Hoy en día es habitual escuchar críticas negativas, cuando no directamente quejas, acerca del comportamiento de la última oleada de adolescentes y post-adolescentes, la llamada generación Z. Se escuchan comentarios como "la generación zombie", en referencia a su uso constante de los dispositivos electrónicos (¡incluso caminando por la calle!), la tendencia abusiva al hedonismo, la búsqueda constante de atención a través de las redes sociales, el individualismo, etc.

¿Hasta qué punto estas opiniones se corresponden con la realidad? ¿Realmente ha cambiado tanto lo que supone ser adolescente? No hay que olvidar que para ver con perspectiva los rasgos de la nueva hornada de jóvenes no hay que compararlos con los adultos de hoy en día, sino con los menores de hace 15 o 20 años mínimo.

Veamos cuál ha sido la evolución entre la adolescencia de los 90 y la adolescencia del 2020.

Las diferencias entre los nuevos adolescentes y los de los 90

Este es un breve resumen de lo que se sabe acerca de las diferencias entre estas dos generaciones de adolescentes en lo que respecta a su personalidad y trasfondo cultural.

1. No son menos amables, y es probable que lo sean más

Existen muy pocas investigaciones centradas en comparar los rasgos de personalidad de los adolescentes actuales comparados con los adolescentes de los años 90, por lo que resulta complicado saber si es cierto que "los jóvenes de antaño eran más respetuosos". Sin embargo, la evidencia disponible sugiere que esto no es así.

Por ejemplo, una investigación centrada en seguir la evolución de los rasgos de personalidad de las sucesivas generaciones de jóvenes durante 25 años desde finales de los 80 hasta finales de los 2000 muestra que en este periodo se ha producido una ligera y constante tendencia al alza del rasgo de personalidad llamado "amabilidad" (agreeableness), y también de otro rasgo de personalidad, la "escrupulosidad" (conscientiousness), que se da en quienes están siempre motivados para hacerlo todo de manera planificada, ordenada y de acuerdo con las normas, "tal y como debería ser".

A su vez, baja la tendencia a puntuar alto en el rasgo conocido como "neuroticismo" (neuroticism, en inglés), que es la sensibilidad a las posibles amenazas y la tendencia a sentir ansiedad e inestabilidad emocional en situaciones de ambigüedad, o a mostrarse irritado o impaciente ante los contratiempos.

En definitiva, la idea de que los adolescentes de la nueva década son más irrespetuosos y faltones que hace 15 o 20 años parece ser un mito.

2. Tienden al perfeccionismo

Una de las características de esta generación de adolescentes es el hecho de que, teniendo en cuenta su edad, tienden más al perfeccionismo. De hecho, esta característica psicológica ha estado en alza desde mediados de los años 80, y hoy en día se encuentra en sus niveles máximos.

Se cree que esto es debido a la presión por forjarse una carrera profesional y una buena educación ante un panorama en el que predomina la volatilidad económica y el trabajo precario incluso para quienes tienen estudios universitarios.

Este hallazgo encaja con otro: a medida que el perfeccionismo ha ido incrementándose en las nuevas generaciones, también lo ha hecho su relación con el neuroticismo. Por otro lado, este acercamiento entre el perfeccionismo y el neuroticismo se ha dado con el precio de debilitar ligeramente el vínculo entre el perfeccionismo y la escrupulosidad.

Tal y como hemos visto, las nuevas generaciones de jóvenes son más propensas a puntuar alto en meticulosidad y bajo en neuroticismo, lo cual parece indicar que este incremento del perfeccionismo responde a la necesidad de adaptarse a un panorama muy competitivo y en el que la familia ya no tiene la misma capacidad para proteger de la que tenía a mediados de los 90, y no por simple placer.

3. Se involucran en la protección de los colectivos vulnerables y del medio ambiente

Velar por la protección de las minorías víctimas de discriminación y por la preservación del medio ambiente son valores que eran marginales en los años 90, y sin embargo hoy en día son ampliamente reivindicados por los más jóvenes, al menos en los países occidentales.

Por poner un ejemplo, tanto en España como en EEUU el votante de 18 es mucho más propenso a optar por opciones que enfaticen la importancia del ecologismo, el antirracismo y el rechazo de la discriminación contra la mujer y los colectivos LGTBI. A su vez, las movilizaciones del Día Internacional de la Mujer Trabajadora y del movimiento Extinction Rebellion cuentan con una clara sobrerrepresentación de adolescentes y post-adolescentes.

4. Beben menos alcohol

Los jóvenes de la generación Z tienden a beber mucho menos alcohol que los baby boomers y los miembros de la generación X, y significativamente menos que los millenials, según muestra un estudio realizado en 2018 por Berenberg Research. Esto explica que en muchos países las bebidas sin alcohol hayan incrementado sus ventas en los países occidentales.

Esto es muy relevante, teniendo en cuenta que el consumo habitual de alcohol (ante el cual es especialmente propensa la población adolescente) se vincula a muchos trastornos psicológicos y tiene un impacto dañino en su familia y entorno social cercano, además de estar asociado a un menor grado de responsabilidad.

En cuanto al consumo de otras drogas, no se han apreciado cambios significativos, aunque sí es cierto que en algunos países se ha producido una caída sustancial en la cantidad de adolescentes que fuman tabaco... porque se pasan a los cigarrillos electrónicos.

5. Se acercan más a la ciencia

Muchas veces se dice que en cuestiones de nivel cultural hay poco o ningún progreso, y que las viejas creencias erróneas y supersticiones vuelven una y otra vez, siempre con la misma fuerza. Sin embargo, esto no parece corresponderse con la realidad.

La Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (Fecyt) da motivos para ser optimistas, dado que muestra que los más jóvenes gozan de una mayor cultura científica en comparación a la generación X y los baby boomers.

Los datos de esta investigación, analizados por Materia (El País) muestran que los adolescentes y post-adolescentes de hoy en día tienen mayores probabilidades de responder correctamente a preguntas sobre ciencia en general. Además, también parecen confiar más en los métodos de generación de conocimientos propios del mundo científico, según una investigación de Maru/VCR&C para Vision Critical.

Conclusión

Es muy discutible que la nueva generación de adolescentes tenga menos que ofrecer a la sociedad que los jóvenes de los años 90 y los de la generación X en general. Por supuesto, se han producido cambios importantes entre una cohorte y otra, pero esto no implica que haya que despreciar a la nueva cultura que traen consigo estos chicos y chicas.

En todo caso, merece la pena preguntarnos si esta tendencia a mirar con recelo a las nuevas generaciones de jóvenes es algo inusual, algo que no lleva ocurriendo desde hace siglos. La idea de ver estridencias en las últimas oleadas de adolescentes y de adultos jóvenes no parece excesivamente original, pero tiene sentido si asumimos que el choque cultural trae consigo incomprensión en un principio, hasta que encontramos nuevos encajes y maneras de conectar.

Referencias bibliográficas:

  • Curran, T. & Hill, A. (2017). Perfectionism Is Increasing Over Time: A Meta-Analysis of Birth Cohort Differences From 1989 to 2016. Psychological Bulletin, 145(4): pp. 410 - 429.
  • Smith, M.M.; Sherry, S.B.; Vidovic, V.; Saklofske, D.H.; Stoeber, J.; Benoit A. (2019). Perfectionism and the Five-Factor Model of Personality: A Meta-Analytic Review. Personality and Social Psychology Review, 23(4): pp. 367 - 390.
  • Smits, I.A.M.; Dolan, C.; Vorts, H.C.M.; Wicherts, J.; Timmerman, M.E. (2011). Cohort Differences in Big Five Personality Factors Over a Period of 25 Years. Journal of Personality and Social Psychology, 100(6): pp. 1124 - 1138.