Tratamiento: técnicas de reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es una forma de intervención psicoterapéutica empleada por Aaron Beck, entre otros, que tiene por objetivo volver funcionales las creencias disfuncionales y modificar las distorsiones cognitivas. Algunas de sus técnicas son las siguientes.

  • Registro diario de pensamientos automáticos: permiten al paciente darse cuenta de sus pensamientos disfuncionales. Usada en las primeras sesiones.
  • Técnica de las tres columnas: permite identificar distorsiones y modificar cogniciones.
  • Prueba de realidad: experimentos para que el paciente describa y analice más adecuadamente la realidad.
  • Reatribución: permite analizar las causas que han podido contribuir en un suceso concreto para disminuir la culpabilidad.

Referencias bibliográficas:

  • Caballo (2002). Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1. Madrid. Siglo XXI.
  • Belloch, A.; Sandín, B. y Ramos, F. (2010). Manual de Psicopatología. Volumen II. Madrid: McGraw-Hill.