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Cambiar nunca fue fácil, y más si no somos capaces de ver los beneficios que nos aporta el cambio. Por ser un proceso individual y personal, nadie puede cambiar a otra persona si ésta no quiere cambiar.

Solo hay que pensar en un padre que intenta cambiar a su hijo imponiendo normas y obligándole a ser como él quiere que sea, pues en muchas ocasiones no tienen ningún efecto, porque el hijo buscará la manera de seguir haciendo lo que quiere.

El cambio es algo personal y depende de uno mismo

La mejor manera de cambiar es cuando la propia persona llega a visualizar las consecuencias negativas de su conducta, o cuando ésta es capaz de visualizar los beneficios. Por eso, los profesionales del coaching son capaces de empoderar a las personas frente al proceso de cambio, para que sean conscientes de su propia capacidad para conseguir sus objetivos y lograr cambios positivos y duraderos en sus vidas, siempre a través de la propia autorreflexión.

Ya sea ponerte en forma o para dejar un hábito nocivo como fumar, cambiar de comportamiento puede ser difícil. A pesar de haber muchas teorías sobre cómo motivar a las personas a cambiar, por ejemplo el Modelo Transteórico del Cambio de Prochaska y DiClemente, una investigación parece haber encontrado una manera de motivar a las personas a cambiar. !Y es más simple de lo que pensabas!

La pregunta perfecta para cambiar

Un estudio publicado en Journal of Consumer Psychology, afirma que realizar la pregunta perfecta puede ser suficiente para provocar el cambio en una persona. Los investigadores demostraron que una pregunta que no dé la posibilidad de expresar los motivos del porqué acelera la puesta a punto de una persona para llevar a cabo el cambio.

Esta predisposición al cambio como consecuencia de este tipo de pregunta, ha sido acuñado por los autores del estudio como “efecto de la pregunta-comportamiento”. Para ejemplificar esto, en vez de decirle e intentar explicarle a alguien que debe invertir en su jubilación. La teoría de los investigadores propone que se pregunte: “¿Vas a guardar dinero para tu jubilación?”.

Esta pregunta es un recordatorio de que es necesario invertir en la jubilación porque sino en el futuro uno puede arrepentirse, pero, además, provoca malestar a alguien que no está ahorrando para su jubilación. En los casos en que la persona no está teniendo un comportamiento saludable, este tipo de pregunta es realmente poderosa.

Las preguntas son una poderosa arma para el cambio

Las preguntas pueden ser armas poderosas para el cambio. De hecho, en los tiempos de Sócrates, éste ya ayudaba a sus discípulos a aprender haciéndoles preguntas poderosas que provocaban su autorreflexión. Lo que se conoce como el arte de la mayéutica.

Esta técnica consiste en realizar preguntas a una persona hasta que ésta descubra conceptos que estaban latentes u ocultos en su mente. Por medio de este diálogo se invita a la persona a descubrir por sí sola las respuestas, y es clave para el desarrollo personal. En el coaching, se llama a esta técnica “método socrático” o “preguntas socráticas”.

De hecho, el coach puede trabajar muchas técnicas o métodos de mejora del desempeño, del estado de ánimo, de las actitudes, conductas, motivaciones, etc., siendo todos estos aspectos superficiales del verdadero cambio. Para poder hablar de cambio verdadero se ha de trabajar con las percepciones que tienen las personas, su manera de interpretar el mundo.

Cuando las personas consiguen modificar esas percepciones, y como consecuencia de ello sus conductas, es cuando realmente se da el cambio. Las preguntas poderosas pueden ser una manera de cuestionar los propios esquemas.

Cómo funcionan las preguntas poderosas

Los investigadores que realizaron el estudio encontraron que cuestionarse las cosas de manera efectiva conduce a un cambio de conducta significativo y consistente. Los resultados confirmaron que las preguntas directas influenciaron a las personas a engañarse menos y a llevar a cabo un cambio duradero.

La clave está en la Disonancia Cognitiva

Según los autores, la clave está en realizar preguntas que obliguen a elegir entre un “sí” definitivo o un “no”. Es interesante saber que los investigadores encontraron que eran más efectivas estas preguntas cuando se administraban por ordenador o en una encuesta en papel. Es posible que el motivo de por qué ocurre sea la “Disonancia Cognitiva”.

La Teoría de la Disonancia Cognitiva sugiere que las personas tienen una necesidad interior para asegurarse de que sus creencias, actitudes y su conducta son coherentes entre sí. Cuando existe inconsistencia entre éstas, el conflicto conduce a la falta de armonía, algo que la gente se esfuerzan por evitar. Esta falta de armonía o displacer puede llevar a un intento de cambio de la conducta o a defender sus creencias o actitudes (incluso llegando al autoengaño) para reducir el malestar que producen.

Para saber más de esta interesante teoría, te invitamos a que leas este artículo: “Disonancia cognitiva: la teoría que explica el autoengaño

Las respuestas “sí” o “no”, no dan la posibilidad de clarificar la respuesta

Pero claro, al presentarse las preguntas de manera que se responda “sí” o “no” en el ordenador o en formato bolígrafo y papel, no da la posibilidad de clarificar la respuesta. Por ejemplo, si te preguntan si estás entrenando ya para ponerte en forma y respondes “no”, no tienes la posibilidad de justificarte diciendo “no he podido empezar esta semana, empezaré la siguiente”.

Conclusión

En resumen, este estudio parece indicar que las preguntas que daban responderse “sí” o “no” en formato papel o en ordenador podrían ser una poderosa arma para el cambio porque no dan la posibilidad de explicar los motivos o razones por las que se están haciendo mal la cosas. El malestar que provocaría sería suficiente para llevar a cabo el cambio.

Aún y así, no hay que olvidar que dichas conclusiones son de un solo estudio, y, por tanto, la ciencia tendrá que seguir investigando para saber si estos resultados también se muestran en futuras investigaciones.