Sir Ronald Fisher fue estadístico y biólogo muy conocido por haber sido el autor de varias ecuaciones que a día de hoy se siguen utilizando en el mundo de la investigación en ciencias naturales.

Si bien su vida es extensamente prolífica, siendo autor de varios artículos y un gran investigador, también es conocido por estar a favor de la eugenesia y rechazar la idea de que todas las personas, sea cual sea su raza, son iguales.

Vamos a ver a continuación una biografía de Ronald Fisher, la cual está marcada por claroscuros y algunas controversias.

Biografía de Ronald Fisher

A continuación veremos la vida de Ronald Fisher, que se caracteriza por una larga trayectoria científica y hallazgos estadísticos, además de alguna que otra controversia.

Primeros años

Ronald Fisher nació en Londres, Inglaterra, el 17 de febrero de 1890, en el seno de una familia de clase media. A lo largo de su vida tuvo una visión bastante disminuida, aunque no llegando a la ceguera, pero igualmente le impidió poder formar parte del ejército británico durante la Primera Guerra Mundial.

Con catorce años se matriculó en la Harrow School, en la cual ganó una medalla por sus excelentes capacidades matemáticas. Es por ello que en 1909 se ganó el poder ser aceptado en escuelas de Cambridge para expandir sus conocimientos matemáticos.

Posteriormente ganó el título en esta ciencia y pudo empezar a trabajar como estadista.

Carrera y formación

Durante el período que comprende el 1913 y 1919, Ronald Fisher trabajó en la City de Londres. Allí, además de trabajar como estadista, enseñó física y matemáticas en escuelas públicas, entre ellas la Thames Nautical Training College, y la Bradfield College.

En 1918 publicó uno de los trabajos que más popularidad y prestigio le otorgó: The Correlation Between Relatives on the Supposition of Mendelian Inheritance.

En este trabajo introdujo el concepto de varianza y propuso el análisis del mismo mediante estadística, y en él se plantean algunas de las primeras ideas sobre la genética de poblaciones. En el texto demostraba que la selección natural puede cambiar las frecuencias de los alelos de un determinado gen en la población.

Años en Rothamsted

En 1919 empezó a trabajar en la Rothamsted Experimental Station, en la cual permanecería por un período de 14 años. Allí analizó una gran cantidad de datos sobre estudios que se llevaban realizando desde 1840.

Ese mismo año se le fue ofrecida una plaza en el Laboratorio de Francis Galton, en la Universidad de Londres, que por aquel momento estaba encabezado por Karl Pearson. Sin embargo, Fisher optó por realizar un trabajo temporal en Rothamsted. Fue durante estos años en los que realizó la primera aplicación del análisis de la varianza (ANOVA).

En su artículo de 1924 llamado On a distribution yielding the error functions of several well known statistics presentó juntos varias pruebas estadísticas, entre las cuales se pueden destacar la chi-cuadrada de Pearson y la t de student de William Gosset.

Es en este documento en el que introduce un nuevo método estadístico, la cual, décadas más tarde, sería conocida como la F de Fisher.

En 1931 permaneció durante seis semanas en el Statistical Laboratory de Iowa, en donde realizó varias conferencias y tuvo la oportunidad de conocer a varios estadistas, entre ellos George W. Snedecor.

Años en Londres

En 1933, Fisher tomó el liderazgo del departamento de eugenesia de la University College de Londres.

En 1935 publicó The Design of Experiments, libro en el cual sostuvo lo importante que era el uso de técnicas estadísticas para justificar los métodos en investigación.

En 1937 publicaría un documento, The wave of advance of advantageous genes, en el que propuso una ecuación para explicar la expansión de los alelos ventajosos de un determinado gen en la población. En ese documento introdujo una de las más famosas ecuaciones en estadística, la ecuación de Fisher-Kolmogorov.

Ese mismo año visitó el Instituto de Estadística de la India en Calcuta, en donde tuvo la oportunidad de conocer a grandes mentes de la disciplina del subcontinente indio.

En 1938, junto con Frank Yates, describió el algoritmo de Fisher-Yates, cálculo matemático cuya finalidad original era la de servir en la investigación en biología, medicina y agricultura.

Vida personal

Ronald Fisher se casó con Eileen Guinnes, con quien tuvo dos hijos y seis hijas. El matrimonio se rompió llegada la Segunda Guerra Mundial, conflicto en el cual uno de sus hijos murió estando en combate.

Fisher era adepto a la Iglesia de Inglaterra y de tendencia extremadamente conservadora, aunque también un gran científico y defensor del racionalismo en investigación. En el mundo académico era conocido por ser el típico profesor que se va por las nubes, quien le importa más explicar sobre el contenido de la lección divagando en vez de anclarse a un estricto guión de la clase. Era también conocido por darle poca importancia a su estilo de vestir, vistiendo de forma bastante poco cuidada.

Una de las cosas que más llaman la atención sobre Fisher es que formó parte de la Sociedad para la investigación Psíquica, una organización que se encarga de investigar eventos paranormales, pero desde una perspectiva más o menos científica y tratando dejar de lado interpretaciones pseudocientíficas y mitológicas de los mismos.

Últimos años

En 1957, Fisher se jubiló y decidió emigrar a Australia, en donde se le concedió un lugar como investigador emérito en la Australian Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation (CSIRO) en Adelaide. Fue en esa misma ciudad en donde falleció, el 29 de julio 1962.

Controversias

Aunque Fisher fue un gran científico, tenía una visión de cómo debía organizarse la humanidad basada en pretexto eugenésicos y racistas.

En 1910 se unió a la Sociedad Eugenésica Británica de la Universidad de Cambridge. Fisher consideraba que la eugenesia era un buen método para hacer frente a las presiones sociales.

En su libro The Genetical Theory of Natural Selection explicó que uno de los motivos por los que las grandes civilizaciones caían era por el hecho de que sus clases más poderosas, en algún momento de la historia, habían sido menos fértiles, haciendo que las clases más bajas, vistas como inferiores, tuvieran mayor peso en la sociedad demográficamente hablando, lo cual implicaba en última instancia un mayor peso sociopolítico de las mismas.

En 1950 Fisher se mostró contrario al debate de la cuestión racial propuesto por la UNESCO, creyendo que habían evidencias sólidas para defender la idea de que las razas eran significativamente diferentes y que, por lo tanto, debían haber diferencias en cuanto al tratamiento que se hiciera hacia los individuos de las mismas.

Polémica con la investigación sobre el tabaco

Fisher se mostró abiertamente crítico con una investigación llevada a cabo en 1950 en la cual se relacionaba el fumar tabaco con padecer cáncer. La investigación en concreto aseguraba que tabaco estaba detrás de presentar la enfermedad.

Sin embargo, Fisher no consideraba que esta afirmación fuera correcta, dado que correlación no implica causalidad, es decir, que dos eventos ocurran de forma más o menos pareja no implica necesariamente que uno cause el otro. Hay quienes dicen que Fisher expresó esta crítica por el hecho de que era un fumador empedernido y que, además, se sospechara que la industria tabacalera le hubiera sobornado para apoyarla.

No obstante, esto no cierto, dado que lo que estaba haciendo era simplemente indicar que afirmar que un factor, en este caso el fumar tabaco, fuera el máximo responsable del otro, en este caso el cáncer, no era estrictamente verdad.

Si bien hoy en día nadie duda de lo perjudicial que es el consumo de tabaco, sí que se puede extraer una importante lección de esta anécdota: no nos debemos creer que porque dos o más cosas ocurran al mismo tiempo, son unas responsables de las otras, algo que muchas investigaciones y medios de comunicación pecan de llegar a afirmar sin las pruebas adecuadas.

Referencias bibliográficas:

  • Fisher-Box, J. (1978) Ronald Fisher: The Life of a Scientist, New York: Wiley, ISBN 0-471-09300-9.
  • Salsburg, D. (2002) The Lady Tasting Tea: How Statistics Revolutionized Science in the Twentieth Century, ISBN 0-8050-7134-2.