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Olvidar. Hoy en día la mayoría de las personas nos pasamos la vida haciendo esfuerzos por adquirir nuevos conocimientos y habilidades, registrando y codificando distintas informaciones que retener en la memoria, tanto de forma consciente como inconsciente. 

Sin embargo, a menudo tenemos que revisar y practicar lo aprendido por tal de mantenerlo, o de lo contrario se termina desvaneciendo. Si bien en algunos casos como eventos traumáticos y depresiones podemos llegar a desear que esos conocimientos o recuerdos desaparezcan (cosa que por otra parte puede hacer que los retengamos aún más en la memoria), en la mayoría de los casos el olvido se da de forma totalmente involuntaria.

Tradicionalmente se han realizado desde la psicología una gran cantidad de investigaciones sobre la memoria y sus procesos, incluyendo el olvido. Uno de los estudios que iniciaron el estudio del olvido fue el realizado por Hermann Ebbinghaus, el cual elaboró lo que se conoce como la curva del olvido.

¿Qué es el olvido?

El concepto del olvido hace referencia a la pérdida de accesibilidad a la información anteriormente procesada en la memoria, pudiéndose dar este olvido por muy diversas circunstancias. Generalmente este fenómeno es debido a desviaciones de la atención, o bien al simple paso del tiempo, si bien es posible que se produzca un olvido como forma de bloqueo de una situación estresante o debido a la presencia de algún tipo de trastorno, sea orgánico o psicológico.

Aunque a nivel consciente parezca algo molesto e indeseable la capacidad de olvidar cumple con una función adaptativa. A través del olvido somos capaces de eliminar de nuestro cerebro las informaciones y conceptos que no necesitamos ni empleamos, de modo que ignoramos los detalles y elementos circunstanciales con el fin de permitir centrarnos en el núcleo del problema. Cuando recordamos un momento concreto en nuestras vidas no solemos recordar en detalle (salvo en casos muy excepcionales con memoria fotográfica y/o situaciones de gran emotividad) todos los estímulos que estaban presentes en dicha situación, sino la idea principal, debido a que hemos permitido el olvido de los elementos más contextuales.

Uno de los primeros estudios que se llevaron a cabo respecto a este fenómeno fue el que condujo a la elaboración de la curva del olvido, que posteriormente ha sido explicada a través de diversas teorías. Procedamos a explicar cómo se obtuvo dicha curva del olvido y algunas de las teorías explicativas que de ella se derivan.

Hermann Ebbinghaus y la curva del olvido

El nombre de Hermann Ebbinghaus es muy conocido dentro del mundo de la psicología debido a su amplia importancia en el estudio de la memoria. Este famoso psicólogo alemán contribuyó en gran medida a esclarecer y estudiar los distintos procesos implicados en la retención de la información, así como en la pérdida u olvido de ésta.

Sus estudios le condujeron a realizar una serie de experimentos, con él mismo como sujeto experimental, en los cuales se trabajaba a partir de la repetición hasta la memorización de series de sílabas que se repetían hasta su perfecta memorización, y posteriormente evaluando el nivel de retención de dicho material a través del tiempo sin realizar ningún repaso del mismo.

A través de los resultados de los experimentos realizados Ebbinghaus esbozó la conocida curva del olvido, un gráfico que indica como ante la memorización de un determinado material el nivel de retención de la información aprendida disminuye de manera logarítmica con el paso del tiempo. Esta curva del olvido fue realizada a través del método del ahorro a través del cual se resta el tiempo necesario para reaprender la lista al tiempo necesario para aprenderla por primera vez. A través de esta curva pues se puede realizar una comparación entre el material que se procesa inicialmente y el que se mantiene en la memoria. Desde la perspectiva del autor, dicha pérdida es debida al paso del tiempo y a la no utilización de la información.

Los resultados de los experimentos y su análisis en la curva del olvido indican que tras el momento de la adquisición de la información el nivel de material memorizado bajaba drásticamente en los primeros momentos, pudiendo desvanecerse de la consciencia más de la mitad del material aprendido a lo largo del primer día. Después de esto el material sigue desvaneciéndose, pero la cantidad de información que se olvida en un tiempo determinado va disminuyendo hasta llegar a un punto, aproximadamente a partir de la semana del aprendizaje, en que no se produce mayor pérdida. Sin embargo, el material que se retiene después de este tiempo es prácticamente nulo, con lo que el tiempo empleado para reaprenderlo puede ser muy similar al inicial.

Algunos aspectos destacables que se dejan ver a partir de la curva del olvido es que, en todo momento, es necesario menos tiempo para reaprender un material que para aprenderlo desde cero, incluso en los fragmentos que se han desvanecido de la memoria. De este modo, este junto a otras investigaciones de diversos autores ayudan a hacer ver que en el proceso de olvido la información no se desvanece de la mente, sino que pasa a un nivel inconsciente que permite su recuperación mediante el esfuerzo y el repaso.

Explicaciones derivadas de la teoría de Ebbinghaus

La curva del olvido es una gráfica que permite tener en cuenta la progresiva pérdida del material memorizado anteriormente, siempre y cuando no se practique el repaso de dicho material. 

A partir de las observaciones que conllevaron a su realización han surgido diferentes teorías que intentan explicar dicha pérdida, siendo dos de ellas las siguientes.

1. Teoría del decaimiento de huella

La teoría del decaimiento de la huella es una teoría elaborada por el propio Ebbinghaus que pretende explicar la curva del olvido. Para el autor, la pérdida de información es debida principalmente al poco uso dado a dicha información, con lo que la huella de memoria dejada en nuestro organismo se debilita y desvanece con el paso del tiempo. A nivel biológico se considera que las estructuras neuronales acaban por perder las modificaciones que el aprendizaje produce en ellas, con lo que se volvería a un estado similar al previo al aprendizaje.

Las investigaciones reflejan que el decaimiento de la memoria se da especialmente en la memoria a corto plazo, pero si la información consigue pasar a la memoria a largo plazo pasa a ser permanente. En el caso de que algo almacenado en la memoria a largo plazo no resulte accesible, el problema se da principalmente a nivel de recuperación de la información.

Sin embargo esta teoría es criticada por el hecho de que no tiene en cuenta diversos factores, como el hecho de que aparezca nuevo material que dificulte el acceso a la información. Además existen muy diversas variables que influyen en la capacidad de recuerdo, como la propia cantidad de material a recordar o la significación emocional de la información procesada. Así, a mayor cantidad de material mayor la dificultad de mantenerlo en el tiempo y en el caso de que el conocimiento despierte sensaciones y emociones fuertes en el aprendiz resulta más sencillo que el recuerdo permanezca.

2. Teorías de la interferencia

Diversos autores consideraron que la teoría de la decadencia de la huella no era suficiente para explicar el proceso del olvido. Teniendo en cuenta que el ser humano está constantemente aprendiendo cosas nuevas, un elemento que dichos autores consideraron que no se había tenido en cuenta son los problemas que provoca el solapamiento de nuevos o viejos conocimientos con el material aprendido. Así surgieron las teorías de la interferencia, que plantean que la información a aprender se pierde porque otras informaciones interfieren en el acceso a ella.

Dicha interferencia puede darse de manera retroactiva o proactiva. En el caso de la interferencia proactiva un aprendizaje previo dificulta la adquisición de uno nuevo. Si bien no explica propiamente el olvido, sino un problema en codificar la información. La interferencia retroactiva es la que produce la presencia de un nuevo conocimiento que solapa el material a recordar. Así, aprender algo nuevo hace que nos sea difícil recordar lo anterior. Este fenómeno explicaría en gran medida la pérdida de información que se da en la curva del olvido.

Cómo evitar el olvido

El estudio de la memoria y el olvido ha permitido la creación de diferentes estrategias y técnicas con el fin de que los aprendizajes se mantengan en la memoria. Para evitar los efectos observados en la curva del olvido resulta fundamental el repaso del material aprendido.

Como ya demostraron los experimentos llevados a cabo, el repaso repetido de la información hace que el aprendizaje se consolide cada vez más, bajando progresivamente el nivel de pérdida de información con el tiempo. 

El uso de estrategias mnemotécnicas también resulta de gran utilidad, al mejorar la capacidad de representación mental. De lo que se trata es de utilizar de un modo más eficiente los recursos de los que dispone el propio sistema nervioso para agrupar de un modo más eficiente las unidades de información. Así, incluso si el cerebro pierde neuronas y otras células importantes por el paso del tiempo, las que quedan pueden comunicarse de un modo más eficiente, reteniendo la información importante.

Pero incluso en los casos en los que no hay un daño cerebral significativo, las técnicas mnemotécnicas nos ayudan a mitigar los efectos de la curva del olvido. El motivo es que nos ayudan a crear unidades de significado más sólidas, a las que podemos llegar rememorando una variedad más variada de experiencias. Por ejemplo, si asociamos una palabra a un personaje de dibujos animados que tiene un nombre parecido, la cadena de fonemas que forma ese nombre propio nos servirá de apoyo para que nos venga a la mente lo que queremos recordar.

En definitiva, la curva del olvido es un fenómeno universal, pero tenemos un cierto margen de maniobra a la hora de establecer qué nos puede hacer olvidar y qué no.

Referencias bibliográficas:

  • Averell, L.; Heathcote, A. (2011). The form of the forgetting curve and the fate of memories. Journal of Mathematical Psychology. 55: 25–35.
  • Baddeley, A. (1999). Memoria humana. Teoría y Práctica. Ed. Mc. Graw Hill. Madrid.
  • Baddeley, A.; Eysenck, M. W. & Anderson, M. C. (2010). Memoria. Alianza.
  • Ebbinghaus, H. (1885). Memory: A Contribution to Experimental Psychology. Teachers
  • College, Columbia University. New York.